Opinión

De huracanes, amnistía y corruptos


Atento a la destrucción que causaría el huracán “Félix” en el Caribe norte nicaragüense, recordé la indiferencia del presidente Arnoldo Alemán previo al huracán Mitch, las posteriores acusaciones de corrupción con las donaciones para los damnificados y la pretendida amnistía para quienes han robado el erario o se han hecho en millonarios por sus cargos públicos.
Cuando el Mitch no hubo alerta el 28 de octubre de 1998, día que iniciaron las inundaciones. Descalificó Alemán a la alcaldesa de Posoltega que, por los medios de comunicación, advertía el peligro de deslave, el cual dejó casi tres mil personas sepultadas.
Según el informe del gobierno de Nicaragua presentado en mayo de 1999 al Grupo Consultivo en Suecia: “Antes de la destrucción dejada por el paso del huracán Mitch, Nicaragua se ubicaba en el segundo país más pobre de América Latina. Con niveles de pobreza del 50 por ciento de su población total y del 75 por ciento población rural, analfabetismo del 71 por ciento, tasa de desempleo del 14 por ciento y subempleo del 35 por ciento y con ingresos per cápita de apenas US$ 437.00 anuales”.

Arnoldo Alemán se protege de otros ladrones
Conociendo los padecimientos de los nicaragüenses, Alemán fue incapaz de sensibilizarse con la catástrofe. El tipo disfruta de poder absoluto. Vanagloriándose del respaldo de más del 50 por ciento de electores paga sus gustos personales con dinero estatal. Cree que sus oponentes se le pueden ir arriba con los millones que pretende acumular.
Una nota de Félix Contreras, de EL NUEVO DIARIO, escrita el 1 de noviembre de 1998, describe: en contestación a una periodista el día jueves, el doctor Alemán decía estamos en “alerta roja” y “esta situación ya va a pasar”. Posteriormente declaró una situación de “desastre natural”, argumentando que si se declara situación de emergencia nacional, sucedería que “en río revuelto ganancia de pescadores”.
Mientras en END los titulares de ese día fueron: Coraje y terror en la bocana del Malacatoya, Presa de Santa Bárbara prácticamente inservible, Gral. Cuadra exclama: “Esto parece una pesadilla”, Correntada “borra” la mitad del pueblo de Wiwilí, Sobrevivientes piden ayuda en copas de los árboles, El peor desastre natural desde el terremoto de 1972, Incalculable número de desaparecidos en mares de agua y lodo en Posoltega, Se extraen cadáveres por todos lados y cuenta fatal sube y sube, Derrumbes mortales y zonas “borradas”, La comarca contaba con 25 casas y todas fueron barridas.
En 1999, me imagino que buscando sacar ganancias personales, el gobierno de Alemán informó a los donantes: “La población afectada por el paso del huracán Mitch se estima en 867,752 personas, de las cuales 394,725 son niños, de 153,833 familias. A éstos deberá sumarse la cantidad de 254 heridos y 885 personas reportados como desaparecidos. Se estima que del total de personas afectadas, el 50.1 por ciento son mujeres y el 45.7 por ciento, menores de 14 años”.
“En pérdidas humanas se contabilizaron 3,045 muertos, de los cuales 2,513 (83%) fueron a consecuencia de la avalancha y el flujo de agua con sedimentos del volcán Casitas, ubicado en el municipio de Posoltega, departamento de Chinandega”.
“El gobierno de Nicaragua estima las pérdidas en costos de reposición, en US$ 1,336.5 millones para la rehabilitación y reconstrucción del país”.

La oportunidad de robar a manos llenas
Conociendo los conflictos posteriores al huracán Mitch, indudablemente Arnoldo Alemán y sus allegados vieron en las donaciones la gran oportunidad de aumentar fortuna personal. A partir de 1990, “la democracia” trajo consigo ansiedad capitalista, individualismo, y sobre todo corrupción, pues con esa miseria nacional sólo por medio del Estado se logra adquirir millones de dólares en poco tiempo.
Después de diecisiete años de “corrupción demócrata”, los corruptos, sean de cualquier partido político, deberían estar en la cárcel. Pero ya vemos, Alemán, el principal mafioso, es vanagloriado como un personaje excelso, gracias al dominio de los corruptos que compran adeptos.
Es descaro robarse el dinero público que tanto necesita la mayoría de nicaragüenses o acaparar sólo para unos cuantos las riquezas producto de las influencias del poder. Los nicaragüenses debemos protestar fuerte ante los diputados, de la misma banda de corruptos, que quieren decretar amnistía para sus capos.
De continuar aceptando a los funcionarios públicos o políticos inmundos seguiremos siendo cómplices de la miseria que padece el 70 por ciento de nicaragüenses. Los corruptos son culpables de las desgracias. Si los habitantes tuviesen mejores condiciones económicas, enfrentarían en superior posición los desastres naturales, o el Estado prestaría lo servicios que le corresponde para mitigarlos.
Aun cuando militan unos cuantos corruptos en el FSLN, todavía dudo que el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo facilite el enriquecimiento de sus allegados a costa del sufrimiento de los miles de damnificados. Espero no equivocarme.