Opinión

El desierto de Nicaragua


Vagando, más que navegando por Internet, encontré el website de mongabay (www.mongabay.com), el cual se dedica a publicar noticias relacionadas con el medio ambiente, energía y diseño verde (green design).
En dicho sitio se encuentra información acerca de la desforestación o despale sufrido en Nicaragua durante el período de 1990 a 2005, siendo el área afectada de un millón cuatrocientos mil hectáreas para un promedio de noventa y tres mil hectáreas anuales; esta tendencia se mantiene, lo cual reducirá nuestros bosques para fines de 2007 a tres millones de hectáreas y en consecuencia habrá un aumento en el número de quebradas, arroyos y ríos secos, así como en el número de afectados por la miseria. Hoy en día un millón de nicaragüenses viven con menos de 18 córdobas al día, y de ese millón quinientos mil con menos de nueve córdobas diarios.
Nicaragua avanza lentamente, pero a paso firme y campante hacia una desertificación total. Todos los elementos están presionando para dicho final: el crecimiento demográfico, la pobreza, el aumento de la frontera agrícola, la escasez de agua que va en aumento, y sobre todo la falta de atención que todos los gobiernos han demostrado para nuestro medio ambiente, y la creencia de una multitud de insensatos de que somos un país rico en recursos naturales.
Hemos acabado nuestros bosques, secado nuestros ríos, contaminado nuestros lagos, contaminado de pesticidas las tierras de occidente, terminado con nuestra fauna y poco nos falta para terminar con la flora. Lo único que hemos logrado aumentar en estos años es el deseo de la población de abandonar este país (52%) y continúo escuchando del enorme potencial del país dado sus recursos naturales. ¿Cuáles recursos naturales? El único recurso que nos queda son los nicas que del extranjero envían sus remesas para mantener a sus familiares y de manera indirecta mantienen el país.
Es difícil obviar las imágenes presentadas en la televisión de las poblaciones que habitan aquellos países africanos inmersos en el proceso de desertificación y ya veo a cienes de miles de niños nicaragüenses famélicos, hambrientos, sedientos, desnutridos, semidesnudos, enfermos de pobreza, vagando y muriendo en el campo y la ciudad porque las generaciones anteriores no tuvimos la visión de proteger el medio ambiente. Ni siquiera el agua para saciar su sed.
Nos encontramos con un programa ‘Cero Hambre’, mediante el cual repartirán cerdas, gallinas y vacas, las cuales si continúa la desertificación del país no tendrán pasto, ni granos para alimentarse, mucho menos agua para tomar. No existe duda en mi mente que ante la pobreza de este país toda esa inversión terminará en los estómagos de los mismos beneficiarios del programa o en manos de terceras personas con mayores facilidades económicas. Ojalá el tiempo no me dé la razón.
Revisando los programas de desarrollo de todos los países africanos amenazados por la desertificación y degradación de sus tierras, en casi todos ellos el principal propósito es crear programas de repoblación forestal intensiva para que pueda restablecerse el equilibrio ecológico y detener el proceso de desertificación creando a la vez dentro de ese proceso de reforestación miles de trabajos en las zonas rurales y deteniendo la migración del campo a la ciudad en aras de evitar los cinturones de pobreza.
La reforestación se inicia desde las labores de recolección de semillas, transporte de tierras para efectuar las debidas mezclas buscando la fórmula más adecuada para su germinación, la compra de bolsas plásticas, mallas de sombra, cubetas de germinación y en general el establecimiento de viveros por todo el país para que cuando las plantas tengan el tamaño ideal, éstas sean trasladadas al campo y sembradas; a su vez éste tiene que estar óptimamente preparado para recibir dicha siembra. Compra de fertilizantes, agroquímicos, limpia, podas, transporte, fumigación etc., en fin es una industria generadora de trabajo directo e indirecto similar al de la construcción.
Similar a la repuesta: “Voy a ver cuántas bolsas de cemento se están vendiendo al día”, dada por un megamillonario panameño cuando se le preguntaba cómo estaba la economía de su país, he leído de países con programas de reforestación masiva donde la incidencia de esta industria los ha convertido en económicamente privilegiados. Quizás algún día la medida de nuestra economía sea el número de árboles sembrados, el número de talados y el proceso de reposición de los mismos y logremos entrar a programas técnicos de producción basados en principios de sustentabilidad ecológica.
Los medios de comunicación, todos, grandes y pequeños deberían dedicar un espacio diario instruyendo a la población acerca de los efectos que sufre y sufrirá el pueblo de Nicaragua por la desertificación nacional y las formas de preservar nuestro medio ambiente con nuestro esfuerzo individual y a través de programas comunitarios.
No existe voluntad de nadie, mucho menos perseverancia o persistencia de efectuar programas radiales, escritos o televisivos que hagan ver a nuestros legisladores y al Ejecutivo la necesidad de tomar medidas urgentes y drásticas, aun bajo manu-militare, para salvaguarda y protección de lo que nos queda de nuestros recursos naturales.
Recuerdo que durante el mal gobierno de la “Nueva Era” ofrecí al Ministerio de Transporte treinta mil árboles forestales listos para ser transplantados a la carretera que va de Santa Rita a Montelimar. A la fecha continúo esperando la repuesta.
Nuestro pueblo aún no ha advertido el final hacia el cual se dirige ni tampoco veo a nuestros líderes políticos advirtiéndolo, pues es mayor su interés en mantener el circo romano generador de poder y riqueza que salvar al pueblo, pues, sin importar cuán a fondo del barril llegue el pueblo, siempre habrá una nomenclatura u oligarquía, no importa cómo se le llame, de poder político y económico. Así fue en el pasado, así es en el presente y así será en el futuro.
Las cosas siempre han cambiado en Nicaragua, para que todo siga igual. Analogía de la novela del Gatopardo de Giusseppe de Lampedusa.

*Abogado y notario público
Administrador de empresas
gareas@cablenet.com.ni