Opinión

San Jerónimo en procesión más de 30 horas

* Fue cargado por más de 300 miembros de la cofradía en un mar humano que recorrió muchas calles de Masaya * Tradición de más de 150 años, y unas fiestas patronales que se han convertido en las más prolongadas del país

Masaya
Centenares de masayas acompañaron por más de 30 horas en procesión a San Jerónimo, llamado popularmente “Doctor de los pobres” o “Doctor que cura sin medicina”. La procesión inició a eso de las ocho de la mañana del domingo y recorrió las principales calles de la ciudad, cargado por más de 300 miembros de la cofradía.
El doctor San Jerónimo, traductor de la Biblia del hebreo al latín, fue llevado en procesión sobre un mar humano que bailó al ritmo de los alegres e infaltables chicheros.
Decenas de promesantes bailaban en gratitud a los favores recibidos por este santo. Niños cargados en los hombros de sus padres danzaban pagando promesas.
Las fiestas más largas
Las fiestas patronales en honor a “Tata Chombo” son las más largas del país. Los masayas celebran a lo grande al “Doctor que cura sin medicina” con un derroche de folclor y tradiciones culturales, las que inician con la bajada el 20 de septiembre, y culminan hasta el próximo 2 de diciembre.
La tradición de celebrar a San Jerónimo llegó a Masaya hace más de 150 años, cuando los frailes de la orden de San Jerónimo, en la ermita de su mismo nombre, empezaron a celebrarlo, pero no era la imagen que se venera actualmente, sino un cuadro en relieve, de metro y medio de alto, donde todas las partes sobresalientes, incluyendo la melena del león, eran remarcadas en oro.
Lo ven en todas partes
A San Jerónimo se le ha visto en los campos de batalla de las guerras fratricidas que se han librado en Masaya, en 1856, 1912 y 1979, curando heridos y confortando a los desvalidos. Son numerosas las anécdotas de soldados que tuvieron contacto con un viejecito delgado, encorvado, blanco, con poblada barba, como de algodón, y con sombrero de palma, que se acercaba a los heridos para cuidarlos y rezar por ellos.
San Jerónimo regresó a su iglesia ayer, después de las cuatro de la tarde, pero las festividades en su honor apenas empiezan. Grupos de baile folclóricos y los tradicionales y ocurrentes torovenados se tomarán las calles de esta ciudad los próximos domingos de octubre y noviembre, para demostrar, una vez más, por qué es la ciudad cuna del folclore nacional.