Opinión

Los CPC y la democracia otra


El token sobre los CPC es que destrozan el “modelo” de “ciudadano” que se quiso construir en estos dieciséis años neoliberales. Es decir, partiendo de lo que Fernando Escalante llama categorías ciudadanas, los CPC las igualan, y a su vez, desplazan los “mitotes” de que existen mejores y peores ciudadanos. Además, los CPC ayudan a desaparecer el prurito neoliberal de que somos sólo consumidores en un afán de introyectar el consumismo seriado al estilo del Mundo Feliz huxleysiano, y nos ubican en el espacio y la solución de los problemas más quejosos de la población.
En este sentido es sintomático que la derecha nicaragüense que ha venido hablando constantemente de democracia no esté clara que los CPC, además de incentivar la solidaridad en el pueblo, lo organizan para la fiscalización permanente y para la ejecución del poder. Dicho de otra manera, el presidente Ortega siempre ha dicho que el poder se debe compartir con el pueblo, y éste es el mecanismo más adecuado que la población
ha encontrado para tomarle la palabra.
Por tal razón, los CPC se pueden definir como el ejercicio y el mecanismo más tangible y plural de la profundización de la democracia y específicamente de la democracia directa. Es el canal de participación directa y de incidencia en el entramado político-institucional. ¿Alguna vez se vio a alguno de los presidentes neoliberales hacer algo así? Y se autollaman “demócratas”.
Diríamos entonces que los CPC son fundamentales para la democracia, puesto que se vuelve imposible una democracia sin mediaciones, sin un enlace certero entre el pueblo y sus autoridades. Podemos decir entonces que se observa que la mal llamada democracia representativa se ha agotado y es necesario pasar a un proceso de democratización verdadero. Dicho de otra manera, hay que pensar en la difusión de las reglas de la representatividad en los espacios de la ciudadanía, aglutinados y bajo el amparo de la democracia directa.
Con los CPC se terminaron las falsas promesas de la democracia neoliberal (Bobbio) y entramos a la etapa en la cual ésta se concibe como la relación directa entre Estado e individuos asociados. Llegamos a la etapa en la que los grupos, y no los individuos, se han convertido en sujetos políticos relevantes, vale decir, las organizaciones populares, los sindicatos, asociaciones ciudadanas, etc.
Por lo tanto, podemos concluir siguiendo a Bobbio, que los CPC nos lanzan a las siguientes aseveraciones:
A) No son los individuos, sino los grupos, los protagonistas de la vida política en una sociedad democrática.
B) No existe un poder soberano único, sino el pueblo compartiéndolo, y con una autonomía respecto al gobierno central.
La creación de los CPC es la forma más genuina de expresión y el vehículo idóneo que la democracia nicaragüense, liderada por el Pueblo Presidente, ha encontrado para su realización concreta. Son una forma específica de democratización en la cual se considera la presencia de una mayor democracia a través de la existencia de adecuadas instancias de participación. Son un elemento fundamental en la formación, construcción y el proceso mismo de resignificación de las narrativas históricas-políticas en nuestro país. Por ello es que nos ofrecen una ruptura en la forma de hacer política y crea verdaderas estrategias de reciprocidad e incidencia en el poder.

cmidenceni@yahoo.com