Opinión

¿Y el presupuesto y los consensos nacionales?

Ahora les toca a los diputados que dicen representar a la población tomar las decisiones necesarias para el pago, o al menos un abono sensible, de la deuda social acumulada

Mario Quintana Flores
Como Revolución Educativa ha definido el Ministro de Educación el proceso en marcha en el Mined y en el cual participan diversas organizaciones de la sociedad civil. Sin duda, el trabajo que se desarrolla es sumamente interesante y ojala un día pueda concretarse esa revolución educativa. Nicaragua, y los y las nicaragüenses, la necesitamos.
Algunos pasos importantes se han dado: decisión de eliminar los cobros en las escuelas, cierto incremento en el presupuesto de educación, acciones para reducir los índices de analfabetismo y el funcionamiento a la fecha de ocho Comisiones: Currículo, Formación y Capacitación Docente, Planificación Estratégica, Alfabetización, Tecnología de Información y Comunicación, Gestión de Educación, Infraestructura y Acceso y Cobertura.
En estas comisiones, además de las autoridades del Mined, participan organizaciones sindicales, redes, movimientos sociales y otros organismos de sociedad civil, muchos miembros de la Coordinadora Civil, como el Foro de Educación, Movimiento Pedagógico, Coordinadora de la Niñez, Movimiento Comunal Nicaragüense y Ceaal-Ipade.
En el ámbito del Currículum continúa una amplia consulta nacional para definir el tipo de educación que requerimos. Igual en los otros ejes de las comisiones se desarrollan consultas, mapeos de centros de estudio y trabajos tendientes a presentar propuestas y asumirlas en un Congreso Nacional de la Educación previsto a realizarse el próximo año.

Faltan medidas radicales
Es necesaria la articulación y coherencia del marco jurídico actual para la educación. Y su actualización, para que por ejemplo los maestros no sólo tengan el papel fundamental de “aplicar” (art. 120 Cn) creadoramente los planes y políticas educativas decididas por las autoridades.
La calidad de la educación es un tema fundamental que requiere de acciones diversas e integrales para lograr una educación útil a las personas, que le sirva “de verdad”, para “el desempeño exitoso en su vida personal, social, cultural, ambiental y laboral, que contribuya al desarrollo humano sostenible, así como para la continuación eficaz de sus estudios formales y no formales”.
Pero como la educación trasciende la escuela, es indispensable reducir sensiblemente los vergonzosos niveles de pobreza existentes que provoca los elevados niveles de desnutrición que afectan a la niñez, la mortalidad infantil y que al menos un 60% de quienes no asisten a la escuela es por esa situación.
Debemos lograr que el país cuente con Planes de Desarrollo Nacionales y territoriales consensuados, estrategias de reducción de la pobreza integrales y efectivas, que trasciendan los gobierno, pues a la fecha, a pesar de los esfuerzos y la inversión realizada, o precisamente por las mismas políticas y estrategias impulsadas por cada gobierno, la pobreza sigue golpeando severamente a miles de Nicaragüenses, situación con la cual convivimos y nos acostumbramos, pero que quedan al desnudo frente a los desastres naturales como los que vivimos actualmente.
También hay que cambiar el sistema político, económico y social que sigue siendo excluyente y que sólo beneficia a las élites de la clase política y económica.
Y asegurar el financiamiento necesario para materializar las propuestas que se elaboran y los requerimientos actuales.
En la campaña electoral distintos organismos de sociedad civil elaboramos agendas económico-sociales y políticas, con las cuales se comprometieron todos los partidos. En educación quedaron consignados dos aspectos fundamentales:

1.- Incremento del Presupuesto al menos hasta un 7% del PIB, según las recomendaciones de la Unesco y las necesidades del país.
2.- Incremento del salario básico del magisterio hasta alcanzar, al menos, el promedio del salario del magisterio a nivel centroamericano.
En la actualidad el Presupuesto del Ministerio de Educación alcanza el 3.7% del PIB. Con el incremento proyectado por el Ministerio de Hacienda para 2008, ese porcentaje se mantendría invariable. Ahora les toca a los diputados que dicen representar a la población tomar las decisiones necesarias para el pago o al menos un abono sensible a la deuda social acumulada. Y en el caso de la educación, lo que corresponda. La Secretaría Técnica de la Presidencia de la República estimó que se requiere un incremento de US $ 115 millones anuales en educación hasta el 2015.
Las fuentes de recursos ahí están: reforma tributaria para que quienes tienen más paguen proporcionalmente más, reestructurar la deuda interna-Cenis, recursos derivados del apoyo de Venezuela con el Petróleo, parte de las reservas internacionales acumuladas, los 400 mil córdobas en manos de los diputados y los recursos que se deriven de la reducción del número de diputados, magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo Supremo Electoral y de la reducción de sus megasalarios.
Para que se produzca entonces la Revolución Educativa, que el Ministro propone y que Nicaragua necesita, todos los nicaragüenses debemos involucrarnos, empoderarnos de nuestros derechos, incidir y hacer todo lo que esté a nuestro alcance, pero además reconociendo lo bueno de las actuaciones de los funcionarios de todos los poderes y los vacíos, lo malo de las mismas.
Igual no se trata sólo de más inversión, sino de una eficiente inversión de los recursos, para ello el Mined debe ser fortalecido y garantizar plena participación de los ciudadanos y ciudadanas, de los organismos de sociedad civil en el proceso educativo que trasciende al aula de clases.
Para finalizar, pero no menos importante, es el logro de consensos con las fuerzas políticas, económicas y sociales acerca de la educación que necesitamos y las prioridades de inversión en ella, para que haya políticas de Estado y no se cambien con los gobiernos y ministros de turno.