Opinión

Unidad, ¿a costa de qué?


En Nicaragua la política es como el Hit Parade musical, cada canción se pone de moda de acuerdo a quienes estén dispuestos a escucharla y pedirla en las radios. En la política criolla cuando agarran un tema lo queman hasta sacarle el último provecho, para aumentar los ranking de audiencia; dicen exactamente lo mismo en cada programa ya sea televisivo o radial, las mismas palabras en periódicos y revistas, los mismos discursos en cada encuentro con sus seguidores, en resumen, los personajes de la política nacional ya parecen robots repitiendo la grabación que han programado sus asesores.
Pero como todos buenos mañosos en esos temas, no dicen todo lo que deberían, se reservan sus verdaderas intenciones, y me atrevo a decir que sólo conocen las verdaderas necesidades de un pequeño círculo.
La canción de moda en estos momentos es la llamada “Unidad” de la oposición al gobierno, desde hace algún tiempo se andan moviendo por encima y debajo de la mesa, en público y en secreto, los rojos con mancha, sin mancha y hasta los anaranjados; antes eran todos contra todos y ahora son todos contra uno o más bien contra la santísima trinidad en el gobierno: Daniel, la Chayo y el cardenal Obando.
Sin embargo, a pesar de todo lo dicho por estos nuevos apóstoles de la unidad “opositora” --si es que se le puede llamar así a esta receta de arroz con mango, como dice en estos casos un buen amigo mío leonés y adoptado por los granadinos, de ahí su frase--, realmente qué hay detrás de todo esto y qué estaría dispuesto a ceder cada uno en aras de esa llamada unidad. Son varias preguntas que les hago públicamente y les ruego que nos respondan a todos aquellos que nos tienen confundidos con sus movidas. La unidad se hará a costa de:
¿Sus propios principios partidarios?
Lo que no veo tan complicado en este tema es la reconciliación de los dos partidos liberales, al final eso es como un pleito de matrimonio; pero lo que me resulta raro es que los renovadores sandinistas tengan coincidencias con la derecha del ALN, si en la campaña electoral se pregonó esta alternativa partidaria como la nueva izquierda, se criticó ferozmente al Frente Sandinista por su pacto con la derecha recalcitrante de Alemán. ¿Ideológicamente en qué coinciden los renovadores con los liberales de Montealegre? ¿Quién depondrá sus principios ideológicos para poder unirse? Que no me vengan con cuentos, que eso no vale para nada, lo fundamental es encontrar puntos de coincidencia, ese argumento es pura basura y los dirigentes del MRS lo saben perfectamente, entonces éste es un punto que deben dejar perfectamente claro ambos partidos.
¿Perdonar a los corruptos?
Resulta que ahora de un momento a otro se han otorgado amnistías políticas a los condenados por corrupción, lo que hizo el Frente Sandinista como pago por haber reducido el porcentaje para ganar la Presidencia. Por su parte, los liberales del ALN, encabezados por Eduardo Montealegre, han calificado como corrupto a Arnoldo Alemán, quien acusó de traidores al liberalismo a sus antiguos correligionarios del PLC y ahora aparece junto a ellos agarritos de las manos. ¿Y Mundo Jarquín, acaso ya se le olvidó lo que dijo de Montealegre sobre el caso de los famosos y nada claros Cenis? ¿Y cómo es este enredo? ¿Quién perdona a quién? Ya ni sabemos si todo lo dicho en la campaña es verdadero o falso, o si era medio verdad y medio mentira; ese es otro tema que deben aclarar estos señores.
¿Ceder los espacios a un nuevo liderazgo?
Todos hablan de todo, se acusan mutuamente de ser los obstáculos para lograr la llamada unidad, ¿esto significa que serán capaces de cambiar el esquema? ¿Acaso el reo Alemán y el cuestionado Eduardo Montealegre renunciarán a la dirigencia de sus propios partidos?, ¿serán capaces en aras de la unidad de retirarse de la política y ceder el espacio a nuevos liderazgos jóvenes dentro de sus partidos para que lleven a cabo el sueño que todos quieren? Hacer lo contrario manifiesta evidentemente aferrarse como una garrapata de barrio al poder. Las llamadas unidades en teoría deberían de estar por encima de los intereses partidarios. Ni los casi inexistentes conservadores quieren quedarse fuera, el candidato que le dio la patada a sus propios partidarios renunciando en mera campaña electoral ahora quiere regresar de la ultratumba azucarada, ¡qué descarado!
¿Dejar de ser partidos zancudos?
Lo ideal antes de hacer planes de unidad es plantearse si dejarán de ser partidos zancudos en la Asamblea Nacional y convertirse en una verdadera oposición política, pero no una de mentira que cambia de canción de acuerdo a las amenazas de los danielistas de procesar a su líder por escándalos financieros o llevarlo a la cárcel en cualquier momento.
Al final de cuentas deben salir a flote, tarde o temprano, las verdaderas intenciones que hay detrás de esta campaña llamada unidad, ya veremos si son carencias de cámaras y protagonismos, o si cuando consigan una prebenda personal se callan la boca como siempre.
Sólo una unidad transparente y desinteresada puede ser efectiva, sólo si se cumplen al pie de la letra los requisitos de cesión señalados anteriormente tendrán éxitos, a ver cuántos son capaces de ceder todo para salvar a Nicaragua del abismo a que nos está llevando esta trilogía de la ilegalidad y el oportunismo, de lo contrario bendito el mensaje de Maquiavelo: ¡Divide… y vencerás!
León, mayo de 2007