Opinión

Pesca con explosivos y 3 mil kilos de droga en Masachapa


La pesca pelágica y la demersal se diferencian en que la primera se refiere a las especies que se capturan en la superficie de las aguas, y la segunda a las que viven al fondo o las profundidades medias. Una de las agencias que regula la pesca industrial y artesanal en Nicaragua es Adpesca del Mific. Ésta clasifica las especies de valor comercial para su explotación fuera de las áreas controladas por el Marena, Inpesca, los municipios costeros y las autoridades regionales por su ubicación geográfica. En otras palabras, no existe una sola competencia, ni jurisdicción, ni una sola autoridad para el manejo de este recurso.
Unos ex compañeros de la pesca artesanal del Pacífico buscaron mis servicios para representar a otros capturados en Masachapa por la Policía. Les encontraron en una lancha seis bombas de pólvora negra, por lo que asumieron que serían usadas para pescar con “explosivos, conducta sancionada como delito ambiental. A los artesanos les ocuparon como evidencia: bombas, lancha, motor, redes, anzuelos y combustible para la faena del mar.
El caso se solucionó cuando recuperaron su libertad y regresaron los equipos, pues el delito en grado de tentativa que les imputaban no contó con la presencia de Adpesca; Procuraduría del Ambiente, Inpesca, ni del Ministerio Público, y era lo correcto dar un cierre administrativo al caso, según la Ley de Funciones Jurisdiccionales de la Policía. Y esas bombas por el uso y composición son consideradas juegos artificiales y no explosivos según la letra de la citada ley.
Estos petardos al detonarse en el mar, matan y golpean con la onda sónica los cardúmenes de sardinas en la superficie del océano. Luego son recogidas para usarlas como carnada en los anzuelos con que se capturan a profundidad con cuerdas de nylon, los sabrosos pargos, curvinas, róbalos y otros peces comerciales demersales y regulados. A diferencia de las sardinas (pelágicas) que no son objeto de regulación por su abundancia y su pesca es libre. (El efecto acumulativo de esta modalidad de pesca, sin embargo, terminará afectando en poco tiempo el equilibrio del ecosistema costero en detrimento de la economía de los pescadores).
La Policía estaba muy ocupada con las pesquisas para capturar a narcotraficantes extranjeros y colaboradores nativos, en una publicitada operación policial donde esperaban lucirse y que desarrollarían en las costas del pueblo de Masachapa.
Durante esa semana, los policías encontraron --abandonados-- en un cañaveral de Masachapa a orillas de la carretera hacia Managua 3,100 kilos de cocaína, y el asunto llevó a la suspensión por la Corte Suprema de tres magistrados del TAM que por sentencia razonada encontraron inocentes a los pescadores artesanales, únicos capturados y juzgados.
Por las informaciones periodísticas, deduzco que esa sentencia debe estar ajustada a derecho, pues resulta incomprensible para la lógica más simple que tres pescadores con dos cayucos de 15 quintales de capacidad cada uno pudieran transportar desde un barco a 60 millas náuticas mar adentro más de 7,000 libras de droga en varios viajes de siete horas cada uno (al amparo de una noche de más de 24 horas de duración, o durante un largo eclipse de sol), sin que ninguna lancha se perdiera, ni sufriera desperfectos y ninguna autoridad o testigo los observara.
Si a los hechos anteriores sumamos el tiempo de descarga y carga en alta mar agitada, desde el barco clandestino hacia las inestables lanchas, y en éstas hasta la costa (invisible a 60 millas náuticas), y de la costa por la arena, descargando fardos hasta un camión y en éste en tres o cuatro viajes por varios kilómetros cruzando Masachapa y sus alrededores hasta un camino de tractor entre el cañaveral vecino, y su última descarga a hombros, por casi cien metros desde el camión estacionado, a pie, entre los surcos hacia lo interno de la plantación.
Debo deducir con seriedad: sólo Popeye el Marino y su papá, con sus pipas llenas de espinacas, manejando varias lanchas al mismo tiempo (sin permisos de zarpe de la autoridad portuaria), y Oliva descargando el barco en alta mar, mientras Brutus y 30 cargadores (cinco por lancha), bajando en fila, con el mar al pecho como zombis haitianos cargando en lo oscuro sobre sus cabezas hasta la playa y al camión y finalmente entre el cañaveral. Hubieran sido capaces de transportar esa droga desde el barco invisible hasta la playa de suaves arenas, al camión, a través del pueblo y sus alrededores, hasta lo interno del cañal, sin que nadie los detectara, a escasos 1000 mts de la Policía de Masachapa y a sólo 700 mts del bar nocturno más concurrido del pueblecito de pescadores ubicado en el empalme a Pochomil.
¡Ni el desembarco de Normadía debió tener la planificación y el clima de este fantástico desembarco de Masachapa! Albergo mis dudas razonables sobre este asunto: “Pues con todo el apoyo de la Agencia de Drogas de EU. Y la propia inteligencia policial, ¿Por qué no identificaron y capturaron el barco en alta mar? ¿Por qué no detuvieron la camioneta que colisionó al vehículo de la Policía donde huyeron los supuestos narcos? ¿Por qué si ya esperaban el trasiego no los capturaron en el lugar de los hechos, sino hasta 12 y 14 horas después en sus casas?
Si encontraron seis bombas de mecate en una lancha, ¿por qué no vieron las lanchas de pesca sobrecargadas que abandonaban y regresaron a la costa sin permiso de zarpe, ni el camión en la costa, ni a los cargadores in plena faena? ¿Si esto no es el ocaso de la efectividad operativa oficial, debe tratarse de un error muy serio en la investigación de aquella larga noche o prolongado elipse sobre Masachapa. El Apocalipto de Mel Gibson, o aquella larga noche de Moctezuma.
La Policía y el Ejército se han convertido en el tapón del cuello de la botella de los narcotraficantes en ruta por Nicaragua. Es admirable su trabajo, hay que reconocerlo, pero también criticar sus desaciertos para que mejoren.
sergiotorres56@yahoo.com