Opinión

Despidos, desempleo y FSLN


Despido de trabajadores del gobierno y necesidad de empleo de miembros del FSLN son temas de agenda, importantes por la miseria que padece casi el 80% de los habitantes del país, muchos de ellos parte del 38% que votó por el partido en el poder.
La práctica política ha sido que el ganador de las elecciones garantiza trabajo a sus seguidores, no sólo en cargos de confianza. Se involucran las personas en la campaña electoral y votan para obtener colocación, y prebendas los más allegados. Ese es el primer pensamiento del simpatizante del partido ganador cuando el Consejo Supremo Electoral dicta los resultados de los comicios.
Para no ir tan lejos en la historia, durante el siglo pasado de guerras nacionales, los ganadores lo tenían todo y confiscaban propiedades de los derrotados para asignarlas al círculo de poder de vencedores. En cuarenta y cinco años de dictadura de la familia Somoza el Estado proveyó de capital a jefes de la Guardia Nacional y del Partido Liberal Nacionalista. Cuando la época revolucionaria del FSLN no se logró equidad y justicia para quienes eran opositores no somocistas.

Los despidos de doña Violeta
Hace diecisiete años la presidenta Violeta Barrios de Chamorro despidió a miles de personas, muy capaces entre ellas. Justificación: reducir gastos burocráticos y garantizar eficiencia. Los oficialistas, los secuaces, obtuvieron nombramientos y ganancias. Fuera todos los sandinistas, uno que otro quedó en puesto menor.
Las propiedades rurales, empresas procesadoras y casas de habitación entregadas por la revolución a familias de escasos recursos, los eternos pobres del país, fueron confiscadas, regresadas a los partidarios, pagadas muy bien, sin considerar justamente los casos. Privilegios para unos pocos, aquellos que retornaban del exterior, principalmente Estados Unidos, a enriquecerse como lo hicieron. Y todo el país paga la deuda.
Para no cansar el cuento, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños, durante sus mandatos, contrataron a correligionarios del Partido Liberal Constitucionalista en el mayor número de ministerios posible. Bolaños mantuvo en el gobierno a quienes fueron cómplices de la corrupción durante el gobierno de Alemán, como el mismo Bolaños. En ese tiempo no hubo reclamos de los antisandinistas. Por supuesto, recibían beneficios.
En los últimos diecisiete años la empresa privada gozó de comodidades para acumular capital. Además del tráfico de influencia y protección jurídica del Estado, se benefició con el desempleo. El argumento principal: si quieren trabajo aguanten, afuera hay miles esperando un puesto. Los empleados soportando malos tratos, inseguridad social, bajos salarios, condiciones inhumanas, violación a su derecho laboral, acoso sexual, o sexuadas sus capacidades para mantener o conseguir ingreso.

Exclusiones en sandinismo
La miseria del país, y su concepción de subsistencia, condujo a los directivos del FSLN a consolidarse como un reducido grupo de personas que recibieron capital del Estado a raíz de la derrota electoral de 1990. El resto de simpatizantes lucharon en las calles para no ser totalmente aplastados y continuaron buscando trabajar para medio comer.
Prácticas capitalistas, con su propia dinámica de clases, consumo y poder, cambiaron los valores de antaño de los guerrilleros. En este momento prevalece una combinación de fortuna y religión. Se acentuó la diferencia de clases en el partido, así como las discrepancias en el heterogéneo revoltijo de izquierda y derecha, capitalistas y pobres, cristianos y ateos.
Miles de sandinistas empobrecidos y excluidos de los negocios de sus directivos ahora demandan mejoría económica, por cualquier medio proveniente de la presidencia del país. Pero se topan con un dicho que reiteran algunos directivos: son muchos los diablos y poca el agua bendita.
De tal manera que va a ser un pequeño grupo, “los más fieles en el servicio”, quienes se capitalizarán en los próximos años. No es mucho lo que puede ampliar el capital a sus miembros el FSLN. El resto, la mayoría, es probable: recibirá dádivas que le quiten el hambre por una temporada, pero no alcanzarán un nivel medio en la escala socioeconómica.
Si el FSLN quiere crear empleo, en su segunda oportunidad, debe construir equilibrio entre intereses de capitalistas y deseos de quienes aspiran a ganar más por su trabajo, por eficientes, sin obligación de fortalecer las relaciones socioeconómicas sintiéndose súbditos, admiradores; debería sacudirse el servilismo, tanto como la corrupción. El servilismo es representado con un humano corvo ante el superior y la corrupción con una plasta de mierda humana, enrollada.
Continuar corvo y deleitándose con la plasta enrollada es la peor ruta para conseguir empleo, capital, pues hay que dejar afuera la dignidad. El mejor camino es protestar, exigir los derechos, cumplir los deberes, crecer sin arrastrarse. Ese concepto predomina en las bases del FSLN. Bajo esas premisas es que deberá enrumbarse la construcción de una sociedad menos miserable, tan menos que sean pocas aquellas personas que no hicieron lo suficiente para crecer por sus méritos. Para emplearse y capitalizarse dignamente.