Opinión

Hacia una pedagogía de la relevancia


¿Cuál es la situación de la pedagogía en nuestro país? Las pedagogías desarrolladas hasta ahora cuentan cada una con un gran potencial que aún no ha sido explotado, en mucho los problemas de la calidad educativa radican en que la pedagogía se ha enfocado, principalmente, en el carácter informativo y transmisor de conocimientos, descuidando la labor comunicativa, sobre todo desde el punto de vista interactivo y dialógico, y la formativa de habilidades, actitudes, afectos y valores. Y no es que el sistema educativo no haya realizado esfuerzos para superar esta situación; revisemos puntualmente las cuatro principales expresiones pedagógicas que han dominado el escenario educativo en los últimos diecisiete años.
Las metodologías activas y participativas, desde inicio de los noventa, han sido un buen impulso para romper los verticalismos dominantes, y han promovido docentes más involucrados en la interacción con sus estudiantes, con actividades individuales y grupales, en las cuales también el juego ha tenido un lugar importante. Cuando se ha utilizado bien, la calidad de los resultados ha mejorado a causa de una mayor motivación estudiantil. La debilidad, sin embargo, ha sido el “activismo participativo”, donde el contenido de las actividades muchas veces no guarda relación con el objetivo de los temas de estudio. Quizás ha faltado el norte de lo relevante en este proceso, ¿cuáles actitudes, habilidades o valores realmente útiles se están desarrollando?
En forma casi simultánea, el constructivismo se ha aplicado también estimulando procesos activos; pero se diferencia en que la construcción de conocimientos, según su autor Jean Piaget, debe basarse en las experiencias y conocimientos de los y las estudiantes. En los casos exitosos, el estudiantado toma mayor conciencia de sus aprendizajes y retos. No obstante, la práctica no siempre va de la mano con la teoría, y en el ejercicio del constructivismo se continúa con pocas aplicaciones útiles a la vida, y en muchos casos acumulando conocimientos memorísticos y poco reflexivos sobre la importancia de lo que estudian.
La educación basada en competencias, por otra parte, desarrolla un enfoque pedagógico que nuestro sistema ha utilizado a partir de 2000. Aunque en la educación técnica se ha utilizado para el desarrollo de habilidades útiles al desempeño laboral, afortunadamente, las experiencias realizadas han procurado superar esta parcialización, aplicando un enfoque de competencias para la vida, la convivencia y para el trabajo, planteando la utilización de variados métodos y enfoques pedagógicos, dependiendo de la competencia a desarrollar. Este enfoque se encuentra en experimentación.
Finalmente, la enseñanza para la comprensión es un enfoque pedagógico que se ha aplicado en general junto con el enfoque de competencias, y tiene una base científica en el desarrollo de las múltiples inteligencias de los y las estudiantes. Privilegia el desarrollo de la capacidad de conceptualizar por parte del estudiante, podríamos decir que en forma activa, participativa y constructiva. Este enfoque se ha aplicado poco; pero tendría mucho que aportar.
Podríamos resumir que cada enfoque pedagógico tiene sus fortalezas, y que las debilidades son el resultado de procesos de aplicación que desconectan a la docencia de los temas realmente relevantes para la vida, la convivencia y el trabajo, y de sus diferentes formas de desarrollar el interés y el compromiso de las y los estudiantes por ellos. La deserción, la inasistencia y la repetición tienen una íntima relación con la desmotivación que trae el exponer al estudiantado a temas que nada tienen que ver con su realidad. La pedagogía no es un mero instrumento, es un espíritu vital que debe ir al fondo de los aprendizajes, hasta exponer al estudiante con lo que le es significativo, con lo que representa para su mundo un camino, un apoyo, una meta, una función importante para avanzar en su propio desarrollo, así como para contribuir al desarrollo de su familia, sus pares, su comunidad, su localidad, el país.
Para una educación relevante, además de revisar y consensuar como país los fines y objetivos de la educación, en el proceso de revisión periódica establecido en el plan nacional de educación, así como realizar una reforma curricular relevante, debe estimularse la relevancia desde cada escuela, colegio, instituto y universidad. A ello contribuirá el decidido compromiso de los centros educativos a formar parte del desarrollo local, involucrándose en diagnósticos participativos, y en acciones de combate a la pobreza, así como el desarrollar una autonomía pedagógica que les permita la reflexión y acción permanentes sobre los hábitos, comportamientos, actitudes, afectos y valores en función de una mejor familia, una mejor comunidad, un mejor municipio, un mejor país.

*Consultor en Educación y Desarrollo