Opinión

El discurso de Ortega en la ONU


No escuché el discurso de Daniel Ortega en la Asamblea de la ONU. Leí las noticias de los grandes diarios nicaragüenses, pero no pude saber verdaderamente qué es lo que expuso. Lo que se presentó como “noticia” en estos medios de información se parecía más a los editoriales de Luis Sánchez o de Danilo Aguirre. Eran textos donde dominaban las opiniones personales sustituyendo la indagatoria objetiva que debe prevalecer en las secciones supuestamente responsables de informarnos a los ciudadanos.
La percepción adecuada, fiable u objetiva de lo que acontece ya no tiene ninguna relevancia. Siempre recuerdo una frase de Ernesto Cardenal que pronunció después de su primer viaje a Cuba, cuando pudo confrontar la realidad cubana con la visión de Cuba que los medios habían proyectado en su cerebro: “Lo que no le perdono al capitalismo es que haya manipulado mi cerebro”. Pues de eso se trata, de manera mucho más sofisticada que cuando Cardenal hizo esta reflexión. Manipular los cerebros es lo que proponen los ideólogos posmodernos de la comunicación, y nuestros grandes medios compiten por la gran medalla en el discipulaje.
De las subjetividades editoriales de las “noticias”, algunas cosas pude descifrar: que Ortega criticó acremente la política exterior estadounidense, además, que el mundo hoy está peor que en 1990, que el desarrollo de la tecnología nuclear con fines pacíficos no puede ser monopolio de unos cuantos países y que el bloqueo de Estados Unidos a Cuba es una infamia.
Si Ortega aseguró esas cosas, pues creo que dijo verdades e hizo críticas acertadas que cualquier ser pensante, ético e informado sobre lo que acontece en este planeta estaría dispuesto a suscribir y defender.
Siempre suponiendo que lo que descifré tiene que ver con lo que dijo, otro ángulo para valorar el discurso de Ortega es el de la conveniencia estratégica de lo expuesto en el escenario en que habló considerando los intereses del Estado y el pueblo que representa.
De los 90 hasta hoy, la ONU es un organismo que ha perdido credibilidad legal y ética debido a la cooptación que ha hecho EU para sus fines de unilateralismo imperial. Quedan algunos espacios que un Estado que aspire a tener autodeterminación debe aprovecharlos. Uno de ellos es la Asamblea, donde todavía se pueden decir verdades. Si Nicaragua aspira ser un Estado con autodeterminación nacional y a ocupar la presidencia de la Asamblea, es muy conveniente que en este espacio quien la representa como jefe de Estado diga verdades.