Opinión

La verdad os hará libres, pero ¿cuál verdad?

Miembros del Centro Nicaragüense de Escritores

I
La frase “La verdad os hará libre” en el libro La Orden del Temple (The last templar), de Raymond Khoury, es resaltada desde sus primeros párrafos y martillada hasta el final. De cuando en cuando se ponen de moda los libros que develan supuestos misterios, algunos de reciente cuño como “El nombre de la Rosa”, de Humberto Eco, otros recientísimos como “El Código Da Vinci” o el publicado por el National Geographic con el sugestivo nombre de “El Evangelio de Judas”.
Tratan de convencernos con dilatada, magnífica y prolífera pluma de que Cristo era o no divino, que los secretos de los templarios y otras oscuras organizaciones siguen desarrollándose en la clandestinidad y que son capaces de tener secretamente y en toda época fríos asesinos convencidos de la justeza de matar por su causa.
II
Creemos que bien pueden haberse escapado de las distintas versiones de la Biblia, tanto en el antiguo como en el Nuevo Testamento, detalles, historias, personajes y pasajes que pasaron al secreto, ya que el Libro Mayor es una gran colección de relatos trasmitidos oralmente de generación en generación, con algunas generaciones perdidas en medio y que fueron escogidas como verdaderas al criterio de quienes en cada oportunidad manejaron el poder divino en esta tierra.
Sólo palabras y sin embargo es nuestra única historia, nos dirá Carlos Mántica, y parodiándolo diremos que la época de Jesús fue un pueblo sin o con pocos libros. Mucha historia hablada y en muchas cosas contradictorias. Es difícil creer en afirmaciones poco científicas, pero sobran los deseos de dejarse llevar por míticos relatos que insinúan verdades ocultas y promesas de revelaciones.
III
De entre todos los personajes, quizás porque esos libros misteriosos de hoy se escriben en la parte del mundo occidental y cristiano, es la imagen de Cristo o Jesús la que más se trata, retuerce y retrata.
Se le presenta como mito, como Dios, como hombre excepcional o se le niega su existencia histórica. Se le encuentran esposas, hijos, hermanos, se elucubra con su familia, con la virginidad de su madre, o lo putativo de su padre José.
Un nombre y hombre tan poderosos en la historia de la humanidad no pueden pasar inadvertidos y toda clase de fantasías dizque históricas se acumulan a los hechos que los apóstoles y evangelistas narraron.
IV
Recientemente leímos un artículo titulado “El Jesús Católico”, donde Ricardo Antonio Cuadra García propone la tesis de que Jesús es un sincretismo de personajes anteriores de distintas religiones.
Nos ofrece el hecho histórico de ideas y filosofías importadas al Imperio Romano desde Persia y la India, antes, con o después de las conquistas de Alejandro Magno.
V
Entre las coincidencias que nos ofrece están el haber nacido de una virgen, como Atis de Nana, Buda nacido de Maya, Khrisna de la virgen Devaki, Orus de Isis y Zoroastro nacido de virginal vientre.
Menciona algunos de los semidioses de la Ilíada y hace énfasis que el 25 de diciembre, solsticio de invierno es la fecha escogida para celebrar el nacimiento de Jesús, como es también la fecha de nacimiento de Mitra y Atis.
Buda fue bautizado con agua estando presente en su bautizo el Espíritu de Dios y, también al igual que Jesús, enseñó en el templo a los 12 años, curó a los enfermos, caminó sobre el agua y alimentó a quinientos hombres de una cesta de bizcochos.
VI
Nos regala don Ricardo Antonio otras coincidencias para abonar a su tesis de que Jesús es una sumatoria de todas estas divinidades de otras religiones: Atis de Frigia murió por la salvación de la humanidad clavado en un árbol, descendió al submundo y resucitó tres días después.
Mitra tuvo doce apóstoles al igual que Jesús y también pronunció un Sermón de la Montaña.
Y la sorpresa de que Dionisio, Baco para los griegos, también resucitó y fue llamado Rey de Reyes, Dios de Dioses, el Unigénito, el Ungido, el Redentor y el Salvador. Claro que siempre será más conocido por sus andanzas espirituosas, carnales y bacanales.
VIII
Khrisna fue hijo de un carpintero, tal como Jesús, dícese que su nacimiento fue conocido por la estrella de oriente y que le esperaban pastores quienes le llevaron regalos. Khrisna también tuvo doce discípulos y fue llamado por éstos el buen pastor e identificado con el cordero.
Estas similitudes de otras tantas religiones previas a nuestro Jesús han hecho que distintos historiadores cuestionen la existencia de Jesús de Nazararet, de su madre virgen o de su divinidad, explicándolo como una síntesis muy conveniente en la era de Constantino para unir las ideas del Imperio Romano con la filosofía teológica de Diocleciano que proclamaba “Un solo Dios, un solo Emperador”.
IX
¿Y qué hacemos con este Jesús, el que nos dice amaos los unos a los otros? El que ha llenado veinte siglos con palabras de amor, tolerancia, inclinación por los pobres, justicia y generosidad.
Divino o no, según unos u otros, el mensaje imperecedero de Jesús ha guiado a la humanidad por mejores caminos, por caminos de paz y concordia.
Managua, en la 33 tormenta tropical del año 2007
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