Opinión

Los cristianos y el Che


Sin duda, los cristianos comprometidos, especialmente, con la causa del pueblo, siempre hemos valorado mucho al Che, y su figura es también un símbolo para nosotros. Y estos días, con alegría y entusiasmo, nos hemos unido a las celebraciones que, en tantas partes de América Latina y, en concreto, aquí en Managua, ha habido por su 40 aniversario.
Algunos tal vez se pregunten por qué lo valoramos tanto. Hay distintas razones, pero, sin duda, una de las más importantes es que el Che es símbolo y ejemplo de todos aquellos que luchan fielmente por el pueblo y por la justicia en contra de la opresión. El Che es símbolo del que no se apega al dinero, al poder, a la comodidad. Es símbolo de la mujer y el hombre nuevos, que son coherentes, que no traicionan la palabra entregada al pueblo y que saben luchar hasta dar la vida.
Hay muchas palabras vivas del Che que recogemos y que nos impactan e inspiran, como aquellas en que con cariño y cercanía se dirige a sus hijos y les comparte sus ideales, y le deja su herencia: sus sueños y su amor al pueblo.
Ahora quiero recordar en especial estas palabras:
“Ser justo, es ser revolucionario. Seamos capaces de sentir cualquier injusticia cometida en cualquier parte del mundo. Ésta es la cualidad más linda de todo revolucionario”. Y sus palabras nos recuerdan las palabras de Jesús: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Y al ver la fotografía de su cuerpo yaciente --asesinado por los militares allá en Bolivia-- también recordamos lo que nos dijo Jesús y que Él mismo vivió con toda plenitud: “Nadie tiene mayor amor que aquel que da la vida por los que ama”.
Necesitamos y recibimos la luz que nos da el testimonio del Che, ahora que vivimos una crisis de valores y de modelos, crisis provocada por tantos líderes que se han corrompido, o se han pegado al poder o al dinero, o se han distanciado del pueblo, o han dejado de soñar y luchar por que los sueños sean realidad. Ojalá nosotros en el nuevo contexto que vivimos --que no es el de la lucha guerrillera—sepamos, como el Che, soñar, ser coherentes con esos sueños y luchar por que sean realidad esos ideales de justicia y hermandad.
*Comunidades Eclesiales de Base.