Opinión

Te quiero en paleta


En una cantina nicaragüense un joven lloraba a mares mientras consumía tacones altos de licor. El mesero, conmovido, quiso calmarlo diciendo: “Ánimo joven, no llore así”, mientras servía el siguiente pencazo. “Es que la quiero en paleta”, respondió, y alzando el rostro añadió: “Amigo, duele mucho amar en puta y saber que uno no le importa un pepino a la mujer amada”.
Y continuó su saga alcohólica a todo mamón hasta pedir cacao. El dueño lo dejó dormir la mona, que disfrutó con la cabeza entre sus brazos y ambos sobre la mesa. Por fin dejó el salón, no sin antes echarse el del estribo, zarandeándose y murmurando: “A la hora de las piedras pómez uno es solo, aunque tenga quien lo quiera”. Unos metros más caminó y el filósofo cayó, cerrando así un episodio de amor y guaro que es frecuente por aquí.
Todos entendimos la historia, pero seguro será difícil para un extranjero porque fue escrita, a propósito, con locuciones nacionales que oxigenan el idioma, aunque no soporten un análisis lingüístico que relacione entre sí a los términos empleados, más aún careciendo ellos de sentido común. Por ejemplo: al analizar paleta y en puta, no se entiende cómo llegan a ligarse con amor. ¿Qué es eso de amar en paleta? ¿Acaso se ama en posicle o sorbete? Bueno, en nuestro país son sinónimos superlativos de mucho.
¿Y eso de importar un pepino, beber a todo mamón hasta pedir cacao, o echarse el del estribo? ¿Acaso tienen sentido estas sentencias? Tampoco mencioné que el joven tomador llegara con una mona, y ¿desde cuándo las piedras pómez tienen horas o son éstas cosas de locos? No, no lo son, pero nosotros los nicas entendemos muy bien.
Adrede, como ilustración de contraparte, usé dos expresiones que sí tienen relación y de alguna manera concordancia. Ellas son: lloraba a mares y consumía tacones altos de licor. En la primera el líquido es la clave, y la otra se asocia a una copa alta y de poco diámetro como es un tacón de zapato femenino.
De las extrañas, lingüísticamente hablando, abundan. Se me ocurren: dar atol con el dedo, coger la vara, quedar oliéndose el dedo; dar agua, por asesinar con premeditación, alevosía y ventaja. Estos fenómenos de la lengua, que ofrecen varios sentidos, no son exclusivos, pero uno percata el sabor nicaragüense en ellos.
Ahora, la Real Academia de la Lengua Española tiene clasificado este uso de frases con pluralidad de mensajes y los define como polisemia, o polisémicas cuando se trata de palabras solas con diversidad de interpretaciones, ejemplo: paleta (tipo de helado, instrumento del pintor, impulsores de una bomba de agua, etc.) o pencazo (trago, golpe, lluvia fuerte, etc.). Vienen del griego: poli=varios y sema=significado.
Bueno, nos hemos divertido un poco, quizás hasta averiguado otro tanto, pero desafortunadamente hasta aquí llegó el tren. Muchas gracias por su lectura.