Opinión

Turismo: discurso versus realidad


El presidente José Daniel Ortega --acompañado del arquitecto Mario Salinas, titular del Intur-- ofreció un discurso durante la presentación del plan estratégico del turismo para los próximo cinco años, el cual estimulaba al inversionista extranjero a apostar por el turismo en Nicaragua, pero ha ocurrido lo inverso. En este periodo lo único que se ha visto es un proyecto alentador en materia de inversión turística. Se trata de la inversión millonaria que hará el grupo Pellas en las playas de Tola. Sin embargo, este esfuerzo en el corto plazo no puede opacar las debilidades que enfrenta el sector, provocadas principalmente por la inestabilidad que existe en Intur y el caso Tola del grupo de inversores de Arenas Bay.
La triste realidad que vive el sector turístico y que contrapone el discurso pro turista --reglas claras del juego para los inversionistas del sector turístico-- del mandatario se ha visto reflejada a nivel internacional con la reciente crisis del caso Tola. Recuerdo que durante la primera conferencia sobre los desafíos del turismo rural en Centroamérica --transmitida desde Guanacaste vía Internet a los estudiantes de Administración de Empresas Turísticas y Hotelera de UCC--, lo que llamó más la atención de los participantes extranjeros sobre Nicaragua fue esta crisis, situación que según ellos, proviene de la inseguridad jurídica catastral de esta zona de Rivas. Eso provocó que la imagen corporativa turística de Nicaragua se viera como la más insegura de la región en cuanto a la inversión.
Cómo es posible que en el discurso se diga que el ente rector de turismo en Nicaragua será un facilitador ante el sector privado para mantener ese comportamiento económico de 200 millones de dólares que ha mostrado en los últimos años, cuando a los ministros en estos ochos meses no los han dejado siquiera acomodarse en el puesto, precisamente porque dicho cargo no obedece a capacidad, sino que está determinado por la afiliación partidaria y el servilismo. Lo idóneo hubiera sido que el arquitecto Salinas, con amplia trayectoria como empresario turístico, fuese el mediador para dar estabilidad en la relaciones con los inversores, sin embargo, finalmente se acomodó como asesor.
La otra debilidad de los ministros que han desfilado después de Salinas es que tienen el mal de Sócrates, es decir llegan iluminados y, por ende, no escuchan a los especialistas. Por el contrario, son a los primeros que despiden para poner a sus asesores. Nadie niega que éstos tengan conocimiento pero carecen de relaciones públicas e internacionales, las cuales sin duda alguna son la base para todo éxito organizacional. En otras palabras, el gran perdedor es la institución, así como todos los nicaragüenses, ya que se desaprovecha ese recurso humano en el cual se ha invertido mucho dinero en capacitaciones, etc.
El presidente de México, Felipe Calderón, acertó en nombrar como titular a Miguel Torruco, presidente fundador de la Confederación Panamericana de Escuela de Hotelería y Turismo, Copeht, cuya actual presidencia la ostenta Nicaragua a través de Nejama Bergman Padilla, con amplia trayectoria en el sector turístico.
Mientras el Intur y las máximas autoridades del gobierno no muestren estabilidad para implementar una política de desarrollo turístico, no se pueden esperar resultados positivos. Primero, no se puede atraer mayor invasión extranjera debido a la carencia de relaciones internaciones, es decir, no hay un contacto con quien se pueda mantener relaciones estables que generen confianza al inversionista. Segundo, en términos de crecimiento económico del sector, sería muy ambicioso esperar que se mantenga el ritmo de los últimos años registrado en el Producto Interno Bruto.
Esta inestabilidad del ente turístico ha provocado que la planificación estratégica sobre la promoción de algunos lugares turísticos del país se paralice o no se tengan los mismos resultados. Por ejemplo, uno de los lugares turísticos que en la administración anterior tuvo buena promoción y divulgación fue la Fiesta del Cangrejo, de la paradisíaca Corn Island. Una celebración que representa para los más de 10 mil habitantes la libertad de sus antepasados, la cual fue declarada --en nombre de la reina Victoria de Inglaterra y del Rey Roberto Charles Federic de la Mosquitia-- el 27 de agosto de 1841 por el superintendente de Honduras Británica, Alexander Mc Donald. Ante este escenario, sin duda alguna, la inversión de 350 millones de dólares que ejecutará el grupo Pellas con el proyecto Resort en las playas de Tola, se convierte en la tabla de salvación para la inversión nacional directa en el sector, al menos durante este año, ¡y cuidado en 2008!, constituyéndose a su vez en una de las más grandes inversiones de capital nacional en los últimos años. Esta noticia da una luz al final del túnel. Creará cerca de 15 mil empleos --entre directos e indirectos--, lo que se traduce a su vez en el corto plazo en una fuente de trabajo tan necesaria para este lugar del país. No dudo que en el futuro esta comunidad también se beneficiará con este megaproyecto autodenominado el “Cancún de Nicaragua”. Ojalá que esta inversión sea el voto de confianza para la inversión extranjera directa por el bien del turismo y de la economía del país.

*El autor es periodista, comunicador social y responsable de prensa de UCC.