Opinión

Prohibidas las reencarnaciones


“A su modo -decía Enrique Alvarado- Hollywood hizo que Evita Perón reencarnara en Madonna y aunque ésta última no haya muerto, dice Sanjinés que ya reencarnó en alguna primera dama que quiere parecerse a Evita Perón. Esto no deja de ser un enredo, algo así como el asalto al Estado de Orlando Núñez, o mejor dicho asalto a la verdad y a la ética, asalto tan poco apreciado por Jaime Wheelock, Onofre Guevara, Adolfo Acevedo Vogl y Andrés Pérez Baltodano, entre otros”. Watson interrumpió: “Si para cuando esos señores tuvieron la audacia de razonar y opinar, hubieran existido los Consejos del Poder Ciudadano como escuela política, otro gallo les hubiera cantado, pero, aunque el ahora destino de esos Consejos sea el que desde un principio tuvieron, es decir, ser partidarios, me sospecho que siempre serán parte del asalto al estado nacional, por medio del veto presidencial o del autoritarismo caudillista, que es lo mismo. ¿Qué les importa a Don Juan Domingo y a Doña Evita lo que decida el Poder Legislativo? Nada. Los Consejos del Poder Ciudadano existirán como parte del Estado, tal y como la Presidencia de la República existe en la Secretaría del partido en el poder. Por ello, de lo que hay que estar claros, es que este gobierno no es de todos ni para todos, sino de un partido para los militantes de ese partido. Los demás tan solo somos ciudadanos sin poder a quienes se les pretende imponer consejos de docilidad, si es que queremos sobrevivir. Ciertamente que el Estado fue asaltado. ¿Por qué nos vamos a considerar ciudadanos de la República de Nicaragua, cuando el caudillo, electo como gobernante no es gobernante, sino que es y despacha como Secretario General de su partido?” Todos corearon: “Elemental, nuestro querido Watson”.
Roberto Currie, silencioso, parecía sumergido en meditaciones profundas y preocupantes. En cambio Caresol sonreía como lo hubiera hecho el Comodoro Cornelius Vanderbilt en sus buenos tiempos, allá por 1849, antes de que William Walker lo jodiera en 1856. Fue entonces que el de Managua, quizás influenciado por la cercanía de las Fiestas Patrias, recordó: “Fuimos nosotros, como ahora, los culpables de que William Walker haya llegado a proclamarse Presidente de Nicaragua. Aquellos Consejos del Poder Ciudadano mal aconsejaron a los liberales leoneses cuando éstos le pidieron a Byron Cole contratar una falange de mercenarios norteamericanos a cuya cabeza estaba William Walker. Lo peor es que Byron Cole, William Walker y la falange de los Consejos del Poder Ciudadano han reencarnado, pero menos mal que también los José Dolores Estrada y los Andrés Castro, además de que San Jacinto está muy lejos de la Secretaría del Caudillo”.
Ya intrigado, Caresol preguntó: “¿Y a qué vienen tantas alusiones a la reencarnación?” El de Masatepe se apresuró a explicarle: “Es que hace poco salió en los periódicos que el Gobierno de China Continental ha prohibido las reencarnaciones. La noticia decía algo así como que el gobierno chino, en su ya acostumbrada política de desterrar el universo religioso y espiritual de su territorio, ha declarado ilegal la reencarnación de los budas, con lo que pone en entredicho la autoridad del Dalai Lama, y por ello es que en 1995, cuando la reencarnación para ser el 100 Panchen Lama recayó sobre un tibetanito de seis años, las autoridades chinas se lo llevaron del Tibet y hasta ahora permanece en paradero desconocido. Claro que lo ocurrido a Tomás Borge es menos peor, ya que se conoce su paradero. No obstante, hay muchas cosas raras en todo esto. Por ejemplo, resulta altamente sospechoso, o mejor dicho ahora está claro, el porqué nuestro Buda decidió no tener relaciones con China Popular y sí con Taiwán. Y es porque a Taiwán no le interesa el tema de la reencarnación, y evidentemente a nuestra monarquía sí”.
“Sentado dificultosamente, Sherlock intervino: “Es que de ahora en adelante, en China Continental, los budas vivientes ya no van a ser elegidos por los fieles como sucede aquí en la Academia Nicaragüense de la Lengua, en la que los nuevos son sucesores o reencarnaciones de otros ya fallecidos, elegido por viejos académicos, se supone que vivientes. En lo que se refiere a China, los budas vivientes van a ser impuestos en una especie de proceso democrático por medio del cual una suerte de Consejos del Poder Ciudadano elegirán al buda previamente nombrado por el Caudillo. Es algo así como ser ungidos por la Secretaría de Comunicación y resultaran electos Budas vivientes Edwin Castro, Gustavo Porras, Yasser Martínez, y hasta el mismísimo Cardenal Miguel Obando y Bravo, que sería como el Dalai Lama. Conste, que esto lo digo a manera de ejemplo, y nada más. Ahora, que pueden haber reencarnaciones de Juan Domingo y la Evita, claro que sí, como también de Tacho viejo y de la Yoya. Todo es posible, aunque lo que afirmo parezca un cuento chino”.
Jueves, 13 de septiembre del 2007.