Opinión

Ley de acceso a la reelección


Sherlock movía negativamente su cabeza zarandeando las orejas. Caresol acababa de contar que una vez más estaban reforzando con piedrín y arenilla la carretera entre San Marcos y Masatepe, sin aparente necesidad, pues hacía poco la habían dejado en perfecto estado, y en cambio la carretera de Catarina al Guanacaste y a Granada, desde hacía muchísimo tiempo se encontraba en pésimo estado, sin merecer, como exclamaba Payín el hijo de Don Antonio Castillo, una mínima atención. Según Payín, en una se estaba pecando por exceso de cuido y en la que verdaderamente lo necesitaba, por abandono. Por eso Sherlock, ahora secundado por Watson, movían negativamente sus cabezas desaprobando aquel relajo.
Ciertamente que, como lo pregonaba el diplomático William Tapia, las fiestas de Masatepe iban a estar por todo lo alto, pero aún así tanto reforzamiento de la carretera resultaba inexplicable, como las horas de sueño que ya le estaban quitando a Armando Delgado los chicheros en su cercana barrera. “Solo hace falta que los toros lleguen a cortarse el pelo donde Armando”, dijo Don Antonio Castillo riéndose y siendo celebrado por el Bachiller Lora. La cosa es que todos estaban en Masatepe, en el cuadro, por aquello de que por la víspera se conoce el día, y habían indagado que los hípicos serían este próximo domingo 27 de mayo; el 1º de junio enramadas y masa de casuela; el 2 de junio traída del Santo en casa del mayordomo y por la noche juegos de pólvora; y el 3 de junio procesión y bailes. “Total -dijo Sanjinés- que estas fiestas van a estar tan alegres como el cumpleaños de Pancho Bravo,” y Roberto Currie agregó: “Pero a Don Antonio Castillo lo tiene triste que la Carlita anda perdida y ni la Perla aparece. Pero lo importante es que se dice que la Juana Hernández va a tener masa de casuela, y todos vamos a la gorra”. Cierto o verdad esto último, todos se prometieron volver a Masatepe en los primeros días de junio, y disfrutar de estas fiestas a lo grande y del calor humano de los masatepinos.
Aprovechando que se encontraban en Masatepe, los caminantes le habían preguntado a Doña Tina Brenes, Don Rodolfo Jirón, Don Ulises Quesada y Julio Antenor Monterrey, por la Ley de Acceso a la Información Pública, y la verdad es que ni ellos ni otros encuestados estaban claros. No obstante el Bachiller Lora con todo el aplomo del mundo argumentó porqué él estaba totalmente de acuerdo con el Dr. Sergio García Quintero en que esa ley es contra la libertad de información, con matices y adornos para confundir. “Es una mona y una mona peluda y mala, y aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, sentenció para agregar: “Hago mío lo que dice ese doctor, de que es el inicio de una etapa que lleva a convertir al gobierno en una dictadura. Le pueden dar vuelta a ese calcetín y el hoyo siempre va a estar ahí, porque les aseguro de que lo que en realidad es esa Ley de Acceso a la Información Pública, es una Ley de Acceso a la Reelección”.
“Sin libertad de información -intervino el de Masatepe- y tal y como está redactada esa Ley para normar el periodismo, digámosle adiós a saber con cuántos centavitos entran presidentes, diputados y otros funcionarios del gobierno, y con cuántos milloncitos salen, por solo mencionar un aspecto, y no las sanciones normativas por denunciar casos de corrupción. El secretismo actual tendrá una llave y candado que es esa Ley, la cual será manejada al gusto y antojo del danielismo. ¿Cómo conoceremos del paradero de millones perdidos en la Corte Suprema, Consejo Supremo, Ejecutivo, Asamblea etc.? ¿Los salarios regalados ilegalmente a diputados suplentes, como sucede ahora, podrán ser denunciados cuando el pagarlos haya sido una voluntad política? ¡Esta, dijo Mena!”.
Todos estuvieron de acuerdo, y el de Managua centró la conversación de esta manera: “Así como reiteramos nuestro apoyo a la Policía y al Ejército por la gran labor que vienen haciendo en su lucha contra el narcotráfico, creemos que la sociedad civil debe de salirse de la trampa en que ha caído al admitir esa nefasta ley que nos conduce vertiginosamente hacia una dictadura, porque es verdad que el narcotráfico es una lacra, pero lo que es una dictadura es una lápida, y el paso hacia una dictadura es la reelección. Por eso muy acertado creo que ha estado el Bachiller Lora al calificar a esta Ley como de Acceso a la Reelección. Es decir, la forma tortuosa de acceder a la reelección a costa de la palabra y de la verdad, asesinadas por normativas que pretenden simular darles vida. Pero todavía estamos a tiempo de salirnos de la fosa como sociedad civil e impedir que nos caiga la lápida. Porque mientras tengamos o nos quede la palabra, tendremos derechos. Más luego, es tarde”.