Opinión

¿Los CENI’s, los Ceni o los Cenis?


En reunión ordinaria de la Academia Nicaragüense de la Lengua el martes 18 de septiembre, el Director de la Corporación, doctor Jorge Eduardo Arellano, planteó la duda sobre la pluralización del acrónimo de los Certificados Negociables de Inversión.
Aun cuando no voy a referirme al interesante intercambio de opiniones y puntos de vista de los colegas académicos, quisiera expresar unos breves comentarios sobre este tema, que ha sido una vieja preocupación del doctor Arellano.
Los medios de comunicación, incluso algunas instituciones gubernamentales, no se han puesto de acuerdo en la escritura del acrónimo de los Certificados Negociables de Inversión.
El Banco Central, en el Reglamento de Subastas de Certificados Negociables de Inversión (11 de junio de 1997), escribe el acrónimo con un plural anglicista. Dice así: “El presente reglamento tiene como objetivo normar el mecanismo de captación de recursos bajo la modalidad de subastas mediante la colocación, de Certificados Negociables de Inversión (CENI’s) que efectuará el Banco Central de Nicaragua”.
La escritura CENI’s empleada por el Banco Central de Nicaragua, en el documento de reglamentación de los Certificados Negociables de Inversión, es una forma copiada del inglés para el uso de las siglas.
Las siglas no se pluralizan. Y aunque en algunos casos pueden pluralizarse en la pronunciación, como explica el Diccionario panhispánico de dudas (DPD), en la escritura permanecen invariables. Se puede decir “las oenejés”; pero debemos escribir: las ONG (organización no gubernamental).
Debe evitarse, como la Corporación de Madrid lo ha advertido, “el uso tomado del inglés, de realizar el plural de las siglas añadiendo una s minúscula, precedida o no de apóstrofo”, como se ha acostumbrado en nuestro país. Bastan los siguientes ejemplos de nuestros diarios de circulación nacional:
Institución requiere contratar coordinador técnico con conocimiento sólido de desarrollo de ONG’s… (END/21/06/03, p.8).
En el caso de algunas ONG’s, éstas deben aportar el uno por ciento sobre los intereses recibidos por los préstamos hechos. (LP/13/08/03, p. C1).
Los dos diarios de circulación nacional, aunque difieren en su forma plural, consideran la representación abreviada de los Certificados Negociables de Inversión como un acrónimo. La Prensa pluraliza el acrónimo Ceni solamente con el determinante, los Ceni, un criterio aplicado solamente a las siglas (las ONG). Veamos una muestra reciente: “El presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Antenor Rosales, declaró que la resolución emitida por la CGR sobre el caso de los Ceni, en la que resuelven responsabilidad penal contra Silvio Conrado, ex directivo del Banco Central, no afectará su trabajo como director por Nicaragua del Banco Centroamericano de Integración Centroamericana (BCIE)”. (LP/18/9/07)
El Nuevo Diario, en cambio, se decide por el plural Cenis, siguiendo el criterio de pluralización de los acrónimos, como el caso de los ovnis: “La Procuraduría General de la República deberá defender los intereses del Estado si hay daño patrimonial con una operación ilegal, como fue la emisión de los Certificados Negociables de Inversión (Cenis)”. (END/18/09/07)
¿Cuál debe ser, entonces, la escritura de este acrónimo? Recordemos, primero, algunos aspectos relacionados con la sigla y el acrónimo. La sigla es la representación abreviada, por medio de letras, del nombre de un organismo, institución, empresa, asociación, objeto, publicación, etc. CENI es una sigla, es decir, la representación abreviada de los llamados Certificados Negociables de Inversión. Pero por ser una forma abreviada fácilmente pronunciable como una palabra y puede, por tanto, leerse como se escribe, la sigla CENI se convierte en un acrónimo. Es el caso de Unesco, en el plano internacional, y Mined en nuestro país.
¿Significa que toda sigla es un acrónimo? Recordemos, como nos explica el DPD, que la formación de un acrónimo se basa en dos procedimientos. Uno de ellos es “el término formado por la unión de elementos de dos o más palabras” como Mercosur, de Mercado Común del Sur.
El otro procedimiento se refiere al acrónimo formado por una sigla que se pronuncia como una palabra. De acuerdo con este segundo procedimiento, todo acrónimo es una sigla, pero no a la inversa, porque hay siglas como CPDH (Comisión Permanente de Derechos Humanos) que no podría derivar en acrónimo por la forma difícil de pronunciar, lo que obliga al hablante a su deletreo: ce-pe-de-hache.
El acrónimo --cuando se ha incorporado al léxico común y por tanto aparece en el diccionario escrito en minúscula-- admite división con guión en final de línea y puede, además, pluralizarse. En el DPD encontramos buenos ejemplos. Así, una palabra como SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida, traducción del ing. acquired inmunodeficiency síndrome) ya se ha lexicalizado y aparece en el Diccionario académico en minúscula: sida. O el caso de OVNI (objeto volador no identificado, calco del inglés unidentified flying objet), que figura igualmente en minúscula: ovni. En realidad, la generalización del acrónimo puede permitir escribirlo con minúscula, total o parcialmente, como Unicef o Enitel.
La sigla CENI se convierte en el acrónimo Ceni y bien puede aparecer registrado en un diccionario sobre el español actual de nuestro país. Y como radar, acrónimo formado de una voz inglesa adaptado a nuestro idioma, que pluraliza radares, el acrónimo de los Certificados Negociables de Inversión pluraliza los Cenis.

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