Opinión

Collage del mundo electrónico


Quedan impregnadas las notas musicales del prodigio norteamericano sobre una multitud decadente de jóvenes que advierten el destino como una gota de tecnología en un mar de avances científicos y revoluciones artísticas, cobijados por la música electrónica y su bandera pacifista, frente al caos nihilista de la sobre-información del siglo de los desastres naturales y las inundaciones de noticias sobre inundaciones.
El terrorismo empírico y su ántrax, la ratonera de laboratorios fabricando ñatazos de polvo blanco, la nanotecnología y otras palabrotas, el calentamiento global que empieza en la juventud y termina en la atmósfera, los robots, los videojuegos y los niños que juegan a ser de mentira, los viajes al espacio, el plástico exterior, los rascacielos, la polución y la población contaminada de charla y bulla, fotos y colores en los cielos amarillentos de ciudades occidentalizadas de trabajos, edificios, oficinas, bancos, universidades y ciencias contra religiones.
Cable, Internet y mercadotecnia, publicidad y fútbol en vivo, torneos de inteligencia artificial, efectos especiales basados en la vida irreal, nuevas tecnologías audiovisuales, blogs, Ipods, DVD, auriculares finos y museos en peligro de extinción, guerras electrónicas, Occidente contra Oriente, el cine grande contra el independiente, las catapultadas torres mellizas y su duelo televisado año tras año desde Nueva York, Dubai como destino turístico, la persecución mediática sobre Irak, Palestina, Líbano, Israel y la realidad del Sida.
La pobreza del tercer mundo y del primer mundo culpándose por dejar en harapos al tercero mientras el segundo todavía no levanta la mano ni dice “presente” ¡aquí estoy! ¡no en Wikipedia!
Las rotundas sequías africanas, la lucha de los inmigrantes, los indocumentados, el crecimiento económico de China y su agigantado paso por las revistas de negocios, la animación japonesa animando las carreras de diseño, los trenes con paneles solares, los vehículos eléctricos, las píldoras para abortar, los condones de sabores: naranja, fresa, uva, el menú se alarga y las drogas también con todo y sus colores, efectos y desperdicios.
La demografía, la gripe aviar, las modelos neohippies, el indie aislado, el pop como agujero negro, las matanzas escolares en Estados Unidos, “youtube es mi segundo hogar”, un me-vale-madre en todos los idiomas, el aeropuerto hiperquinético de Londres, los sospechosos túneles de Francia, la Unesco al rescate de las sobras de la civilización actual, la Fórmula Uno, el tenis y sus rubias eurasiáticas, el tsunami asiático y sus víctimas incontables, el huracán Katrina y la devastación de uno de los senos afro-americanos más grandes de la humanidad.
Los pellejos de las anoréxicas, sus bulimias y vómitos contra las ballenas bípedas que tragan grasa saturada en los centros de comida chatarra, los peinados góticos que emulan a los indígenas Aztecas y sus chereques punzantes del período pre-Colón-vino; los dudosos Óscares, el premio Nóbel y su novedoso anti-premio Ig-Nobel, el arte callejero, los graffitis, las patinetas, la informática, los últimos arqueólogos que viven con las uñas de los dinosaurios.
Las tarjetas electrónicas y sus tragamonedas (cajeros automáticos), las videoconferencias, Bill Gates y su fábrica de juguetes contra el ocio, Linux contra Bill Gates bajo la sombra de un pingüino carismático, Direct TV transmitiendo la globalización, Google y sus hermanos estrechando la mano de un público virtual, la NASA y sus fosas NASAles llenas de oro blanco, ardid frenético de narcotraficantes que dictan lo que hay y no hay en el espacio.
Todo un caos de información que pasa por el servicio de mensajería celular en busca de la supervivencia de la especie, el hombre tras el sentido de la vida, las instalaciones y el arte postmoderno (demasiados foros y pocos post).
Los antidepresivos y su abanico de colores, los sociólogos aislados en una aldea global y la cienciología robándose la plata de los católicos que no tienen como tapar a Jesús desnudo por novedosos evangelios, expuesto como el hombre de vitruvio de la religión, diseminado ante el análisis científico y una masa de pseudociencias, sectas y peligrosas comunidades espirituales que intentan lucrarse del hebreo extraordinario de la orgullosa BBC.
El mismo Jesús sin máscaras, ni papados, ni joyas, tal y como es (era y será) el personaje histórico más vendido y manipulado del planeta que se planta en el presente con eterna inocencia, sin importarle mucho a la marcha apática de jóvenes, reunidos en un baile de saltos al azar, tras repiques digitales dentro de una sala electrónica que convalece al ritmo del “Adagio para las cuerdas”, placer tras placer mientras “DJ Tiesto” mezcla las notas de Samuel Barber con su moderna, romántica y mítica sinfonía que fusiona el tiempo y el espacio en una composición que suena, una y otra vez, en el disco rayado del mundo electrónico del planeta Aire, mientras el viento lleva nuestras figuras sombrías de un lado a otro sin saber por qué, ni desde donde, ni con quien, ni para cuando, ni tras cual etcétera vivir.

grigsbyvergara@yahoo.com