Opinión

Aborto terapéutico no es lo mismo que aborto


En estos días es oportuno que la población nicaragüense conozca los conceptos médicos y científicos alrededor del aborto terapéutico, algunos piensan que hablar de aborto terapéutico es lo mismo que hablar de aborto.
Un aborto es la pérdida o interrupción de un embarazo antes de que llegue a cumplir cinco meses. Las causas del aborto permiten clasificarlo en dos grandes grupos: aborto espontáneo y aborto provocado. Cuando la causa específica no depende de la decisión o intervención del ser humano, se les conoce como aborto espontáneo o de “causa natural”; ocurre y la ciencia médica no tiene capacidad para detenerlo. En países con tecnologías avanzadas, al estudiar el producto de este tipo de aborto, encuentran fallas en la unión de las células reproductivas. Los abortos espontáneos también tienen origen en enfermedades detectables en la madre, tales como anemia y desnutrición, a las que la población en lenguaje popular denomina “debilidad”; pero pueden ser responsables de estos abortos espontáneos enfermedades infecciosas como tuberculosis, infecciones de vías urinarias, infecciones vaginales o enfermedades crónicas como la diabetes, presión alta, etc.
El aborto provocado sucede cuando es decidido y manipulado por el ser humano. Estos a su vez se clasifican en dos tipos: abortos voluntarios y abortos terapéuticos.
Aquel aborto en que no existe un motivo médico aparente es un aborto voluntario, lo decide la persona o la pareja. En muchos países como Estados Unidos esta decisión es voluntaria, no constituye delito. En países como Nicaragua es ilegal (aparece como delito en el actual Código Penal) y está tipificado como aborto criminal. Es un problema para la gente pobre, porque frente a los impedimentos suelen acudir a servicios sin condiciones de higiene y con personal no adiestrado, con enorme posibilidad de comprometer la vida. Las personas con recursos económicos visitan sitios de mayor calidad y no corren riesgos.
El aborto terapéutico es decidido por uno o varios médicos especialistas, el obstetra, el pediatra u otro que tenga que ver con alguna enfermedad de la mujer. Explicado el problema a la mujer y su pareja, ellos tienen el derecho de valorar la información y tomar la decisión de continuar o interrumpir. Las circunstancias en la que especialistas deciden orientar la interrupción del embarazo son pocas, pero existen, y tienen relación con enfermedades muy graves de la mujer o malformaciones del feto en las que se sabe que no podrá vivir aunque complete sus nueve meses. Un ejemplo es el de una mujer con antecedentes de preeclampsia grave o eclampsia en embarazos anteriores y tenga la desdicha de concebir un producto con anencefalia (problemas de formación de su cerebro). En este caso cualquier médico, católico, evangélico o ateo, debe por ética, informar de la situación a la mujer y a la pareja, poner en claro el riesgo y permitirles decidir. Esta explicación la entendieron los legisladores de hace 100 años, por esta razón fue establecido en nuestro anterior Código Penal y por cuestionables e infundamentados motivos ha sido modificado.
Todos los libros de medicina y estadísticas médicas señalan: de cada 100 abortos, 95 son espontáneos. De cuatro a cinco son provocados voluntariamente, legales o ilegales, complicados o no complicados; 0 a 1 son terapéuticos.
Al penalizar el aborto terapéutico, los obstetras y la ciencia pierden credibilidad ante la sociedad. La historia de la humanidad nos ha enseñado que no debe existir un desequilibrio entre ciencia y religión, ambas deben estar en el mismo plano, una se complementa con la otra.
Si la obstetricia está sometida a una opinión religiosa extremista, alejándola del fundamento y la divulgación científica, y se adultera el verdadero objetivo, las mujeres continuarán muriendo por hemorragia durante el parto. La credibilidad es disminuida para refugiar a la personas en la salvación por milagros divinos. Debe mejor considerarse que si un obstetra salva a una mujer, es una manifestación milagrosa mediada por la ciencia de la obstetricia con el favor de la providencia.
Cuando hay circunstancia válida para tener derecho a un aborto terapéutico y la ley impide la interrupción, pone a la mujer en elevado riesgo de morir, en este caso pierde la mujer y los hijos; porque la ley vigente, dictada en la Asamblea Nacional, no tiene justificación científica.
Pierden las mujeres que enfrenten un aborto espontáneo, personas desinformadas, creyentes en que todos los abortos son malos, pecaminosos, castigos divinos, desconociendo que existen abortos espontáneos por efectos de la naturaleza. Ellas vivirán pensando que son pecadoras aunque no tengan el pecado de habérselo provocado. Por tanto, esta información debe ser conocida y divulgada si se quiere ser justo.
¿Puede hacerse abortos diciendo que son abortos terapéuticos?: NO. El aborto terapéutico está claro y es muy específico. Durante los últimos cien años en nuestra legislación existió el aborto terapéutico como figura no penalizada y nunca hubo confusión; las personas saben cuándo el aborto es terapéutico y cuándo no, pero más allá del juicio de los hombres debemos tener en consideración que a Dios no se le puede engañar, él sabe las intenciones de la personas.
Una resuelta actitud en contra del aborto terapéutico persiste entre personas que no tienen (ni tendrán acceso) a esta información técnica-científica, y terminan manipulados por otras personas que sí lo entienden, un caso evidente sucede cuando promueven la descalificación y la desinformación como complemento sensible de una estrategia política para ganar adeptos, debilitar o fortalecer la imagen del candidato cuando está muy cercana la elección presidencial. Hay personas religiosas que entienden esta información, pero impiden la “colaboración’ de otros religiosos sin acceso a esta información, porque temen que al despenalizar la Asamblea Nacional el aborto terapéutico gane fuerza la corriente promovida por el sector interesado en realizar abortos voluntarios (considerado no terapéutico) con fines de negocio, en consecuencia habría muchos encubiertos bajo la denominación de terapéutico. Entre las causas también ocurre una combinación de ambos tipos de circunstancias antedichas.

* Médico, especialista en Ginecología y Obstetricia
Licenciado en Derecho