Opinión

No lo dije yo...


A través de los escritos he venido tratando de aportar criterios sobre la problemática nacional, política, económica y social, en su existencia práctica, sugiriendo soluciones también prácticas que contribuyan a sacar a Nicaragua de su atraso. La lucha es dura y es poco, quizá, lo que haya logrado, por los enfoques de diversas personas que se leen en los medios de comunicación, pero hay que seguir con el mismo entusiasmo, pues es una forma de servir al país.
Leí en un periódico una entrevista del embajador saliente del Japón --una de las principales potencias del mundo--, Mitsuhiro Kagami, muy positiva y coincidente, en lo fundamental, con los enfoques que se vienen haciendo sobre nuestra problemática de atraso, pobreza y desarrollo, gracias a que antes visitó 104 de las 153 municipalidades que integran el territorio nacional.
Comentó que el desarrollo de un país debe enfocarse en la educación y en la visión de desarrollo de los jefes de Estado, lo que “francamente no hay” en Nicaragua.
Lo importante es que el jefe de Estado tenga una visión de cómo va a desarrollar el país, hacia dónde el país va... lo importante es si el jefe de Estado tiene su visión y si los pobladores siguen esa visión.
Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando nuestro territorio quedó completamente destruido, el gobierno japonés enfatizó primero en la educación, y segundo, en el espíritu para el trabajo. Nuestros abuelos y padres trabajaron mucho para reconstruir el país.
Sobre política, dijo que eran muy lamentables las peleas dentro de los partidos y en la Asamblea y que debe haber una separación de los poderes y los partidos. Sobre el manejo secreto de la información de parte del gobierno, opinó que genera preocupación porque la información debe ser para todos y no limitarse a funcionarios.
Se comenta una apreciación muy puntual y objetiva de persona calificada que explica en síntesis los pilares de los que Nicaragua carece para enrumbar su desarrollo como país. Hace falta mucha infraestructura para consolidar la educación, se grita educar, pero se niegan los recursos financieros, descuartizan el Presupuesto Nacional, se llenan el buche, derrochan en politiquería y en corrupción. Recursos financieros sobran, lo que falta son estadistas, ciudadanos honestos y sinceros con firme voluntad de educar a todos y a cada uno de los nicaragüenses.
Fue muy contundente el embajador saliente de Japón dando a entender que el Presidente de Nicaragua no tiene visión de desarrollo. No se trata de restarle méritos por otras habilidades que pudiera tener, que no se conocen, pero basta escucharle en sus peroratas o conferencias de prensa siempre repitiendo lo mismo y patinando en unos cuantos temas, evidenciando ausencia de visión nacional de desarrollo. En su criterio, desarrollo es cualquier cosa.
El desarrollo es como curar a un enfermo. Puntualizar la enfermedad, y con la ciencia y la inteligencia programar un tratamiento puntual a su enfermedad. Un empresario mexicano expresó: “El motor de la economía es la mente de su gente”.
En economía los milagros no existen, sólo en la imaginación de la fe. Alemania fue afectada por dos guerras mundiales y su recuperación se logró con objetivos puntuales y trabajo. Después de la Segunda Guerra Mundial las bases fueron K. Adenauer, en lo político, primer canciller de la República Federal; y L. Erhard, padre de la economía social de mercado.
La política económica del llamado milagro alemán se basó en diez lecciones, de las que citaré algunas: Disyuntiva consumo – ahorro. El capital no cae del cielo, sino que tiene que ser producido con el sudor de la frente… mediante una renuncia al consumo inmediato…
Mercado – burocracia. Allí donde la función mercado es sustituida por la actuación de los funcionarios y la competencia por una burocracia dirigida, desaparecerá la mayoría de los rendimientos y el progreso…
El trabajo y el ocio. Un pueblo que quiere estar seguro de su presente y de su futuro, no tiene otra alternativa que aumentar su capacidad de rendimiento y comprender… encontrar y mantener una proporción justa entre consumo y ahorro, etc.
Son ejemplos de desarrollo, los países que llaman del milagro asiático del este, los cuales van sobre un sólido crecimiento al observar las mismas disciplinas de Japón y Alemania Federal. El caso de la China Continental, en su estructura y modelo, contiene mucho de qué aprenderle.
En otro tema, siempre relacionado con desarrollo, se escriben unas notas acerca de la celebración del Día Internacional de los Trabajadores nicaragüenses.
La participación del Presidente de la República en el acto sindicalista de su partido político, el pasado Primero de Mayo, es una vieja tradición que en tiempos modernos carece de lógica, en especial, cuando se ha convertido en acto eminentemente político de Estado-partido, sin contenido de sustancia laboral.
El Presidente supone ser de todos los nicaragüense, y por su alta investidura debe seguir determinado comportamiento, por lo tanto, no debe andar, y menos presidir, mítines sindicalistas de ninguna corriente. Su presencia sobraba en ese evento.
En ese maridaje, el FNT se evidenció como un sindicato blanco, una organización dependiente, de apoyo al gobierno, sin libertad para pensar por sí mismo y luchar por auténticos intereses del momento de sus agremiados, en forma independiente.
La participación del Presidente fue una arenga eminentemente populista que lo presentó como el ciudadano salomónico que todo lo sabe, todo lo puede y todo lo resuelve, y que en algunos criterios conocidos allí, preocupó, y quizá alarmó a muchos ciudadanos.
¿Querrá un empresario grande o pequeño invertir en Nicaragua cuando el salario mínimo lo puede incrementar discrecionalmente el Presidente apoyado por sindicalistas de su partido en reuniones masivas del “pueblo o poder popular”, que se anuncia en plazas públicas, en el porcentaje que se le antoje? Por ahora afirmó que podría incrementarse hasta en 25%.
Y además, dar instrucciones a la Policía de no acatar resoluciones de jueces o leyes en determinadas circunstancias de desalojos de propiedades que pudieron ocuparse, por algún tiempo, desde la piñata o atrás, abriendo un capítulo de numerosos trucos y pleitos. Temerario o peligroso que en forma pública y política se invite al no cumplimiento de la ley, porque las soluciones deben buscarse, sin excepciones, en sus verdaderos orígenes y dentro del sistema legal.
Con ese cuento de poder popular y acabar con la pobreza así por así, la inseguridad es muy grande ante la ausencia de políticas definidas para el desarrollo que den confianza y estabilidad. De un día para otro o en celebraciones sandinistas, masivas y públicas, el Presidente en esos discursos etéreos puede incluir muchas sorpresas. ¿Es el absolutismo su ley?
Con esas actitudes, seguramente, se entenderá que Nicaragua no es país para invertir. El pensamiento del gobierno podría ser muy sencillo: que no vengan, y quienes ya están en el país pueden irse.
Esa demagogia para un gobernante del poder popular y la afirmación de acabar con la pobreza, sin planificación integral, sin conocer y menos convencer con sus primeras acciones mostradas, lo que indican es que no sabe lo que habla y hace, lo cual es muy peligroso. En el fondo de semejante demagogia domina el proselitismo político para capitalizar en su momento, pero los problemas para mejorar las condiciones de vida de los de abajo, son un engaño. Las necesidades son miles de millones, los recursos escasos, ¿populismo para mayor desigualdad?