Opinión

El doble rostro de las relaciones con Rusia


Durante el periodo conocido como Guerra Fría, el mundo entero fue blanco de la guerra psicológica que los EU y sus aliados dirigieron contra el campo socialista. Como resultado de esta actividad global de desinformación y desprestigio no era raro escuchar en nuestro país tantas tonterías (favor no confundir con teorías) que iban desde lo absurdo hasta lo intelectual. Durante el régimen de Somoza se decía que “en la URSS hacían jabón a los viejitos” o “que fueron los norteamericanos quienes ganaron la Segunda Guerra Mundial”. Durante la Revolución se oyó decir que “la carne enlatada que venía de las donaciones del campo socialista era de los miles de estudiantes que supuestamente habían sido enviados a prepararse a esos países comunistas”. Y qué decir de la barbaridad que el ex presidente Bolaños dijo cuando comenzó a comparar en el campo de la inversión extranjera a las hamburguesas McDonald’s con los carros Lada soviéticos.
Lo expuesto puede parecer locura, pero realmente es el reflejo de un pensamiento que de una manera u otra ha incidido en las relaciones con Rusia, o la Federación Rusa como se denomina hoy. Por eso no es tan difícil explicar por qué en los últimos 17 años las relaciones bilaterales entre nuestros Estados han permanecido en enfriamiento.
En años recientes, en la Universidad de ciencia y Tecnología (Unicit) dirigíamos un trabajo de monografía sobre el desarrollo de las relaciones bilaterales entre Rusia y Nicaragua desde 1991 hasta 2004. No fue muy difícil encontrar un cuadro tan desilusionante de este periodo en comparación con lo que fueron las relaciones de cooperación y asistencia de la Unión Soviética hacia Nicaragua en la famosa década de los 80. Esta desproporcionada relación en dos diferentes periodos refleja las dos caras de nuestras relaciones con Rusia.
Rusia también ha tenido procesos modificadores de su política exterior, que han impedido un mayor desarrollo de las relaciones generadas en los 80. Con la llegada de los “demócratas” en Rusia los valores de “internacionalismo proletario”, asistencia y cooperación desaparecieron y, como dijo el Santo Padre, el capitalismo salvaje se había apoderado de Rusia.
Hoy existen las condiciones necesarias en ambos países y las intenciones adecuadas para mejorar y fortalecer las relaciones con ese Estado. Muy importante es que el gobierno del presidente Vladimir Putin ha declarado y demostrado el interés de darle un mayor impulso a nuestras relaciones con la llegada del nuevo gobierno. ¿Y por qué no? Nicaragua sigue siendo un atractivo geopolítico, turístico y cultural para el mundo entero. Tiene mucho que ofrecer a los inversionistas rusos, y de igual manera Rusia tiene mucho que ofrecerle a Nicaragua y a los nicaragüenses que son amigos de Rusia.
Las enormes necesidades de nuestra nación nunca han sido satisfechas por sólo un aliado extranjero. En los últimos 17 años la cooperación internacional (a pesar de la corrupción y los proyectos heredados desde el exterior) ha sido de gran ayuda. Y dado que nuestras necesidades en vez de disminuirse aumentan a diario, la Federación Rusa debe de ser incluida en la lista de la comunidad cooperante. Hay que verla como un nuevo socio en el plano internacional y aliado armonizado con nuestras necesidades. ¿Y por qué no?
En política exterior los intereses nacionales priman sobre percepciones absurdas y revendidas sobre Estados aliados y amigos. Y sin duda alguna, la Federación Rusa ocupa ambos lugares en el marco de nuestra alianza internacional. Relaciones sinceras, respetuosas, cordiales, de asistencia, cooperación y beneficio mutuo debe ser la cara real de nuestras relaciones con Rusia.
Recuerdo que como actividad complementaria a nuestro trabajo monográfico en Unicit tuvimos el honor de invitar al embajador de la Federación Rusa, el señor Igor Kondrashev, a disertar sobre las perspectivas de nuestras relaciones bilaterales. Con gran optimismo pudimos escuchar del señor Embajador “que sólo lo mejor de éstas está por venir”. ¡Enhorabuena!

* Coordinador de la carrera de
Relaciones Internacionales
Unicit.