Opinión

¿Cuánto vale$? Y te diré quien eres


A veces como periodista ya no sé qué pensar sobre los medios de comunicación en Nicaragua. Por un lado, se hacen llamar comunicadores sociales cuando en realidad no son más que mercantilistas de la información. Un medio masivo de comunicación --en teoría-- tiene una responsabilidad social, educativa e informativa con aquellos que son sus receptores de mensaje, es decir la audiencia o el pueblo en sí.
Desde la universidad escucho a la Fundación Violeta Barrios, o más específico a la familia Chamorro de La Prensa, en conjunción con la Facultad de Comunicación de la UCA, Canal 2 y en años posteriores a El Nuevo Diario y otros medios y personeros de prensa, luchar o más bien promulgar el derecho al acceso a la información que debe tener la población en general. No sólo las entidades públicas sino también las privadas que de una u otra manera sean concesionarias de servicio público.
Aún desconozco si una información transmitida por un medio de comunicación es de carácter público o privado, dado que el conflicto sobre el acceso a información --también-- constituye un dilema ético. Los medios no son regulados en Nicaragua y no es posible que un medio de comunicación dé una información sin tener dos o más puntos de vista, o con al menos un respaldo donde las partes afectadas puedan tener referencia de cualquier mención o acusación pública.
Hace poco menos de una semana en un trabajo casual de monitoreo, constatamos que en Canal 8, en el noticiero 24 Horas, se transmitió una nota donde Leonel Téller soltó insultos contra la intendente de la Propiedad, Dra. Mireya Molina, y contra el presidente Ortega, a quienes llamó “piñateros y delincuentes”. Las declaraciones de don Leonel no extrañan para nada, sabiendo que no es más que un politiquero aprendiz e igualado de la magia negra informativa, que denigra y destruye a quien esté a su paso; sin ética alguna, proveniente de saltos en diversos partidos políticos de derecha, donde al final encuentra en el PLC la oportunidad de ser tomado en cuenta.
El asunto no es Téller, sino que cuando en la Intendencia de la Propiedad queríamos tener acceso a tal grabación de Canal 8, nos dijeron amablemente que la grabación fue borrada y que no existe respaldo alguno, imagínese usted, de acusaciones tan graves que pueden solventarse vía judicial si la parte afectada lo estima necesario.
Aunque eso no es nada, se comprende; pero en la búsqueda de otra información que transmitió Esta Semana, programa conducido por Carlos F. Chamorro, el 16 de septiembre, donde Alfonso Sandino, antiguo intendente, niega --aparentemente-- su firma en ciertos documentos, nos salen conque tal información cuesta 500 córdobas más IVA, lo que me extrañó porque una semana más tarde el programa apareció en internet.
Es curioso que lo mismo haya pasado en 100% Noticias, donde te pasan directamente al área de Ventas. Me extraña aún más que en la Radio Corporación, donde incluso es más tequioso buscar una información de archivo, no sólo nos hayan tratado con fineza, a pesar de ser un medio opositor al gobierno, sino que no se nos haya cobrado un peso.
Después de todo podría entender que se cobre por tener acceso a una noticia, pero cuando quienes solicitan la información son los afectados para analizar lo contundente de ésta, se debería tener un respaldo o al menos sacar las dos caras de una noticia; cuando en Nicaragua –aparentemente-- una conferencia basta para ser transmitida en bruto. Me gustaría que en esos programas dedicados a temas de medios como el que produce Esta Semana, se tocara este tema para en verdad deslindar qué tan públicos o privados son los medios y si la información que manejan no puede ser conseguida por las entidades públicas, siendo algunos de ellos concesionarios del Estado. Puede que esté confundido y equivocado y no esté a la altura de las últimas relaciones comerciales de medio-audiencia-Estado, porque el sabor que queda es que primero hay que ver cuánto vales para ver quién eres.

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