Opinión

¿Cómo responderán a Dios por negar la Eucaristía?


Para que seamos libres
nos liberó Cristo. Manténganse,
pues, firmes, y no se dejen oprimir bajo el yugo de la esclavitud.
Gálatas 5, 1

Un grupo de mujeres católicas llegó el domingo a la misa de catedral y se les negó la comunión. ¿La razón? Que se atrevieron a defender su derecho al aborto terapéutico en casos de suma gravedad en los que peligre la vida de la mujer, en caso de embarazo por violación y en el caso de que el feto tenga defectos graves que lo hagan inviable (es decir, que aunque llegue a término no tiene posibilidades de vivir, como cuando el feto viene descerebrado, por ejemplo).
¿Es esto contrario a las enseñanzas de Jesús? Muchos cristianos y cristianas de otras iglesias piensan que para nada es contrario el ejercicio de este derecho a las enseñanzas de Jesús. Muchas personas dentro de la Iglesia Católica romana piensan igual, entre ellos teólogos y teólogas destacados. La jerarquía católica, en cambio, se arroga el derecho de declarar excomulgados como sentencia a las mujeres que se practiquen un aborto, ayuden, acompañen, al personal médico y a quienes defiendan este derecho. ¿En nombre de quién o de qué?
Se limitan a afirmar que desde el momento de la concepción, es decir, cuando el espermatozoide se une con el óvulo, se produce una vida humana. Los médicos, filósofos, especialistas en bioética, declaran lo contrario.
No es la primera vez que en la historia del cristianismo se producen divergencias serias de criterios. Una de las más sonadas fue nada menos que entre la comunidad cristiana no judía de Antioquia, con Pablo a la cabeza, y la comunidad cristiana judía de Jerusalén, encabezada por Santiago. Esta última pensaba que los no-judíos que se hacían cristianos debían circuncidarse según la Ley de Moisés, los llamados gentiles (es decir no-judíos), que se convertían al cristianismo (obviamente los gentiles no habían sido circuncidados de niños, como lo son los varones judíos). Pablo, que había misionado en Antioquia, defendía el derecho de los gentiles a ser cristianos sin necesidad de circuncidarse siendo ya adultos. Hubo discrepancias serias entre ambas comunidades y entre ambos apóstoles.
¿Cómo lo resolvieron? De la misma manera que siglos después el Papa Juan XXIII en su momento ante los debates que existían en la Iglesia Católica romana. “Faciamo concilio” dijo el Papa, y convocó al gran Concilio Vaticano II.
Pues bien, los apóstoles se reunieron en Jerusalén, en donde de manera ejemplar debatieron sus ideas, y “decidieron los apóstoles y presbíteros, de acuerdo con toda la Iglesia (Hechos 15,22) no imponerles más cargas que éstas indispensables (Hch. 15.28)”. Entre estas cargas estaba la prohibición de comer carne que había sido inmolada a los ídolos. Algunas veces esta carne era vendida en los mercados, o cuando los gentiles invitaban a los y las cristianas les servían de esta carne, sin mala intención, sino simplemente siguiendo sus costumbres. Aunque el propio Pablo estaba rotundamente en contra de que los y las cristianas comieran carne que había sido inmolada a los ídolos, sin embargo, establecía matices para esta prohibición (Cor. 10, 14-30).
También hay duros reproches de Pablo contra Pedro porque en una ocasión se aparta de los cristianos gentiles para comer con los judíos (Gal. 2).
Por otra parte, la comunidad de Juan tenía también características distintas de las de Pedro, de la de Santiago y de las de Pablo. ¿Significaba esta pluralidad que unos eran cristianos y otros no?
En cuanto al aborto terapéutico, en la Biblia no se dice NADA al respecto. Jesús tampoco habla de este tema. A lo largo de la historia del cristianismo han habido discrepancias y discusiones muy serias entre el hilomorfismo (teoría que sostiene la aparición tardía del alma humana en el embrión) y la teoría de la hominización inmediata (que dice que sí hay un ser humano desde el momento de la concepción). Por ejemplo, en la Didache, lo mismo que los escritos de San Jerónimo, doctor de la Iglesia, se afirmaba que había un ser humano desde la concepción; en cambio grandes santos como San Agustín, también doctor de la Iglesia, afirmaban que sólo hay alma humana en el vientre de una mujer embarazada hasta los 40 ó 60 días. Santo Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia, afirmaba que hay una evolución del alma durante el desarrollo del embarazo: que primero es un alma vegetal, luego animal, y sólo después es un alma humana. El primer código de derecho canónico, que se hizo en 1140, decía que el aborto era pecado sólo si el feto estaba formado.
Incluso entre los papas de la Iglesia Católica romana han habido discrepancias: por ejemplo, en 1588 Sixto V afirmaba que el aborto y la anticoncepción son homicidios en cualquier período del embarazo y que además debían considerarse también como crímenes civiles. Sin embargo, apenas tres años más tarde, en 1591, Gregorio XIV sostenía que donde no hay homicidio o feto animado, no debe aplicarse más castigo que el que prescriben los cánones. (Se refiere al código de 1,140 que estuvo vigente hasta 1896).
En el siglo XVII, incluso el Tribunal del Santo Oficio (o sea la Inquisición) rechazaba la teoría de la hominización inmediata.
¿Qué ha cambiado desde finales del siglo XIX? El cambio ha sido fundamentalmente la gran concentración de poder en manos del obispo de Roma. A partir de ahí el autoritarismo y la práctica de la exclusión se han visto tremendamente reforzados dentro de la Iglesia Católica romana, en contradicción con las enseñanzas de Jesús y las prácticas de las primeras comunidades cristianas.
Actualmente, en el seno de la Iglesia Católica, el debate sigue abierto: por una parte, la opinión de la jerarquía, por otra, la de muchos teólogos morales y especialistas católicos en bioética, que sostienen que no se puede hablar de ser humano antes de las 22 semanas, que es el lapso en el que se considera lícito realizar una interrupción del embarazo por razones médicas serias.
Finalmente hay que decir que aún para la teología oficial católica, se establece la primacía de la conciencia. Esto significa que en materia que no esté sujeta a dogma, cualquier católico o católica tiene la obligación de decidir ante Dios según su conciencia.
Las afirmaciones de la jerarquía no son dogma de fe para los y las católicas que creen en los dogmas. Entonces, ¿por qué los sacerdotes se negaron a dar la comunión a mujeres que defendían valientemente y en conciencia el derecho al aborto terapéutico con el fin de salvar vidas?
De antemano sé cuál será la respuesta de los sacerdotes y obispos ante las autoridades de las que dependen sus cargos. Lo que me pregunto es cuál será su respuesta ante Dios.

michele@ibw.com.ni