Opinión

La generación de los sesenta llegó a los sesenta IV


La Managua de los años sesenta aún es la Managua rural, la Managua campesina, la que tiene la técnica del pregón popular de mujeres que venden sandía o pollo con una pana de aluminio o un canasto colocado en la cabeza, y hombres que recorren las calles polvorientas y ofrecen el servicio de afilar cuchillos o reparar zapatos. Sólo los carretones de mano y los halados por caballos sobreviven de esa época.
Nicaragua es un país fundamentalmente campesino y su capital es el reflejo de esa vida.
El grueso de la lucha clasista de esa época era la disputa por la tierra. El algodón se extendió en los años cincuenta y los sesenta. El café creció en áreas en los años sesenta.
Todos los pequeños productores que estaban cerca de las grandes zonas de latifundistas fueron expulsados por la geofagia de aquellos años. Toda la lucha campesina era por recuperar la tierra y para ello enfrentaban a los terratenientes.
De ahí surgieron sindicatos campesinos, ligas campesinas que protagonizaron marchas sobre Managua en demanda de la tierra y algunos de los grandes líderes de esas movilizaciones fueron Bernardino Díaz Ochoa y Gladis Báez.
Una historia para ser rescatada sobre el origen de las marchas campesinas del norte del país. No era la labor de la Confederación Nacional Campesina, sino la de Rigoberto Cruz (Pablo Úbeda), de oficio zapatero. Se trasladó a vivir a la montaña y como no tenía expresiones legales para encausar la lucha reivindicativa ocupaba las estructuras de la Confederación Nacional Campesina en la lucha por la tierra.
En esa marcha campesina puntualmente estábamos los revoltosos, los mismos de quienes hemos hablado de los años sesenta. Sólo así se puede entender también por qué surge el sentimiento clasista más claro de esa época. La tierra es la base fundamental de un país campesino en disputa entre grandes propietarios en crecimiento y pequeños productores que defendían sus parcelas. En las marchas que lograban llegar a Managua estaba siempre la logística de los estudiantes.
Hemos hablado de luchadores sociales, de estudiantes y campesinos, pero de toda esa generación hay un luchador sumamente peculiar: David Tejada Peralta, quien un día decidió dejar las manifestaciones callejeras para ir a la boca del enemigo y se convirtió en un oficial de la Guardia Nacional con la teoría que había que darle un golpe de Estado a Anastasio Somoza Debayle por oficiales de carácter revolucionario. Tratando de construir esa red, David fue descubierto y dado de baja. Al persistir ya siendo civil en contactar a sus antiguos compañeros de la GN, fue asesinado por el mayor Oscar Morales.
La muerte a golpes que le propinaron a David junto con su hermano René y el lanzamiento de su cadáver al cráter del volcán Santiago estremecieron la Nicaragua de abril de mil novecientos sesenta y ocho.
David era compañero de clases, amigo de muchos de nosotros, era contemporáneo de unos cuantos de los años sesenta. Llegó David a la Universidad Centroamericana en mil novecientos sesenta y cinco a la Escuela de Derecho cuando era presidente del Ceuuca Dionisio Marenco Gutiérrez, ya todo un dirigente por ser estudiante de último año. Saque cuenta que Nicho se graduó cuando nosotros como David iniciábamos carera universitaria. ¡Ah! Sesentones estos para sacar cuentas.
*Diputado al Parlacen.