Opinión

Virtudes de un gobernante seguro de sí mismo


Los caminantes iban consternados por la explicación sicológica que del comportamiento del Caudillo Ortega había hecho el de Managua. Pensaban que era una lástima que se la hubiera perdido Roberto Currie, por andar comiendo, según él ¡deliciosas! hamburguesas de soya con sus amigos mineros en Virginia Occidental. Lo simpático es que para pagar todas las que se comió, les ofreció a los incautos mineros exportaciones de huevos de garrobo desde El Arenal. “Los jodió con el idioma -dijo Watson-, pues no saben que los de garrobo no son huevos de iguana. Hasta parecen de Boaco esos gringos, aunque si los medimos por la suerte que en todo gobierno tiene Mauricio Días, a quien por eso llaman cinco leches, la realidad es que ahora los boaqueños se pasan de listos, como decía el sabio y queridísimo poeta Flavio César Tijerino”. Caresol, Enrique Alvarado, Sanjinés, el de Managua y el de Masatepe rieron al mejor estilo de Roberto Currie, pero en cambio Sherlock seguía imbuido en la plática anterior, y había llegado a la conclusión de que era tan acertada la teoría sicológica del de Managua, que probablemente era loco o siquiatra que es lo mismo, si aceptamos lo que decía el padre Angel Martínez Baigorri, S.J., en su célebre definición: Un siquiatra es aquel que estudia lo que necesita.
Caresol, como el resto de los caminantes, también estaba convencido por aquel afortuna­do análisis siquiátrico de la personalidad del Caudillo, y trajo a colación el primer párrafo de una noticia firmada por nuestro corresponsal en Costa Rica, José Leonel Mendoza: “Trascendió en el diario Extra que el presidente Daniel Ortega llegaría al país el 9 de noviembre para ser parte de una noche de milagros, o vigilia. De lo que estoy seguro -intervino Caresol- es que si esto es cierto, en verdad los ticos van a tener una noche de vigilia esperándolo como nos pasa a nosotros, y que si llega a tiempo y habla poco, aquella habrá sido una noche de milagros”. Hasta Sherlock, pese al dolor de su rabadilla, movió su rabo al unísono del de Watson, y como los demás no debían mover sus rabos celebraron a su modo la ocurrencia de Caresol, quien no bastándole lo anterior, agregó: “Y en lo que se refiere a las exportaciones de huevos de garrobos que hará Roberto Currie, lo mejor es que se escondan esos pobres animalitos, pues quién aguanta a todo El Arenal capándolos por todas partes”.
Para volver a lo serio, el de Managua recordó que todos tenían que ir al Doctorado Honoris Causa que la UNAN de León le va a otorgar al Dr. Edgardo Buitrago, en León desde luego, el próximo martes 30 de octubre a las cinco de la tarde: “Será como otorgarle un Doctorado al Doctorado y si alguien lo tiene más que merecido, ese es el Dr. Edgardo Buitrago, por maestro de generaciones en el campo del derecho y de la literatura, como lo confirman sus obras sobre Cantos de Vida y Esperanza, el Obispo Valdivieso, El Derecho y el Estado Precolombino, Perspectivas de la Lengua Española o El Derecho Indiano en Nicaragua, entre otras. No voy a decir nada más, pues con Edgardo ocurre que referirse a él, todo es poco lo posible, por ser sobre todas las cosas un hombre bueno, sabio y honesto. De manera que como el de Masatepe quiere hablar sobre lo que debe ser un gobernante seguro de sí mismo, en contraposición a un Caudillo impuntual y autoritario por inseguro, los dejo con él”.
Dijo entonces el de Masatepe: “Para que se sienta la diferencia: Un gobernante seguro de sí mismo llega puntual a sus compromisos y no se ensaña con sus discursos en quienes lo han esperado por horas y todavía tienen que escuchar su demagogia. Porque un gobernante seguro de sí mismo ama y considera a su pueblo y se hace amar del mismo con su puntualidad, educación y cortesía, y como el pueblo cree en la reciprocidad sabrá esperar a un gobernante puntual con gusto y lo escuchará con placer; porque un gobernante puntual confía en sus gobernados y no espera que la plaza siga llenándose porque él no aparece. Un gobernante seguro de sí mismo transpira democracia y no necesita organizar fuerzas de choque, o Consejos del Poder Ciudadano o rebaños serviles para gobernar. Un verdadero gobernante es la antítesis del caudillo y no pacta con la inmoralidad y la corrupción para perpetuarse en el poder. Un gobernante verdadero, a diferencia de un dictador o de un caudillo, co-gobierna con moral y ética, así como ha de co-gobernar en su hogar, junto con su mujer, como un santo. Vayamos pensando en él”.