Opinión

Alertas para la economía nacional


Alan Greenspan, el otrora presidente del Sistema de la Reserva Federal de los Estados Unidos, afirmó una vez que: “Hay que poner mucha atención cuando observamos la economía, es difícil saber que algo no está pasando”. Esta advertencia de Greenspan pone énfasis en la necesidad de mantener los ojos bien abiertos para detectar cualquier posible tendencia hacia el caos económico a pesar de la aparente calma. Tales palabras tienen mucha relevancia en nuestra coyuntura económica actual.
En los últimos días se ha estado manifestando una serie de sucesos que parecieran aislados a simple vista, pero que al ser analizados con un ojo un tanto más crítico, pueden revelarnos que “algo está pasando” en nuestra economía. Señales que, de no ser atendidas, podrían llevarnos a tener problemas a mediano y largo plazo.
Desafortunadamente, la actitud de las autoridades gubernamentales ha sido la de justificar estas señales y fomentarle una indirecta resignación a la ciudadanía. En lugar de atenderlas y proponer planes de contingencia para paliar estos sucesos, han decidido ignorarlos. Creyendo que, a lo mejor, se resolverán solos por obra y gracia del Espíritu Santo.
La primera de estas señales no es nueva. Se ha venido presentando desde 2005, cuando el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) inició una tendencia hacia la baja, de la cual no ha salido hasta la fecha. Cuando el gobierno del comandante Daniel Ortega asumió las riendas de la economía del país, no presentaron ningún plan de acción para revertir este patrón. Hasta la fecha, aparte de las consignas ideológicas, no hemos oído una propuesta tangible.
Posiblemente a consecuencia de la primera, la segunda señal se presentó recientemente cuando el gobierno anunció la revisión de sus proyecciones sobre la tasa de crecimiento (de 4.2 a 3.7 por ciento) y la tasa de inflación (de 7.5 a 9.5 por ciento) para 2007. El anuncio de la desaceleración económica y aumento de la tasa esperada de inflación cayó como un balde de agua fría para las autoridades que ya habían formulado su programa económico hasta 2009, y que en base a esta proyección habían negociado con el Fondo Monetario Internacional.
La crisis de la economía estadounidense es el tercer choque que puede poner en riesgo nuestra economía. Según datos del BCN, en 2006 las exportaciones de Nicaragua fueron de US$ 1,977 millones. De éstos, el 32.4% fueron hacia Estados Unidos. Convirtiendo con esto al país del Norte en nuestro segundo socio comercial después de Centroamérica.
Sin embargo, esta proporción podría cambiar debido a la crisis de crecimiento que experimenta actualmente la economía estadounidense. Después de la crisis de los Subprime, que afectó fuertemente a los mercados bursátiles, la economía de Estados Unidos se ha debilitado. Si bien, todavía no ha entrado en una recesión, esta posibilidad no es descartada por la Reserva Federal. Si así sucediera, la demanda interna norteamericana se contraería, reduciendo con esto sus importaciones. Es aquí donde la crisis nos afectaría directamente, porque esto significaría un bajo nivel de exportaciones para nosotros.
Finalmente, la más reciente noticia de alerta es el aumento de los precios del crudo que llegaron a un nuevo récord, con una cotización de US$79 por barril por primera vez en la historia, una cifra que dificultará las cosas para las autoridades que intentarán reactivar la economía nacional.
El aumento del precio se disparó ante versiones de que las reservas estratégicas de Estados Unidos se han visto afectadas, lo que a su vez provocó especulaciones sobre la capacidad de combustible almacenado. La crisis del mercado inmobiliario de Estados Unidos, que podría desacelerar el crecimiento económico del país, se vería magnificada por los altos precios.
Todas estas señales que hemos estado recibiendo estos últimos días deberían alertarnos de posibles perjuicios para nuestra economía. Como con toda enfermedad, si el paciente atiende a sus síntomas temprano, acude a un médico y sigue el tratamiento a tiempo, casi cualquier patología se puede curar sin grandes consecuencias a largo plazo. O si no curar, al menos controlar para reducir el impacto negativo que pueda tener.
Dos cosas puede hacer el gobierno de inmediato. La primera es emprender una estrategia de diversificación de exportaciones más agresiva. De esta manera, la dependencia comercial con los Estados Unidos sería reducida y una posible crisis económica de este país no sería tan traumática para nosotros. Apuntar al mercado chino es una buena opción, así como también a otras economías emergentes tales como Brasil o India cuyo dinamismo no se ve amenazado.
Debo de hacer aquí la salvedad de que sustituir la dependencia de los Estados Unidos por una dependencia de Venezuela tampoco sería prudente. La economía de Venezuela depende casi totalmente del empuje de los altos precios del petróleo, lo que a su vez es un factor bastante variable, por lo que sería demasiado riesgoso. La solución es “diversificar” no sustituir para garantizar que la estabilidad sea duradera.
Segundo, el gobierno debe dejar su terquedad ideológica por la preferencia del petróleo sobre las alternativas de biocombustibles. Nicaragua debe unirse a la iniciativa de la producción de energía alternativa. Sobre todo porque no somos un país productor de petróleo, más aún si tenemos mucho potencial para la producción de etanol y biodiesel derivados de productos agrícolas. Mantener la dependencia del petróleo y creer que con la benevolencia venezolana será suficiente para blindarnos ante cualquier crisis no es prudente.
Sea lo que sea que hagamos, debemos hacerlo ya. Es necesario que prestemos mucha atención a las señales que la economía nos está dando. Ignorarlas podría ser muy costoso a futuro. No está de más que cite aquí la advertencia que nos hiciera Frederic Bastiat, destacado economista francés: “Quizá el mayor de los errores de los gobiernos sea el tomar decisiones de manera irresponsable, es decir, poniendo atención sólo en los efectos inmediatos y visibles, e ignorando las secuelas posteriores de sus medidas. Y es que sencillamente hay cosas que se ven y hay cosas que no se ven”. Es necesario que empecemos a ver lo que la economía nos está mostrando.
* http://econoscopio.blogspot.com