Opinión

El Jesús católico


La Iglesia Católica definió por sendos concilios, allá por el siglo IV y V de nuestra era, la arquetípica que hoy conocemos como el Jesús de Nazaret. Un Jesús que nació de una virgen; engendrado y no creado, y de la misma naturaleza del Padre, Dios mismo. Un Jesús que fue crucificado y murió por nuestros pecados para salvarnos de ellos, y que al tercer día resucitó de su sepulcro y después de aparecerse a sus discípulos subió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre. Un Jesús que hizo muchos milagros; convirtió en vino el agua en las bodas de Caná; resucitó a Lázaro y a la hija de Jairo; curó a leprosos y sanó a ciegos, etc.
La arquetipia del Jesús católico se presenta para muchos eruditos historiadores como un sincretismo de religiones que lo precedieron. Es importante destacar que unos siglos antes de Jesús, Alejandro Magno había conquistado Persia y la India, lo cual significó la importación de filosofías y nuevas creencias al Imperio Romano. Cada vez más eruditos coinciden que por estas razones, el Jesús católico es un sincretismo de los mitos de Atis, de Frigia; Dioniso, de Grecia; Buda, de Nepal; Khrisna, de la India; Osiris y su hijo Horus, de Egipto; Zoroastro y Mitra, de Persia.
El 25 de diciembre de una virgen nació Jesús, y en la misma fecha, que es el solsticio de invierno, nacieron Atis, de la virgen Nana, al igual que Buda, de la virgen Maya, Khrisna, de la virgen Devaki, Horus, de la virgen Isis, en un pesebre y una cueva. También Mitra nació el 25 de diciembre, de una virgen, en una cueva y lo visitaron pastores en vez de reyes y también le llevaron regalos. Zoroastro o Zaratustra, al igual que las anteriores deidades, nació de una virgen. En consecuencia era bien común en las religiones antes del cristianismo las deidades naciendo de vírgenes.
Atis de Frigia murió por la salvación de la humanidad clavado en un árbol, descendió al submundo (infierno) y resucitó después de tres días. Mitra tuvo doce apóstoles al igual que Jesús y también pronunció un Sermón de la Montaña. También fue llamado el buen pastor; lo consideraban la verdad y la luz, el logos, el redentor, el salvador y el Mesías. Mitra también se sacrificó por la paz del mundo, fue enterrado y resucitó a los tres días; su día sagrado era el domingo y su religión tenía una eucaristía muy similar a la liturgia católica, decía: “El que no coma de mi cuerpo ni beba de mi sangre de suerte que sea uno conmigo y yo con él, no se salvará”.
Tampoco Buda se queda atrás en similitudes, ya que fue bautizado con agua estando presente en su bautizo el Espíritu de Dios y, también al igual que Jesús, enseñó en el templo a los 12 años, curó a los enfermos, caminó sobre el agua y alimentó a quinientos hombres de una cesta de bizcochos. Sus seguidores hacían votos de pobreza y renunciaron al mundo. Al igual que el Galileo fue llamado el Señor, Maestro, la luz del mundo, Dios de Dioses, Altísimo, Redentor y Santo. Por último, en un acto similar al de Cristo, resucitó y ascendió corporalmente al Nirvana.
Y qué decir de Dionisio o como algunos le llaman Baco, también resucitó y fue llamado Rey de Reyes, Dios de Dioses, el Unigénito, el Ungido, el Redentor y el Salvador.
Horus, hijo de Isis y Osiris, fue bautizado en el río Eridamus, por Anup el Bautista, el cual, al igual que Juan, fue decapitado. También a los doce años enseñó en el templo y fue bautizado a los treinta años, igual que el Galileo. Se le llamó el “Ungido”, la Verdad, la Luz, el Mesías, el Hijo del Hombre, la palabra encarnada, el buen pastor y el cordero de Dios. Hizo milagros, sacó demonios, resucitó a Azarus y caminó sobre el agua. Al igual que Cristo, pronunció un sermón de la montaña y se transfiguró en lo alto de un monte. Por último fue crucificado entre dos ladrones y resucitó después de ser enterrado tres días en una tumba.
Khrisna fue hijo de un carpintero, su nacimiento fue anunciado por una estrella en el oriente y esperado por pastores que le llevaron especias como regalo. También Khrisna tuvo doce discípulos y fue llamado por éstos el buen pastor e identificado con el cordero; igualmente fue llamado el redentor, el primogénito y la palabra universal. Realizó milagros, resucitó muertos y curó leprosos, sordos y ciegos. La edad de la muerte de Khrisna también es similar a la de Jesús, pues murió a los treinta años, y se dice que por la salvación de la humanidad. Cuando murió el sol se oscureció y resucitó entre los muertos, ascendió al cielo y fue la segunda persona de una trinidad.
En Persia, Zoroastro también compite en similitudes con el Nazareno, pues fue bautizado en un río con agua, fuego y vientos santos. Al igual que Cristo fue tentado en el desierto por el diablo y empezó su ministerio a los treinta años. Se destacaba por expulsar demonios y les devolvía la vista a los ciegos. Predicó sobre el cielo y el infierno, sobre la resurrección, el juicio, la salvación y el Apocalipsis.
Además de las similitudes mitológicas antes expuestas, ciertos doctores de la Iglesia Católica elucubraban sus dogmas usando filosofías precristianas. Las argumentaciones teológicas de San Agustín y Santo Tomás de Aquino se basaron en Platón y en Aristóteles, respectivamente. Esto siempre se justificaba con la explicación teológica de que dichos filósofos eran protocristianos.
Todas estas similitudes de las religiones previas al Jesús católico hacen concluir a muchos historiadores que el cristianismo producto de la era de Constantino es la síntesis de una religión competente apropiada para la unidad del imperio romano recién salido de la tan dividida tetrarquía del emperador Dioclesano. Es por eso que se decía la frase “Un solo Dios, un solo Emperador”. El gran perdedor en esta historia es el mensaje de Jesús, el cual se ahogó en la idolatría de un arquetipo del Jesús católico con vestimenta mitológica precristiana.
rcardisa@ibw.com.ni