Opinión

Tomógrafo nuevo para los pobres


El pasado 13 de septiembre sucedió un hecho relevante en la historia de la medicina y de la salud pública en Nicaragua: el presidente Daniel Ortega Saavedra inauguró oficialmente la instalación de un nuevo y moderno tomógrafo helicoidal multicortes en el Hospital Escuela “Antonio Lenín Fonseca Martínez” (Healfm).
Éste es un hecho histórico, porque desde que Godfrey Hounsfield hizo el planteamiento teórico de la tomografía a las sociedades científico-médicas inglesas, en 1971; o bien, desde que el primer tomógrafo computarizado, modelo Mark I, fue instalado en el Hospital Atkinson de Londres, en 1972, han transcurrido más de 35 años para que por primera vez en Nicaragua un hospital público (nacional o estatal) tenga un tomógrafo nuevo, o sea, “de paquete”.
“El Lenín” es la manera en que el pueblo llama al Healfm. Esa forma de llamarlo quizás sea el gran homenaje para un joven estudiante de Medicina que se convirtió en héroe y mártir al dar su vida por la liberación del pueblo para revolucionar la sociedad nicaragüense en 1979. Ese mismo año, G. Hounsfield y A. Cormack recibieron el Premio Nobel de Medicina por sus extraordinarios aportes científicos en la invención de la Tomografía Axial Computarizada (TAC). La TAC revolucionó la medicina. El nuevo tomógrafo helicoidal del Healfm revolucionará la atención médica en el sistema nacional de salud para beneficio de la gente pobre.
En Nicaragua nunca se había visto que el sistema nacional de salud pública, o como decimos el Ministerio de Salud (Minsa), tuviera un tomógrafo nuevo. Hace unos pocos años hubo un tomógrafo en el Healfm, pero éste era usado, era un modelo viejito, presentó muchos problemas (se le dañaban las tarjetas con frecuencia) y no soportaba el ritmo de trabajo que el hospital exigía. Desde la década de 1980 empezaron a venir a Nicaragua tomógrafos a centros de diagnóstico o a hospitales privados, lo cual significó un avance en la medicina nacional mediado por el dinero que la gente tenía o tiene que pagar para obtener una tomografía, según es la regla del mercado: o pagás o pagás. En los años duros de la guerra de 1980 a 1990, aun cuando se contaba con un sistema nacional único de salud, no se pudo equipar los hospitales con alta tecnología. Luego, los gobiernos neoliberales se encargaron de desarticular el sistema de salud despidiendo personal, recortando el presupuesto, facilitando la privatización parcial o total de diferentes tipos de servicios y en consecuencia la corrupción. Las administraciones neoliberales llegaron hasta el absurdo de pedirle al pueblo que donara sábanas para los hospitales o de aceptar las “donaciones” de sábanas usadas en moteles (algo jamás visto ni siquiera durante los años más cruentos de la guerra, de la hiperinflación y de la escasez).
Un tomógrafo nuevo en uno de los principales hospitales del Estado es indiscutiblemente un hito; es por lo tanto, un mérito del gobierno actual. Ese sofisticado equipo marca Phillips, “de seis cortes”, muy rápido, que permite realizar exámenes en pocos segundos, obtener imágenes bidimensionales y tridimensionales, capaz de detectar lesiones muy pequeñas y cuyo valor ronda el medio millón de dólares, es parte de la donación hecha por Venezuela y el presidente Hugo Chávez Frías a través de los acuerdos de cooperación entre los pueblos firmantes de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), cuyo monto total es de 2 millones 800 mil dólares e incluye: varias clínicas médicas-odontológicas móviles, electrocardiógrafos, gastroscopio y, por si fuera poco, un resonador magnético que vale un poco más de 800 mil dólares.
En octubre se calcula que puede estar instalado el resonador, el cual, obviamente, será otro hecho histórico, sin precedentes, para los hospitales públicos donde la gente pobre es atendida. Desde ya podemos dar por un hecho que ese resonador magnético será el primero instalado en un hospital estatal, o sea, del Minsa. Tomógrafo y resonador nuevos terminarán con el penoso caso de la gente pobre que tiene que mendigar a través de los medios de comunicación para conseguir dinero y poder pagar un examen de tomografía o de resonancia magnética. El neoliberalismo nos estaba acostumbrando a esa escena trágica y a esa forma de libertad de expresión. Ambos equipos harán la gran diferencia entre la vida y la muerte; facilitarán y agilizarán el diagnóstico y el tratamiento de los pacientes.
Los exámenes con esas máquinas de alta tecnología serán gratuitos, lo que tendrá un impacto grandioso en la clase social pobre, que es la mayoritaria; esa misma clase pobre que fue llamada eufemísticamente “gente de escasos recursos”, “sectores vulnerables”, “menos favorecidos”. Exámenes gratuitos. Sí, así como lo lee. Para eso pagamos impuestos y queremos ser beneficiados con nuestros impuestos. Durante estos primeros ocho meses de gobierno sandinista, el Minsa ha pagado más de 1 millón 300 mil córdobas a hospitales privados por realizar tomografías o resonancias magnéticas, lo cual demuestra que si los impuestos son bien utilizados se puede pagar el costo de los exámenes gratuitos y darles mantenimiento adecuado a los equipos.
Aproximadamente 15 días durará el entrenamiento para el personal técnico que manejará el tomógrafo; se tomarán todas las medidas necesarias para la seguridad del equipo ante los altibajos de la corriente eléctrica; luego, comenzaremos el trabajo arduo para ponernos al día; existe una larga lista de espera de pacientes que necesitan una tomografía; los resultados se verán muy pronto.
Muy pocas veces he escrito sobre medicina y salud en esta página de Opinión (no es mi tema preferido), pero hoy no podía dejar de hacerlo porque la alegría me embarga. Si el 13 de septiembre quedará registrado como el día en que se entregó el primer tomógrafo nuevo a un hospital nacional, cuando se instale el primer resonador nuevo, el Gobierno, sencillamente, la va a partir. Así con mucho gusto pago los impuestos para que la gente pobre se beneficie.

*Radiólogo