Opinión

La coeducación, un potencial que debe ser mejor aprovechado


Ph.D.

Uno de los sucesos que ha influido de manera extraordinaria en la educación de nuestros países ha sido la generalización de la educación mixta, es decir, conjunta de niños y niñas, de muchachos y muchachas, la que en la actualidad ha tomado nuevo aliento, perspectiva y desarrollo con el nombre y concepto de coeducación, al tener muy en cuenta las diferencias de conocimientos, sexo, de aprendizaje pero superando el modelo de asignación y jerarquización de valores tradicionales, según el prototipo hombre o mujer.
De esta manera va quedando atrás la reproducción de valores y modelos de ser persona basados en razón de lo masculino o femenino.
En la escuela coeducativa toma mucha importancia el elemento relación, el que debe estar presente en cualquier modelo de educación propiciando un lenguaje en el que se comunica una representación simbólica de la realidad, sus contenidos escolares y los materiales didácticos, ayudando a conocer el mundo entero, no la mitad de la población diferenciada por los sexos.
En la escuela coeducativa, la educación afectiva y de la sexualidad ayudan a que las muchachas y muchachos se inicien de manera natural en la reciprocidad, el respeto y la comunicación que exige toda relación interpersonal, eliminando entre ellos actitudes de dependencia, minusvaloración y superioridad, valores asentados en la tradición y cultura de nuestros pueblos.
En este sentido es necesario y urgente continuar rescatando, visibilizando y fortaleciendo el valor del referente personal, es decir, dar auténtico y decisivo valor a lo que la persona es, lo que ella encierra, independientemente de que sea hombre o mujer, recreando un orden simbólico diferente al masculino o femenino para trascender a un orden simbólico humano, el ser humano, la persona concreta, real.
De ahí que defendamos una educación para formar la persona humana, a fin de que ésta se desarrolle en la vida con capacidad de responder en forma positiva, creativa y productiva, tanto para cada uno o una como para la sociedad.
En este nuevo contexto educativo que cuenta con los enormes cambios y beneficios que aporta la educación mixta perfeccionada con el enfoque de coeducativa constatamos, no obstante, que en la sociedad actual y en el medio escolar se hace ahora mucho énfasis en la tecnología, la globalización, la ciudadanía, el mercado laboral, lo que hace que en términos generales el currículum vaya dirigido esencialmente hacia dos aspectos fundamentales: formar para ser ciudadanos, lo que se logrará cumpliendo la Constitución Política y las leyes, y formar para el mundo laboral, espacio importante para la realización personal y el desarrollo del país. El mundo moderno y por ende la educación parecen privilegiar estos dos aspectos cuya importancia y necesidad nadie pone en duda.
Pero ante la presión de estos dos aspectos, la educación moderna conjunta de varones y mujeres no acentúa, como debiera, la familia, la amistad, la colaboración, la solidaridad, el afecto, en general, todos los aspectos que conforman la vida misma y que la verdadera educación debiera fortalecer, aprovechando precisamente el factor asociado importante, la coeducación.

En el contexto escolar no aparecen con la debida fuerza otras competencias vitales que dan consistencia a la propia formación del ciudadano pleno y a su expertise laboral, tales como el cuido personal, el afecto, las relaciones interpersonales, la comunicación para el entendimiento y la negociación, la sexualidad, la interculturalidad, la tolerancia, la cultura de paz, la democracia, los derechos humanos, el empoderamiento personal...etc.
La ciudadanía y el mercado laboral son muy importantes pero el ser humano, la persona, es mucho más que eso.
Consiguientemente la educación actual debe preocuparse seriamente de eso más..., lo que, por otra parte está debilitándose aceleradamente en un contexto de desconfianza interpersonal, social, cultural, ideológica y emocional prevalente en nuestra sociedad.