Opinión

Fortaleza y vulnerabilidad del factor humano en el centro educativo


Ph.D. / IDEUCA

Un centro educativo, independiente de su nivel, constituye un pequeño sistema, integrado por un subsistema técnico-pedagógico, un subsistema administrativo y un subsistema psicosocial.
Cada uno de ellos aporta un componente esencial, indispensable para el funcionamiento efectivo del centro y del proceso educativo que se desarrolla en él. El técnico pedagógico centra su atención más directamente en los elementos y procesos de enseñanza-aprendizaje, lo administrativo garantiza los componentes que sirven de soporte al funcionamiento del centro y el psicosocial abarca el comportamiento individual y las relaciones de los miembros que integran el centro escolar.
Cada uno de estos subsistemas tiene su función y elementos específicos pero no puede por sí solo dar vida educativa al centro, necesita de los otros dos, es decir, que se necesitan y complementan entre sí.
Cuando se da esa relación de complementariedad activa surge y toma vida en el centro el sentido y forma de una verdadera comunidad educativa creándose en él una especie de microclima humano y pedagógico de enorme importancia para el éxito educativo. Aquí se fundamenta el ser y sentido de la Ley de Participación Educativa a través de los Consejos Directivos del centro integrados por el director, representantes de los padres de familia, de los profesores y estudiantes.
A la comunidad educativa le corresponde que lo técnico-pedagógico, lo administrativo y lo psicosocial conformen una verdadera unidad de gestión pedagógica.
Pero cuando en ella o en cualquiera de los factores señalados se abren fisuras de cualquier índole se debilita todo el quehacer del centro, el proceso educativo se puede volver en rutina improductiva y desgastante.
Estas fisuras suelen tener origen, características y efectos diferentes, todos ellos negativos. Sin embargo, la fisura que más corroe la vida y quehacer del centro educativo se genera casi siempre en el subsistema psicosocial.
En él es donde se enfrentan las relaciones e intereses humanos, donde se hacen presentes las diferencias de personalidades, las posiciones ideológicas, las condiciones de trabajo, los liderazgos espurios y los cambios de política educativa.
El deterioro de un centro educativo casi siempre emerge del grupo humano. Primero se debilita el espíritu, después se va desmoronando lo administrativo y lo técnico pedagógico.
De ahí el efecto negativo que tiene cualquier medida que debilite el sentido y cohesión de la comunidad educativa en sus funciones estratégicas; de ahí el efecto negativo que tiene cualquier medida que debilite el subsistema psicosocial o la sanidad psicológica del centro a través de presiones e imposiciones vengan de donde vengan.
Lo humano sigue siendo el aliento vivificador del proceso educativo de todo centro escolar.
Un clima humano sano, construido y compartido por todos y para todos es la fortaleza del centro pero a la vez su veta más vulnerable. Esto se puede constatar ocasionalmente en algunos de nuestros centros educativos.

21 de septiembre de 2007