Opinión

50 aniversario de los socialcristianos y demócrata cristianos


El 25 de septiembre se cumplió el 50 aniversario de fundación del social cristianismo y/o democracia cristiana en Nicaragua. En 1957, un grupo de diecinueve personas integrado por mujeres y hombres con gran sentido patriótico, de convicciones políticas democráticas, que asumieron el carácter doctrinario del humanismo cristiano, fundaron en Managua el Partido Social Cristiano Nicaragüense, conocido por sus siglas PSC y su símbolo histórico del pescadito.
El surgimiento del PSC fue algo novedoso e impactante. En el país sólo había dos corrientes político-ideológicas, liberal y conservadora, que mediante pactos vergonzosos habían cerrado los espacios para la legítima existencia de otros partidos políticos. Además, a un año de la muerte del fundador de la dinastía somocista a manos de Rigoberto López Pérez, ocurrida precisamente en septiembre en 1956, la represión política, torturas y muerte de todo lo que no fuera somocista y sus paniaguados eran feroces en todo el territorio nacional.
De ahí que la decisión, hace medio siglo, de ese puñado de patriotas, de emerger con una nueva fuerza política que fuera un instrumento de transformación de las arcaicas estructuras políticas, sociales y económicas de aquel entonces, constituyó sin duda alguna un acto de coraje político y gran valentía personal.
50 años después, el impacto de los socialcristianos y demócrata cristianos en la vida política del país es más que positivo. Desde el inicio participaron en cuanto esfuerzo y alianza se produjo para derrocar a la dictadura somocista y prodigaron a los cuatro vientos sus principios doctrinarios e ideológicos basados en la primicia del bien común, la perfectibilidad de la sociedad civil, la dignidad de la persona humana, el respeto a los derechos humanos y el no alineamiento ante los bloques hegemónicos de poder, Washington y Moscú.
Los dirigentes estudiantiles socialcristianos del CUUN y del CEUCA de los años 60 fueron los que impulsaron las alianzas políticas para buscar el derrocamiento de los Somoza. Los dirigentes sindicales cristianos fundaron el MOSAN, antesala de la hoy CTN, cuyas luchas por la reivindicación de los derechos de los trabajadores del campo y la ciudad han sido memorables. Ellos fueron los primeros en llevar a cabo la primera huelga legal en la historia sindical de este país, pagando en el camino un altísimo costo como fue el martirio de la líder campesina Lidia Maradiaga.
Pioneros en la lucha por la defensa de los derechos humanos, los socialcristianos fueron los impulsores de la creación de la CPDH, organismo que ha defendido estos derechos de moros y cristianos sin importar su rango social o convicción política.
En los duros años 80 los pescaditos estuvieron en las luchas para que se instaurara el pluralismo político e ideológico, el respeto a los derechos humanos, la economía mixta y el no alineamiento internacional ante la voluntad del FSLN de negarse a establecer estos principios originales de la revolución. En esos años estuvimos junto a Vinicio Cerezo y Napoleón Duarte, que fueron forjadores de los Acuerdos de Esquipulas, y luego formamos parte de la Comisión Nacional de Reconciliación que se creó en Nicaragua para la verificación y seguimiento de los mismos.
Más recientemente en los años 90 los socialcristianos promovieron en la Asamblea Nacional las reformas constitucionales que condujeron a la profesionalización, apartidismo e institucionalización del Ejército y la Policía Nacional, convertidos hoy en los pilares que salvaguardan la consolidación del sistema democrático del país.
En la balanza política de nuestra historia los hechos positivos protagonizados e impulsados por los socialcristianos suman más que cualquier hecho negativo que seguramente hemos protagonizado. Ahora, 50 años después, enfrentamos el reto más difícil de nuestra vida política: reencontrar el camino de la unidad entre socialcristianos y demócrata cristianos, actualmente divididos en varios pedazos. Relanzar al social cristianismo y democracia cristiana como una fuerza capaz de salvar a Nicaragua debe ser nuestro objetivo principal y así hacer realidad el sueño que hace 50 años tuvieron esos diecinueve grandes hijos de la patria.

*Socialcristiano a mucha honra