Opinión

La ignorancia se burla de la ciencia médica


El vocablo terapéutico significa curar, brindar curación, y el aborto terapéutico es un procedimiento necesario en el quehacer científico-técnico de los gineco-obstetras, a fin de salvar la vida de mujeres, adolescentes y niñas con embarazos de alto riesgo.
El aborto terapéutico se realiza cuando a criterio facultativo está presente al menos una de las siguientes condiciones:
-Cuando compromete la vida o la salud de la mujer.
-Cuando de continuar el embarazo dará lugar al nacimiento de un niño/a con malformaciones físicas graves o con retrasos mentales.
-En caso de violación, incesto o estupro.
Ésta es la posición oficial de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Nicaragua (Sonigob, 17 de octubre de 2006).
Para interrumpir un embarazo a través del aborto terapéutico existen directrices internacionales a seguir y éstas están determinadas por la Federación Centroamericana de Ginecología y Obstetricia (Fecasog), la Federación Latinoamericana de Ginecología y Obstetricia (Flasog) y la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO). En estas sociedades médicas todos/as están conscientes que la no legalización del procedimiento del aborto terapéutico sólo conduce a que éste se convierta cada vez más en una práctica clandestina, lo cual traslada incontables complicaciones médicas y únicamente lleva a que más mujeres, adolescentes y niñas enfermen y mueran o queden con desenlaces invalidantes. Es primordial hacer valer públicamente los criterios de los gineco-obstetras, ya que impera la necesidad de que sean ellos, los especialistas, quienes decidan responsablemente.
Como consecuencia de las enfermedades y complicaciones de la madre y del producto, nacen criaturas con graves dificultades, y es responsabilidad de los profesionales de la medicina traer niños/as sanos/as al mundo. Hay niños/as con graves deficiencias que han logrado sobrevivir a sus progenitores, entonces no deja de ser irresponsabilidad del Estado hacerlos venir, si muchas veces quedan indefensos, solos; sin familia. No pretendo negar que la vida es un bien supremo, pero en estos casos no es únicamente la vida lo importante, sino la “calidad de vida”.
Si los 64 iletrados se documentaran, desarrollaran su capacidad de análisis y no fueran polichinelas de otras manos, considero que al menos entenderían un poco “el porqué del aborto terapéutico”, procedimiento muy diferente a un “aborto criminal”, que consiste en la interrupción intencional del embarazo antes de que el producto se haya desarrollado lo suficiente como para vivir fuera del claustro materno. Los abortos criminales son realizados mayoritariamente por personal no calificado, lo cual es extremadamente peligroso a causa de la facilidad con se puede infectar y perforar el útero. Las principales causas de muerte materna por aborto criminal son la sepsis puerperal y la hemorragia. La mayor parte de estas consecuencias provienen de clínicas clandestinas que operan irresponsablemente en nuestro país. No olvidemos que hasta hace unos años en Nicaragua la primera causa de mortalidad materna eran las complicaciones procedidas por abortos clandestinos realizados en condiciones inseguras.
Deseo terminar dejando en claro que los 64 diputados que votaron a favor de la abolición del aborto terapéutico el 13 de septiembre lo hicieron por ignorancia, por doble moral, por orden de sus “carceleros”, por la cultura patriarcal machista que los gobierna, por captar el voto religioso en las próximas elecciones --porque sólo quien está ajeno a la realidad nacional no ve que el gobierno de turno pretende perpetuarse y reproducirse en el poder--, además, porque a conveniencia monetaria estos “actores” fingen padecer amnesia; suelen olvidar que el Estado laico se refiere a que ninguna religión tiene carácter oficial, el Estado no puede abrazarse a credo religioso alguno y por lo tanto no debe haber confusión entre los objetivos religiosos y estatales. En virtud del artículo 14 constitucional, el Estado nicaragüense no puede utilizar valores o intereses religiosos como parámetros para medir la legitimidad jurídica de las actuaciones de los poderes públicos y algo más elemental: el Estado no puede ni debe diseñar sus políticas públicas, programas o proyectos, ni determinar el contenido de sus normas o actos jurídicos en función de la realización de propósitos religiosos o iluminados en dogmas de tal naturaleza.
El constitucionalismo es irrazonable sin pleno respeto a las libertades ideológicas y religiosas, el valor de este principio es tan básico que se encuentra directamente conectado con el propio carácter democrático del Estado, uno de cuyos principios fundamentales es el pluralismo político, social y étnico plasmado en el artículo 5 de la Constitución. El Estado nicaragüense tiene prohibido constitucionalmente, en virtud de su carácter laico y según dispone el Artículo 69 Cn. segundo párrafo, impedir a otros el ejercicio de sus derechos por creencias religiosas, precisamente porque el pluralismo reconoce el carácter diversificado de los intereses, las ideologías y las creencias de los diferentes sectores de la sociedad.
¿A qué se deberá que estos 64 sobresalientes padres de la patria no dirigen su atención a las clínicas abortistas clandestinas?

licbortzf@yahoo.com