Opinión

El telehablatón y nuestros hermanos damnificados


“Bajo el lema ‘Con nuestros hermanos costeños en el corazón’ se realizará el telehablatón que es liderado por el Consejo Superior de la Empresa Privada, Cosep, así como por varias organizaciones como Fundación Teletón, Cruz Roja, Bomberos Voluntarios, entre otros” (END-12-09-07).
El lenguaje, como la vida misma, se renueva constantemente, y el recurso más fructífero en cuanto a la creación de nuevas palabras es la neología.
Los procedimientos para la formación de neologismos son diversos. Veámoslos en forma didáctica:
1. Sobre la base de formas ya existentes, como el verbo alunizar, del sustantivo luna;
2. como una voz culta, que es el caso de cerúleo, término usado por primera vez por Góngora para referirse al color azul del cielo despejado, o de la alta mar o de los grandes lagos;
3. también como voz híbrida, como minifalda (del lat. mínimus, pequeño, y del germano falda, pliegue, seno);
4. por composición normal: ningunear (de ninguno y la terminación –ar), que significa “no hacer caso de alguien, menospreciarlo”;
5. por metáfora, como la palabra reloj que en el español hablado en Nicaragua ha pasado a significar “corazón”;
6. por evolución de la palabra, como desvanecido, que hoy es igual a “desmayado” o “disminuido”, y antes significaba “envanecido”;
7. por préstamo de una lengua extranjera, como líder, voz procedente del inglés leader, introducida en la década del cuarenta --nos dice Bertil Malmberg-- para referirse a la capacidad de conducción y de mando de Perón, ya que la palabra caudillo estaba desprestigiada;
8. por invención, como el vocablo trilce (“poesía”), inventado por Vallejo y que es el caso de neologismo total.
La creación de nuevas cosas da lugar a nuevas palabras (neologismos), como: oleoducto, cosmonauta, alunizar, computadora, radiotelevisión, etc. Y las cosas antiguas adquieren nuevas aplicaciones y conceptos: el madero puede actuar como viga, poste, solera; la antigua alquimia es sustituida por la química, y la astrología por la astronomía.
Cuando surgió el lenguaje oral, hubo después necesidad de crear la palabra escrita. Pero el desarrollo de la humanidad no se quedó aquí, con este salto revolucionario, sino que se ideó un sistema de comunicación que transmite y recibe escritura a distancia. De este modo se inventó en 1792 la telegrafía y, lógicamente, se creó la palabra que la designa.
La época moderna se caracteriza por una marcada tendencia neologista. Esto significa que se forman nuevas palabras mediante procedimientos morfológicos sobre la base de una palabra ya existente en la lengua. Veamos un ejemplo: a la palabra historia (conjunto de hechos históricos, políticos, sociales, etc., de un pueblo o nación) de le agrega un prefijo (pre-) y se forma un nuevo vocablo: el sustantivo prehistoria (período de la vida de la humanidad anterior a todo documento escrito). Y si se le agrega un sufijo (-ico), se ha formado otra palabra: el adjetivo prehistórico (anticuado viejo, etc.).
Una de las características del lenguaje actual es el empleo abundante de los prefijos y sufijos. Tele, por ejemplo, un prefijo que significa “lejos”, “a distancia”, se usa abundantemente en muchas palabras. Así, el lugar de reunión para ver programas de televisión se llama teleclub; al sistema de comunicación telegráfica, telefónica, etc. se denomina telecomunicación; al sistema telefónico que permite reproducir a distancia escritos, gráficos o impresos se llama telefax o telefacsímil, y del aparato dirigido a distancia se dice que es teledirigido. Ahora se habla también de telerruta para referirse al “servicio oficial que informa a los usuarios del estado de las carreteras”; o del teleadicto, “excesivamente aficionado a ver programas de televisión”; o de telebanco, “servicio bancario prestado a distancia mediante redes de telecomunicación”. El uso del prefijo tele- es ahora tan abundante que lo encontramos en vocablos aún no registrados en los diccionarios de la lengua como teleaudiencia (conjunto de personas que, en sus domicilios respectivos o en lugares diversos, atienden en un momento determinado programa de televisión). Y hasta los pagos de ciertos servicios como agua, luz y teléfono en Nicaragua los hacemos a través del sistema de telepago.
En realidad, hay una considerable cantidad de tecnicismos griegos formados con tele-, como teléfono, telegrama, telefotografía, telefilme, telescopio, etc. Hasta para la comunicación de índole desconocida se ha creado la palabra telepatía, que es una “coincidencia de pensamientos o sensaciones entre personas generalmente distantes entre sí, sin el concurso de los sentidos”. En parasicología se habla de telequinesia, que consiste en el “desplazamiento de objetos sin causa física observable, por lo general en presencia de un médium”.
En Nicaragua, como en los demás países de Centroamérica, se habla ya de telesecundaria, un proyecto del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes que consiste en desarrollar los contenidos de la educación secundaria a través de programas televisivos. Quizá algo similar a lo que en otros países denominan en sentido más amplio teleenseñanza.
El Diccionario académico define maratón, en lenguaje figurado, como “la actividad o conjunto de actividades que se desarrollan apresuradamente, en menor tiempo que si se realizaran con ritmo normal”. Pues en nuestro país se llama hablatón al conjunto de actividades generalmente para recaudar fondos con fines benéficos, que se realizan con el apoyo de las transmisiones radiales. Veamos: “Radioemisoras locales realizarán un hablatón con la finalidad de recaudar ayuda para los damnificados” (LP/22/06/03).
Cuando la actividad se promueve a través de la televisión, se habla de telehablatón: “Asimismo expresó que esta actividad es parte de la apertura al telehablatón” (END/03/06/07). Y como en Honduras y México, también empleamos su forma abreviada, teletón: “En las regiones norte y sur del Caribe, son los únicos lugares donde el teletón no tenía directiva” (BdeN/05/06/7).
Siempre habrá damnificados y siempre habrá también formas distintas de abrir el corazón generoso. Y una de ellas es el telehablatón, que convoca en forma masiva para una causa humanitaria, como la ayuda que claman desde la devastación y el dolor nuestros hermanos de la Costa Caribe.
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