Opinión

“Borrado, vapuleado y al hospital”


“Borrado, vapuleado y al hospital”, así resume un titular el encuentro boxístico Pérez-Agbeko, el pasado 29 de septiembre. No… no se piense que entraré a discutir aspectos técnicos de la pelea; no. Sería un atrevimiento de mi parte incursionar en una especialidad que no domino. Más bien me referiré al aspecto humano y social del mencionado combate, en el cual nuestro compatriota no rindió lo esperado por quienes siempre deseamos ver el nombre de nuestro país brillando en positivo.
Según tengo entendido, el atleta Luis Pérez es un joven de origen muy humilde dotado de talento boxístico y con muchísimos deseos de superación, por lo que ha conquistado un lugar en el deporte nacional y mundial. ¡Bravo muchacho! Ojalá todos los jóvenes tuvieran el deseo de destacar, potenciando sus cualidades y habilidades como vos lo has hecho.
Pero, volviendo al tema del combate, es lamentable ver cómo para ciertos cronistas deportivos, en pocas horas, un atleta puede pasar de ser estrella a ser basura. Todo por el simple hecho de no ganar un encuentro deportivo. Quedar “Borrado”, según lo calificara ese cronista, se podría entender que nunca más nuestro atleta podrá competir nuevamente, lo cual no es cierto. Es más, aunque no volviera a combatir, un atleta que ha transitado tan buen trecho no puede ser borrado de nuestras mentes y corazones. Principalmente, la crónica deportiva debe ser quien se encargue de que un atleta no sea borrado de nuestra historia nacional y de nuestra memoria colectiva.
“...vapuleado” Efectivamente, el compatriota recibió buen castigo, especialmente en su rostro, por lo que lo llevaron al hospital. Pero me hago una pregunta: ¿qué tanto aporta al autoestima de un atleta y al autoestima nacional calificar tan duramente y en primera plana un revés boxístico? En materia deportiva, la primera plana de un medio debería reservarse para los éxitos. Aparecer en primera plana debería ser el premio que la crónica deportiva y la sociedad brindan a un atleta. Que un atleta no logre obtener en su carrera una primera plana de un diario bastaría para deducir sus calidades.
“...y al hospital”. A ir al hospital se le da una connotación bochornosa y así lo han llegado a considerar los púgiles del boxeo. Qué lástima, pues en un deporte tan rudo ganadores y perdedores deberían ir al hospital después de cada combate. Debería ser exigido a fin de prever futuras complicaciones en la vida y salud de los atletas. De ejemplos lamentables está repleta la historia del boxeo.
Adicionalmente, considero que la crónica debería valorar el comportamiento de los atletas, antes de “...vapulearlos” con sus calificativos. Hasta donde he sabido, Luis ha tenido un comportamiento personal y deportivo nada reprochable, lo cual a mi criterio lo debería hacer merecedor de consideraciones y críticas más constructivas que lo ayuden a mejorar en lo que deba mejorar.
La crónica deportiva, las autoridades del deporte, la empresa privada y la sociedad en su conjunto debemos apoyar a nuestros atletas; especialmente a aquellos que para subir a un escenario internacional han tenido que luchar contra las dificultades propias de quienes nacen en la pobreza económica. Las personas de origen humilde como Luis Pérez son más campeones que muchos otros, pues comenzaron a ganar sus combates por la vida, desde que estaban en el vientre de sus madres. Son noqueadores de la adversidad. El encuentro de Luis con Agbeko fue apenas un combate más en su lucha por abrirse un espacio en un mundo cada vez más difícil. Así lo debemos valorar los nicaragüenses.

Chiquilistagua