Opinión

Ventajas de la libertad económica

Lamentablemente no podemos examinar a fondo el impacto de la libertad económica en las tasas de crecimiento a largo término, debido a la “incierta” y poca investigación cuantitativa, pero sí es viable comprobar que el impacto de la libertad económica es lo bastante fuerte y dinámico apoyándonos en los estudios cualitativos

Partiendo de estudios económicos, la libertad económica y su incremento corrigen las tasas de crecimiento, pero estos resultados no dejan de estar sujetados por el paralelismo del progreso económico y del capital humano, sin embargo, este progreso se está viendo limitado por la migración de la fuerza de trabajo, producto de la inercia e incompetencia de los gobiernos --que equivocadamente hemos elegido a través de nuestra historia--, para crear un ambiente de confianza y credibilidad tanto para la inversión nacional como extranjera, pilares fundamentales en la creación de fuentes de trabajo.
¿Por qué no reproducir la tecnología, patrones industriales y tácticas de comercio de los capitales más avanzados? Esta reproducción podría ser mucho más viable y vertiginosa que los propios descubrimientos a los cuales obedecen las economías desarrolladas.
Permisiblemente esta “ventaja” en nuestro inminente retraso económico está desatendiendo la esencial formación de capital humano, que consiente el aprovechamiento del retraso económico del cual estamos siendo víctimas. Asimismo, no podemos dejar de considerar que otro de los factores negativos que están influyendo en la economía nacional es la distribución de la fuerza productiva desde funciones menos fructíferas hacia diligencias más lucrativas dentro de la industria --en un país como el nuestro, en vías de desarrollo, es factible descubrir inversiones rentables y lógicamente beneficiosas para todos los nicaragüenses--.
¿Por qué en lugar de estar mal invirtiendo tiempo, dinero y fuerza de trabajo en la destrucción de obras edificadas por gobiernos anteriores, utilizamos los factores antes mencionados en mejorar la infraestructura productiva? En la actualidad, a los pequeños y medianos productores se les dificulta transportar y comercializar su producción debido a las pésimas condiciones en que se encuentra gran parte de caminos y carreteras.
Con esto no pretendo agregar demostraciones de otras culturas económicas en las cuales el transcurso económico involucra permutas de importes que posteriormente podrían minar los eventos de un pendiente desarrollo económico. Sin embargo, no quisiera dejar de señalar que las “ventajas” del atraso de los países subdesarrollados admiten la garantía de las potencias económicas. Por citar un ejemplo, si Europa, Japón y Estados Unidos no hubieran sido los pioneros en materia económica, a ciencia cierta, Taiwan, Corea del Sur, Singapur y Hong Kong, jamás se hubieran disparado económicamente a como lo han hecho. de igual forma India y China no estuvieran progresando en la actualidad. Mucho antes de estar al tanto del engranaje de los ingresos de las consorcios occidentales productivos y de las corporaciones menos desarrolladas previas al siglo XX, ningún país prosperó aceleradamente como Corea y Taiwan durante la década de los años 60 y 70, o como lo ha venido haciendo China desde 1980, y como vienen siguiendo el ejemplo India y Vietnam. Si lo analizamos de esta forma nos damos cuenta que la inequidad mundial es un elemento fundamental de las “ventajas” del atraso económico.
“Esta discrepancia favorece a las naciones atrasadas que saben cultivar las coyunturas utilizables de los países evolucionados y fundamentales para crear las conveniencias del atraso”.
Así que si las potencias económicas existen es sencillamente porque, además de ser los pioneros en economía, instituyeron los derechos de posesión seguros para los comerciantes y productores antes que otros países, de los cuales se favorecieron por tener gobiernos adormecidos; estas potencias idearon el capitalismo y se ampararon de la libertad económica antes que otras, por lo tanto, las “ventajas” del atraso económico no son más que el resultado de la libertad económica y del capitalismo industrial.
Lamentablemente no podemos examinar a fondo el impacto de la libertad económica en las tasas de crecimiento a largo término, debido a la “incierta” y poca investigación cuantitativa, pero sí es viable comprobar que el impacto de la libertad económica es lo bastante fuerte y dinámico apoyándonos en los estudios cualitativos. Las “ventajas” del atraso quizá fueron minúsculas antes de que se instaurara el capitalismo industrial, ya que las sociedades de ese entonces obtenían ingresos per cápita comparativamente equivalentes.
No debemos permitirnos pensar que los beneficios de la libertad económica son un privilegio exclusivo de las sociedades capitalistas --esto no es cuento ni ficción--, la experiencia es clara al constar que naciones oprimidas económicamente se han favorecido de la existencia de naciones económicamente libres. Por ejemplo, el patrón económico de desarrollo asiático marcha sólo en un ambiente de patrón angloamericano más emancipado. Hasta la fecha no podemos decir que Japón u otro país asiático hubieran logrado éxito sólo con sus políticas económicas, sin el arbitraje gubernamental y sin incursionar al comercio internacional. Igualmente, para salir de la pobreza es importante la libertad económica absoluta y precursora, ya que la vida de ésta es básica para reducir la desigualdad económica entre los pueblos que la trabajan.
Así que si Occidente no hubiera instaurado de forma inteligente la libertad económica, sencillamente no hubiera acariciado su desarrollo económico antes que otros, en aquel entonces no hubieran existido las “ventajas” viables del atraso económico del cual podrían beneficiarse las naciones pobres. Finalmente, la libertad económica occidental creó las condiciones de su propio bienestar e instituyó, de forma sincrónica, la pronta salida de la indigencia en otras naciones del mundo.
“No confundamos el hecho de que ser nacionales de un país atropellado económicamente es un agente que obstaculiza nuestras oportunidades de desarrollo económico, esto iría en contra de los principios de equidad social. Estudios del Banco Mundial demuestran que personas que gozan de dignas condiciones de vida en países subdesarrollados poseen inferiores condiciones de vida que los indigentes de las naciones más poderosas en su economía”.