Opinión

Todo canto, hermoso o no, es música y es letra


Agradezco contar con el aprecio que “como escritor” dice tenerme Diego Saavedra Mayade, a quien no he tenido la oportunidad de conocer, sólo por medio de sus escritos, como el publicado en este diario (miércoles 5/09/07). En este su artículo titulado “La Internacional en León”, Saavedra Mayade me hace una “pequeña rectificación”, porque él supone que en mi artículo “Arriba los pobres del mundo… ¡corten!”, del martes 28 de agosto de 2007, yo escribí…“ que el himno obrero La Internacional nunca fue oído en las actividades de masa del FSLN…”
Para respaldar su “pequeña rectificación”, Saavedra Mayade agregó: “Estuve presente en una celebración del Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, en León, a finales de los años ochenta. Dicha celebración fue presidida por el recordado comandante Carlos Núñez. En el comienzo del acto se escucharon las notas del canto más hermoso del mundo, La Internacional, probablemente por iniciativa del propio Carlos Núñez…”
Sobre lo primero, invito a Diego Saavedra Mayade a leer de nuevo mi artículo, y ahí se encontrará con algo muy diferente a lo que me atribuye; pues yo escribí que “…nunca, ni en actos privados ni públicos del Frente Sandinista, fue una costumbre cantar o escuchar La Internacional.” ¿Verdad que no es lo mismo? No lo es, como tampoco es lo mismo una celebración del Primero de Mayo que un acto oficial del Frente Sandinista, y esa celebración a que se refiere Saavedra Mayade no fue un acto del Frente, aunque haya estado presente el comandante Carlos Núñez.
Ese mismo día, en actos similares se efectuaron en otros lugares del país, con la presencia de cualquier otro comandante, y eso no les cambió su carácter de celebración obrera, porque el Primero de Mayo, usted bien lo dice, Diego, es el Día Internacional de los Trabajadores, no propiedad de ningún partido político. Además, esta efeméride de mayo la organizaba y convocaba la Central Sandinista de Trabajadores, y no el Frente Sandinista, aunque sus organizadores fueran sus militantes, pero no lo eran todos los miembros de los sindicatos de la central convocadora.
Me place que en su testimonio Saavedra Mayade haya observado la “notoria (…) procedencia obrera de aquel mítico personaje y también su papel dirigente en la tendencia proletaria en tiempos del fraccionamiento del FSLN.” Lo siento así, porque su escrito me permite recordar la grata memoria de Carlos Núñez, en la proximidad de otro aniversario de su muerte; y no sólo para confirmar su “procedencia obrera” sino también para rescatar el hecho de que él fue el único obrero en la dirigencia nacional del Frente Sandinista.
Me consta que Carlos Núñez sentía orgullo de recordar su condición de obrero tipógrafo. Y para mérito suyo, y de los trabajadores tipógrafos nicaragüenses, este gremio organizó y mantuvo en la lucha por muchos años --en los duros años de la dictadura somocista-- uno de los tres sindicatos históricos más combativos, y aportó a muchos de los mejores y más honrados líderes al movimiento obrero de Nicaragua, como lo fue el Sindicato de Artes Gráficas, más conocido como el Sindicato de Tipógrafos.
De forma que no me ha molestado en lo mínimo la equivocación de Saavedra Mayade respecto a mi artículo, sino lo contrario, porque me permite también recordar que el tema de la composición social de la casi totalidad de la dirigencia del Frente Sandinista ya lo he abordado en ocasiones anteriores, y como es un tema que siempre será actual, en algún momento podría retomarlo en mis comentarios. Oportuno el dato, también para identificar esa su composición social como la incubadora de las principales aberraciones y los errores cometidos en los últimos años por lo que ha quedado de la dirección nacional del Frente Sandinista, y del partido mismo.
Finalmente, una observación necesaria. El hecho de que Diego Saavedra Mayade considere el himno de La Internacional como “el canto más hermoso del mundo” revela una apreciable condición de revolucionario e internacionalista. Y su radicación durante más de veinte años en una de las ciudades más combativas de nuestro país --antes y durante la revolución-- refuerza esa su doble condición, máxime que, como lo ha hecho notar, él siente y se apega a todo lo que la revolución representó sin abandonar la ciudad-trinchera en la que radica como un nicaragüense más. Y mejor aún, como un nicaragüense que ama a nuestro país, mucho más que algunos de los nacidos en nuestro suelo.
Lamento sí que Saavedra Mayade no haya expresado su opinión sobre el punto principal de mi crítica, o sea, la manipulación que el FSLN está haciendo a la letra del himno La Internacional. Más exacto: la manipulación del primer verso de la letra del himno, y la eliminación absoluta del resto. En otras palabras, Diego, “las notas del canto más hermoso del mundo” el orteguismo las enmudece al borrar la integridad de su letra, y eso sí, creo yo, debe motivar más que una “pequeña rectificación” de parte de todo revolucionario.