Opinión

Respeto, traducido al alemán


Nací un solsticio o final de invierno hace tres décadas entre las montañas, picos nevados y el blanco manto de la nieve acumulándose sobre el suelo, el hielo sobre los lagos y los ríos cubriendo temporalmente ahora, como hace millones de años, el fértil suelo de mi querida Alemania. Las temperaturas bajan allá a niveles desconocidos en estas latitudes tropicales tan cercanas al Ecuador, de manera que nuestra principal prioridad de sobrevivencia al residir cerca del Círculo Polar Ártico y no recibir tan directamente los rayos del sol, es obtener y acumular la mayor cantidad posible de energía para mantenernos calientes y preparar los alimentos, muchos de éstos en herméticas y seguras conservas para las estaciones por venir. A nivel industrial, la demanda energética es mucho mayor que la domiciliar, pero esto es compensado por las utilidades que produce la industria y reinvierte en el país para generar empleos.
Antes de escoger Nicaragua para brindar mi trabajo de profesora de niños, había viajado bastante por la Europa y partes de Asia. Siento aún fresco el aroma de las especies de la India, los sonidos de la música de la Suiza, Austria y el Merano de mis vacaciones de infancia en Italia. La gastronomía de aquellos países es muy diferente a la nica. Esta última es mucho más variada, sana, natural y sin aditivos, sus frutas son de indescriptible abundancia, sabores y olores. Lo único que los europeos podemos echar de menos en este país son los quesos, el chocolate y nuestro vino favorito. En cuanto al clima debo confesar que me siento como una de las primeras refugiadas del cambio climático global en Nicaragua, aunque es importante señalar que se presta a confusión el hecho de que el recalentamiento planetario pueda conducirnos a una nueva era glaciar o HELADA.… ¿Contradictorio, verdad? Pero odio el frío. Disfruto la vida al aire libre y las costas del mar tibio tropical. No quisiera regresar a las inclemencias de los fríos en Europa, pero eso no lo he decidido todavía, pues debo cumplir y disfrutar de mi trabajo y la hospitalidad increíble de los nicaragüenses, su gastronomía que al principio confundía mi organismo con gastroenteritis, su música, sus bellas tradiciones folclóricas que he apreciado en el Teatro Nacional y hasta en las calles y costas con gigantonas y enanos cabezones, “aunque dicen que éstos no son parte de la tradición”; los marimberos con sus guitarristas sobre la arena en las costas del Pacífico donde abundan los hijos de los pescadores locales vendiendo las más bellas, ingeniosas y coloridas artesanías con conchas y toda suerte de materiales del mar.
No tolero el aire acondicionado, ni el del Teatro Nacional, ni el de los restaurantes, mucho menos podría soportarlo en mi sala de clases, o en mi casa, donde disfruto a todas horas de las bondades de este clima cálido y saludable.
Un grupo de extranjeros rentamos pequeños apartamentos modernos con tres ambientes y una alberca común. El mío lo comparto con mi hija menor, Laura. Empecé hace nueve meses pagando 150 córdobas por el servicio de energía que distribuye la empresa española UNIÓN MAÑOSA o algo por el estilo. Ahora me están cobrando 700 córdobas, habiendo incrementado en 33% mensual el costo del servicio durante los últimos nueve meses, aunque hoy tenemos alumbrones --pues antes eran apagones, ya que la energía se iba por unas horas--, pues la electricidad viene por horas, entregándonos el 30% menos de tiempo de servicio, por lo cual deduzco que me han venido cobrando un lucrativo incremento mayor al 80% mensual.
Quien te miente te ofende y te defrauda, NO TE RESPETA. No puedo explicarme por qué las autoridades de Nicaragua no terminaron de independizarse de estos últimos y más voraces depredadores españoles, ¿o es que acaso los teites güegüences necesitan a estos insulares para justificar negocios particulares de enriquecimiento en perjuicio de sus electores? Yo soy extranjera y no entiendo mucho cómo es posible no exigir el RESPETO que la población de Nicaragua, sus leyes y sus instituciones se merecen. Hasta hace unos días nos pusieron un horario para los cortes de energía, pero aun así, ¡los recibos de cobro no bajan su voltaje de córdobas!
Sugiero CON TODO RESPETO POR MI CONDICIÓN DE EXTRANJERA: ¿Por qué no exoneran de impuestos la introducción de fuentes alternativas de generación y distribución eléctrica para que los pequeños productores o generadores de energía HÍDRICA Y EÓLICA tengan otro rubro de inversión y trabajo, y satisfagan con esto las necesidades de energía y trabajo tan necesarios para la población?
De todas maneras: “Que Viva Nicaragua y su gente, con apagones y alumbrones, desde el Río Coco, al San Juan”.
*Profesora