Opinión

Siguiente paso de la revolución cubana…


El discurso central del comandante Raúl Castro el 26 de julio en Camaguey, con motivo de las celebraciones del 48 aniversario de la revolución cubana, contiene un mensaje alentador para la paz y el nuevo concepto de relaciones que deben prevalecer entre los pueblos del mundo. Dijo el señor Castro: “Si las nuevas autoridades norteamericanas dejan por fin a un lado la prepotencia y deciden conversar de un modo civilizado, bienvenido sea. Si no es así estamos dispuestos a seguir enfrentando su política durante otros 50 años si fuera necesario”.
Independientemente del caos en que hayan vivido Cuba y los cubanos, hay verdaderos signos de un salto cualitativo en las relaciones de Cuba-USA, que puede llevar a la patria de Martí a intentar el logro de los fines por los que murió soñando este héroe.
Políticamente hablando, no cabe la menor duda que el discurso de Raúl ya va sobre el carril de necesarios elementos políticos y diplomáticos de negociación que requirió este planteamiento. Y creo que el delegado de Fidel --del Santo, el intocable, de Papá Fidel, como dicen millones de cubanos--, en esta carrera de relevo revolucionario, está jugando la etapa final de advertencia, de asentamiento, de realismo político, para tener suficiente combustible para iniciar la segunda fase.
Cabe señalar dos condiciones que benefician el pretendido salto que a nuestro juicio se viene gestando desde hace más de un año, de manera especial, tras la enfermedad del comandante Fidel Castro, a pesar de las ruinas materiales que enseña Cuba en la mayoría de las ciudades. Éstas son: la educación pública, que de acuerdo a lo que conocemos ha entrado en los múltiples estratos de la población, y la salud. Las que a pesar de vivir en un mundo de ruina económica, el gobierno cubano ha balanceado esta difícil desgracia propiciando en los que quedaron sometidos al rigor de la trampa territorial una cultura abierta que formó a millones de jóvenes en todas las profesiones, de manera especial en los médicos que son un recurso apetecible y necesario en muchas regiones del mundo.
Si las cosas van como parece que van a ir, Cuba dará un enorme salto ya: personalmente la veo con la garrocha entre las manos. Y luego de ese ensayo, acudirán al nuevo dorado económico --la Isla ya tiene historia-- centenares de inversionistas que la convertirán en paraíso en la tierra.
El ejemplo de Raúl Castro con su invitación al peor de sus enemigos, de acuerdo a la tradición y concepción política de los comunistas, es ejemplo para nuestro gobierno que insiste en repetir la historia que había superado un poco nuestro país, queriendo meterse nuevamente en las patas de los caballos.
* El autor es escritor y ex presidente del Partido Conservador