Opinión

Álvaro Urtecho: en los linderos de la postmodernidad


No es fácil escribir sobre alguien que ha jugado un papel importante en el desarrollo intelectual de uno, y menos aún cuando es primera vez que uno escribe sobre otro autor, pero el último libro que acaba de publicar mi amigo y maestro Álvaro Urtecho, me obliga a no seguir posponiendo algo que siempre había querido hacer, escribir sobre su obra. Tierra sin Tiempo es el título de su último libro que acaba de salir de la imprenta, un título, filosóficamente llamativo, por lo demás, es el título de uno de los poemas que lo constituyen y es precisamente sobre este poema, más que en ninguno otro del libro, que hemos puesto nuestra atención, pero sin restarles importancia al resto de los poemas, ya que conforman una rica variedad de temas.
Con este libro, nuestro poeta se sitúa entre los últimos poetas de importancia de la modernidad, aquí todos los temas encuentran profundidad y en todos se mantienen dos de las características de la modernidad: la sobria dicción y la perfección estructural, además de su trasfondo filosófico que configura una clara imagen «moderna» del mundo.
Este libro no será novedoso por los temas que en él se abordan, ya que han sido abordados (a excepción del poema titulado tierra sin tiempo, que es un tema que estrena nuestro poeta) por otros poetas de nuestro medio, pero sí lo será por la profundidad y perfección que Urtecho, como ningún otro, consigue darles. Veamos un fragmento de uno de los poemas dedicados a Jesús:
Tú no existes,
Jesús. Nazareno, como algo fuera
de nosotros, como algo impuesto
por los perros guardianes de la
fe ortodoxa en su euforia triunfante.
Tú estás en nuestras venas, eres
la sangre que alimenta nuestro
anhelo de protesta y rebelión.
Eres el vino que apuramos
y la embriaguez compartida.

Volvemos intrigados sobre el poema que le da título al libro: “Tierra sin tiempo”. Este poema nos remite a recordar el tiempo fugaz progresista, tiempo de la modernidad.
Todo verdadero poeta, debido a su desarrollo de conciencia, sufre, pues lleva de modo consciente o inconscientemente dentro de sí, la tragedia del mundo.
En el caso de Urtecho, su tragedia consiste en su toma de conciencia de que el tiempo es fugaz, que pasa ligero y que con él se va la vida y que otros nacen mientras nosotros morimos, porque la tierra siempre estará viva, ahí, como única referencia constante.
Me gustaría que este gran poeta, fuese el último poeta de la modernidad. Estamos acostumbrados a percibir los fines como horizontes oscuros o abismos tenebrosos, pero nuestro poeta, con el presente libro, está arrojando luz sobre los linderos de la postmodernidad.
No es una ocurrencia inconsciente que exprese nuestro poeta, en los versos que cito más arriba que a Jesús lo llevamos en nuestras venas, en nuestra sangre, que no existe fuera de nosotros. Esto coincide con una concepción postmodernista a saber, que nada hay fuera, que todo está dentro, que llevamos el mundo entero, con todas sus propiedades dentro de nosotros.
Antes de dar por terminado nuestro breve artículo, veamos, cómo este poeta hipersensible, en un pequeño fragmento del poema Tierra sin tiempo, nos describe la tragedia humana:
El tiempo, el tiempo de nuestras melodías
y días felices y amargos, huye de la tierra.
Se evapora, se va, se esfuma en cualquier
intersticio. ¿Cómo detenerlo, cómo
fundirlo a la tierra para ser más o menos
inmortales como chispas o fragmentos
de astros?
* Escritor nicaragüense. Tel. 233-1787