Opinión

Cuando la concordancia se sale de la norma general


En un periódico de circulación nacional se lee este titular: El accidente ocurrió en la Carretera Norte. Observemos que el sujeto (El accidente) concuerda en número (singular) con el verbo (ocurrió). Es la norma general de la concordancia. Muy sencillo. El problema se presenta cuando en la expresión del pensamiento figuran casos de concordancia en los que no es aplicable la regla general. Veamos otro titular:
Una serie de accidentes ocurrieron en la carretera a Carazo
Como podemos advertir, el sujeto (Una serie de accidentes) contiene como núcleo el sustantivo colectivo “serie”. Se trata de una concordancia especial. ¿Habrá que poner el verbo en singular (ocurrió)? ¿O en plural (ocurrieron)?
Detengámonos un poco sobre los casos especiales de concordancia.

Concordancia de los colectivos
El sustantivo colectivo es aquel que está en singular e indica cantidad, es decir, implica varios elementos, como multitud, infinidad, caterva, gente, muchedumbre, vecindario, pueblo, manada, rebaño, serie, tipo, enjambre, etc.
Cuando el sujeto es un sustantivo colectivo, el verbo puede ir en singular o en plural, según el sentido de multiplicidad de seres. Por eso, los colectivos se clasifican en homogéneos y heterogéneos.
Son homogéneos los sustantivos colectivos constituidos por una misma especie, como: jauría, rebaño, ejército, cardumen, enjambre, piara, manada, bandada, multitud, muchedumbre.
En tal caso, el sustantivo debe concordar con un verbo en singular, porque la homogeneidad o la determinación de los componentes fortalece el carácter unitario del colectivo y la concordancia gramatical. Veamos unos ejemplos:

a) El enjambre, con el fuego, se dispersó.
b) El ejército cruzó los Andes.
c) El rebaño, por falta de agua, pereció.
d) La muchedumbre, por el calor, se alejó.
Pongamos el verbo en plural y sentiremos como extraña la concordancia: el ejambre... se dispersaron; el ejército cruzaron; la muchedumbre ... se alejaron.
Los sustantivos heterogéneos están constituidos por distintas clases de elementos, como: grupo, serie, cantidad, clase, tipo. En este caso, la indeterminación de los individuos que entran en la denominación colectiva favorece la idea de pluralidad, y por lo tanto la concordancia de sentido. Admite el verbo tanto en singular como en plural. Veamos:

a) Un grupo de estudiantes entró (o entraron) allí.
b) Una serie de accidentes ocurrió (u ocurrieron) ayer.

Discordancia deliberada
La discordancia deliberada se refiere al hecho de romper intencionalmente la concordancia entre el sujeto hablante (singular) y el verbo (en plural), con uno o más de estos tres propósitos: obtener un efecto expresivo, influir cortésmente en el interlocutor o asumir una actitud irónica. Así, un individuo visita a su amigo en la cárcel, y lo saluda con esta pregunta:
¿Qué tal estamos aquí?
Igualmente, cuando un amigo le dice a otro que se ha sacado la lotería: ¡Tenemos reales!
Finalmente, cuando un profesor descubre a un alumno copiándose en el examen: ¡Con qué nos estamos copiando!
A veces, queremos evadir o disminuir nuestra responsabilidad escondiéndola en una pluralidad ficticia. Por ejemplo, un vigilante sorprendido en pleno sueño, exclama ante su jefe: ¡Estábamos descansando un ratito!
La misma discordancia deliberada tiene lugar con el llamado plural de modestia, que consiste en emplear el plural cuando es una persona la que habla o escribe, como los oradores y escritores: (nosotros) creemos, pensamos, afirmamos, escribimos...
Con el valor de yo (plural mayestático), el nosotros (en su forma elíptica nos) se ha usado y se usa en escritos, cartas, decretos emanados de los monarcas o de los altos dignatarios de la Iglesia:

a) Nos, el Rey, decreta tres días de luto nacional.
b) Nos, el Papa, agradece vuestras oraciones.

Observemos que Su Santidad emplea “vuestras”, forma desusada y afectada entre hispanoamericanos, como consecuencia del desuso de “vosotros”.

Sujetos compuestos especiales
Dos o más demostrativos neutros (lo, esto, eso, aquello) equivalen, para la concordancia, a uno solo en singular: Esto y lo de anoche lo puso (no pusieron) nervioso.
Andrés Bello explica que si con el neutro se junta un masculino o femenino, es admisible la concordancia en singular y en plural: La agitación y esto resfrió (o resfriaron) al niño.

Concordancia verbo - preposición
A veces, cuando un mismo nombre es complemento de dos verbos, cada uno de ellos (los verbos) exigen distinta preposición:

a) Nadie se atrevía a hablar y a inmiscuirse en los problemas personales del jefe (incorrecto).
b) Nadie se atrevía a hablar de los problemas personales del jefe y a inmiscuirse en ellos (correcto).

Veamos otro ejemplo:
a) El gerente conocía y tenía amistad con todos los empleados (incorrecto).
b) El gerente conocía a todos los empleados y tenía amistad con ellos (correcto).

La gramática --como nos recuerda Manuel Seco-- no enseña a hablar, sino a reflexionar sobre el hablar, y por tanto puede ayudar a hablar mejor, es decir: pensar mejor y comunicarse mejor.

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