Opinión

Aprovechamiento estratégico del lago Cocibolca

Agua de las resacas sobre las viejas huellas, sobre los viejos rastros, sobre las viejas cosas, agua de las resacas que desde las estrellas se abre como una inmensa rosa… Pablo Neruda

En el pasado mes de abril, Ricardo Coronel Kautz señalaba, en EL NUEVO DIARIO, la importancia estratégica del lago Cocibolca, no sólo como un embalse inmenso de agua potable (que Coronel estima en 21 mil millones de metros cúbicos al año), sino por la posibilidad histórica de convertir al lago en vía de un canal interoceánico, por el que fluirían los modernos buques comerciales Post-Panamax. El diversificado aprovechamiento del lago Cocibolca --estima Coronel-- podría aportar al país un mil millones de dólares al año. He aquí, por fin, un planteamiento estratégico serio que apunta, sin retórica, hacia un futuro de prosperidad nacional.
Déficit de agua en el mundo
El agua (que el Cocibolca tiene en abundancia) es el principal recurso natural en el planeta. Actualmente, este recurso se ve amenazado. Un mil millones de personas, hoy, no tienen acceso al agua. En los próximos dieciocho años, tres mil quinientos millones de personas --la mitad de la población mundial-- se encontrará por debajo del límite de 50 litros per cápita requeridos (conforme a la declaración de las Naciones Unidas) para cubrir las necesidades de consumo y de saneamiento (recordemos que el 75 % del organismo humano está compuesto de agua). Pero, además, en la producción de los alimentos que cada persona ingiere diariamente, se utilizan otros 150 litros de agua.
Problemas de la
calidad del agua
El problema que hoy enfrenta la humanidad con el agua más que de disponibilidad es de calidad. La energía solar, por medio de la evaporación y la fotosíntesis, no logra purificar todas las aguas residuales que se producen continuamente en el planeta. De manera que el resultado neto de este ciclo natural es que el agua potable (el 3% de toda el agua que existe) se está convirtiendo en aguas residuales. Y el tratamiento de estas aguas tóxicas exige grandes cantidades de energía a fin de hacerlas nuevamente aptas para su utilización.
Contaminación del lago
de Nicaragua
Luego de la evaporación, el Cocibolca descarga a través del río San Juan 15 mil millones de metros cúbicos de agua al año. Si ese volumen pudiese utilizarse íntegramente en el consumo humano (incluyendo la producción de alimentos) bastaría para abastecer los requerimientos de 206 millones de personas.
Pero este dato no es del todo cierto, ya que el agua verdaderamente disponible para uso humano es tan sólo la porción del agua renovable que se podría extraer sin perjudicar la supervivencia de los biosistemas asociados al lago. Sin embargo, actualmente, el río San Juan se ve contaminado por los ríos tributarios de Costa Rica, que llevan arsénico vertido por sus minas.
A pesar de su inmenso valor, el Cocibolca se ve amenazado por los sedimentos contaminantes que llevan sus tributarios, por la erosión de las subcuencas que han sido despaladas en Nicaragua. Además, las zonas urbanas de los pueblos costeros y de ciudades como Granada, Rivas, Juigalpa vierten en el lago sus aguas negras; echan, también, las aguas residuales de los municipios y los residuos industriales (incluidos desechos sólidos no biodegradables). Las haciendas pecuarias de Boaco, Chontales y Rivas, ubicadas en sus costas, contaminan el lago con estiércol de ganado. Las haciendas agrícolas lo contaminan con productos agroquímicos, ya sea directamente o por medio de ríos y cauces que desembocan en el lago. En este aspecto, el impacto más nocivo proviene de las haciendas de Costa Rica, próximas a los ríos que desembocan en el Cocibolca (lo cual, por el carácter transfronterizo de este recurso hídrico, requiere de acuerdos diplomáticos para el manejo sostenible del lago).
Crisis de gobernabilidad
En esencia, el manejo integral de este recurso hídrico debe contribuir a la reducción de la pobreza. Resguardar y aprovechar el Cocibolca (como propone Coronel Kautz) es una necesidad insoslayable para enfrentar la situación de pobreza de la población nicaragüense, y esta decisión se debe adoptar con urgencia por medio de un plebiscito nacional vinculante.
La importancia estratégica de este recurso esencial para mantener la vida lleva a considerar el uso y manejo del agua desde una perspectiva multisectorial, que incluya no sólo aspectos socioeconómicos, técnicos e institucionales, sino un aspecto participativo (o sea, que junto a los planificadores y técnicos, se involucre, también, a los usuarios).
Plan maestro de abastecimiento de agua
Se requiere un plan maestro urgente que resuelva, ya, los problemas del suministro de agua segura por los próximos 25 ó 50 años:
• Como de una inmensa vena rota --diría Neruda-- hoy se pierde más del 50 % del agua que transportan las tuberías madres de la red urbana.
• En muchas zonas del país es baja la calidad del agua (precisamente, por ello, actualmente enfrentamos una epidemia mortal en Posoltega).
• Nuestra población sufre, incluso en la capital, bajas tasas de cobertura (por lo que sale la pobre gente con carretones, de madrugada, a comprar agua cara; y la almacena en latas y bidones, en dudosas condiciones de higiene).
El plan maestro, a discutir con la población, requiere masivas inversiones de capital y personal técnico calificado para enfrentar con seriedad estos problemas, lo que hace necesario asociar contractualmente los recursos estatales disponibles para este fin, con los recursos técnicos y financieros de consorcios privados.
Las cuotas de agua que corresponden al consumo, al saneamiento, a la actividad productiva (industrial y agrícola), se deben distribuir de una manera efectiva, eficiente y equitativa en este plan maestro de abastecimiento, asignándole al agua el valor de oportunidad que tiene en cada uno de estos servicios. Es decir, el valor del agua debe reflejar el costo económico, social, ambiental y cultural de su provisión a cada tipo de servicio.
Valor de oportunidad del agua para uso municipal e industrial
Para optimizar los escasos recursos del país, el plan maestro debe sopesar con responsabilidad el gran costo que implica proporcionar agua potable de calidad. No es financieramente lógico, para un país pobre, que una proporción alta de esta agua pura se desperdicie en los servicios sanitarios y en el transporte de deshechos que no necesitan de este nivel de calidad. Menos aún cuando toda esta agua residual se debe purificar de nuevo. Por ello, el agua entubada del sistema municipal, destinada a satisfacer el saneamiento, debe ser lo suficientemente buena para no constituir un riesgo a la salud, pero sólo el agua destinada al consumo sería agua purificada con alta calidad (y no se suministraría por medio del grifo, sino en botellas y envases a un precio razonable).
Más importante es considerar en el plan maestro el saneamiento ecológico. Esto se refiere al manejo de desechos humanos sin utilizar agua, en “letrinas secas”. Este enfoque no sólo ahorra agua de uso doméstico, sino que disminuye sustancialmente las inversiones en alcantarillado sanitario, previene la contaminación de ríos y de acuíferos, reduce los costos de tratamiento de aguas negras, y devuelve nutrientes valiosos a los suelos.
Valor de oportunidad del agua que se destina a la agricultura
La agricultura, en nuestro país, utiliza el 80% de todos los recursos hídricos destinados al consumo humano (no obstante, más del 60% de esta agua se pierde). El plan maestro debe definir, más bien, índices de rendimiento de la ganadería y de la cosecha por unidad de agua. Una estrategia integral, en este caso, exige una adecuada asesoría técnica estatal a los productores para incrementar la productividad del agua por medio de una mejora de la fertilidad del suelo y un mejor manejo de la nutrición de la planta, y con proyectos de producción por hidroponía, como los que se desarrollan actualmente en Sébaco.
* Ingeniero eléctrico