Opinión

David, “El Caminante”


David, “El Caminante” fue el alias o apelativo que le dimos algunos chavalos de la vecindad a este señor, pues siempre se encontraba por cualquiera de los puntos de la ciudad de Masaya. Era totalmente hermético en su comportamiento, no cruzaba palabras con nadie y su mirada estaba dirigida hacia un horizonte que jamás pudimos comprender quienes le conocimos a esa edad tan especial como es la de la niñez.
Recuerdo que en el barrio El Pochotillo estaba ubicada su casa, la cual era de madera con algunos enseres relativamente sencillos, una mesa, escoba y una tijera de esas de lona para dormir; su camisa la manejaba pulcra, él lavaba su ropa, que por cierto era escasa y con desgastes manifiestos, pues el color de la misma con el tiempo llegaba a tener un parecido blanquecino.
Nunca se supo cuál era el destino de sus caminatas, tan sólo que caminaba como queriendo alcanzar la oportunidad misma de saber qué hacía con tan extraordinario ejercicio; es probable que dimensionara el tiempo a una relación que le parecía fuese su trabajo.
Caminante no hay camino, se hace camino al andar, parecía hacer propias las palabras magistrales del poeta Antonio Machado, de la Generación del 98, del siglo antepasado, David, “El Caminante”, en la España que Darío, todavía vivió y conoció. El impulso con el cual se manejaba era verdaderamente el de un atleta en su máxima expresión, se hacía difícil ir a la par del ritmo que le imprimía a sus pasos y lo sorprendente era cómo alcanzaba dicha constancia, máxime cuando utilizaba botas.
Jamás se le vio dialogar, menos detenerse para establecer algún punto de contacto que lo perfilara como un individuo normal y corriente, todos lo miraban, pero nadie lo conocía, ni él mismo sabía de su inmenso ejemplo, porque independientemente de lo que hacía, sabía o no sabía, dejó sentado el precedente de caminar y caminar; tan es así que su cuerpo siempre fue delgado aun en época que rondaba más allá de los sesenta años.
La distancia recorrida por David al día, porque así era su nombre de Pila, fue siempre el tema a dilucidar entre todos nosotros. Algunos creían ser precisos en determinado momento, sin embargo, aparecía una voz que agregaba unos tantos kilómetros más a esa ardua labor cotidiana, pero para que algunos se den cierta idea, se veía por el municipio de Nindirí, camino a Tisma, Catarina, Niquinohomo, por el camino viejo pasando por la iglesia de Magdalena, Las Flores o en última instancia caminando en dirección a la ciudad de Granada y todo esto en un solo día y casi siempre por todos los días de la semana.

* Docente horario UNI