Opinión

Círculo de amor para Aminta


Estoy optimista, igual que todos los que verdaderamente amamos a Nicaragua, por tener al frente de la Policía Nacional --como solemos decir en buen nicaragüense-- a una auténtica “mujer de ñeques”. Aminta Granera está marcando un hito histórico al frente de esa institución.
Como bien sabemos, nuestra heroica Policía está golpeando en forma contundente a uno de los más grotescos enemigos de esta época: el narcotráfico internacional.
Pero no basta con celebrar este acontecimiento, que el pueblo ha avalado, ubicando a la digna y gallarda Primera Comisionada en la cima más alta del reconocimiento colectivo, de acuerdo con las últimas encuestas de opinión.
El rol que con entereza ha asumido Aminta, enfrentada a un monstruo de enormes tentáculos, es sumamente peligro. Y esto nos debe mover no sólo a la reflexión, sino a la acción inmediata.
Ésta es hora en que los grandes capos están apuntando hacia esa menuda y singular dama, quien hace honor a sus raíces, como Novicia Rebelde de la Asunción. Por algo, María Eugenia --fundadora de esa institución religiosa-- resumió en esta frase su declaración de principios: “El mundo no es lo suficientemente grande para mi amor”.
Una vez más no espero nada de los excelsos funcionarios de la clase política. Sí espero y confío en la sociedad civil, sensible a los problemas dramáticos de la comunidad. Y en este contexto, hago un llamado a todos los sectores de la población para movilizarnos de manera inmediata. No esperemos el primer zarpazo de la revancha. Evitemos con solidaria firmeza que ese Goliat invisible se ensañe contra quienes --de manera honrada y sostenida-- trabajan por una Nicaragua libre de nepotismo, corrupción, egoísmo e impunidad.
Los invito a que formemos, todos y todas, sin distingos partidarios y religiosos, un CÍRCULO DE AMOR para proteger a Aminta Granera y a ese selecto grupo de hombres y mujeres de la Policía Nacional. Mientras nosotros trabajamos, descansamos o nos divertimos, ellos laboran noche y día para detener ese cáncer que se ha cebado en nuestra juventud.

Y para no quedarnos en la retórica hueca y pasar a la acción, hago un llamado a todos mis hermanos artistas para montar un acto masivo, con canciones y poemas que exalten el valor y la audacia de quienes luchan contra esa gente que --por fin-- ha encontrado un muro de contención en esa ejemplar mujer, digna exponente de su género y de su pueblo.
Ánimo, Aminta. Aquí estamos y estaremos con vos, hasta las últimas consecuencias. Que Dios te guarde y te bendiga.