Opinión

La generación de los sesenta llegó a los sesenta II


La radio y la prensa escrita eran los medios de comunicación por excelencia durante la década de los sesenta. Los políticos ocupaban preferentemente la radio para difundir su pensamiento, debido al alto índice de analfabetismo de aquellos años.
Luis Somoza decidió pocos meses antes de morir (allanando el camino a la Presidencia de la República a su hermano Anastasio) hacer una comparecencia en directo a través de Radio Mundial, supuestamente para hablar con la gente, con el pueblo, con un panel de periodistas que preguntan de todo.
Los revoltosos de los años sesenta enterados de esa situación, se convocaron unos donde Batman (entiéndase la Universidad Centroamericana, UCA, monumento a Ignacio Loyola), y otro grupo en la Escuela de Economía, cerca de Telcor, y se encaminaron al anfiteatro de Radio Mundial donde Somoza comparecería.
Cuando ingresamos a la sala, en la primera fila estaba un asiento vacío. Con paso firme se dirige a ocuparlo Casimiro Sotelo Montenegro, por lo que llamó la atención de los paniagudos del régimen el hecho de que Casimiro llegara a una conferencia de ese tipo.
En determinado momento se levantó y le dijo: ‘Ingeniero Somoza, haga feliz a los nicaragüenses, entregue los restos del General Augusto César Sandino’ (en vivo en la radio), lo que causó que se acabara la comparecencia. Se armó un tumulto, un pleito, bastonazos, enredos, empujones, en fin, se arruinó la fiesta.
Luis Somoza, para hacer honor de ser el “bueno”, ordenó a su seguridad personal que no detuviera a nadie.
Ver al mundo por una rendija y que sólo nos determinaba para vernos como un país propiedad de una familia era aquella Nicaragua de los años sesenta.
La literatura social y política entraba por contrabando, Chardín, Sartre o Maritain eran tan peligrosos como Marx, Engels o el Che, Fidel y Mao Tse Tung. Algunos libreros y la universidad introducían de vez en cuando estos textos “peligrosos” que por un capricho o arbitrariedad aduanera podían ser decomisados.
La tenencia de literatura “subversiva” de este tipo fue prueba más de una vez para enjuiciar a reos bajo la acusación de comunistas contemplada en el Código Penal.
La generación de los años sesenta fue activa, combativa y ruidosa, todos ellos devinieron en combatientes guerrilleros, al menos los más decididos. Fue una generación de sandinistas sumamente desangrada. Quedamos una representación ínfima para contar el cuento.
Casimiro Sotelo y Julio Buitrago Urroz son dos referentes de los sandinistas. De los demócratas cristianos cómo se les puede olvidar a Manolón Morales, tutor de los jóvenes social cristianos. Una montaña de humanidad, de amistad y talento, gritando en las calles de Managua durante la campaña electoral de mil novecientos sesenta y siete: ¡Que se van se van! ¡Cueste lo que cueste! Su voz de trueno superaba a quienes gritábamos: ¡Elecciones NO. Revolución sí! Manolo, amigo de las conspiraciones y de las movilizaciones, prominente de esa época. Julio Buitrago Urroz merece una mención especial por ser de los mejores oradores de esa generación.
¡Ah!, esos veinteañeros de los sesenta que hoy frisan, ajustan y pasan de los sesenta que pocos asumen con entereza. Prometemos otra entrega que daremos datos con calendario y nombre de varios de ellos ¡Espérenlo! ¡Va a estar bueno!
*Diputado en el Parlamento Centroamericano.