Opinión

¿Equidad educativa en Centroamérica?


En Las venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano realiza una detallada narrativa de la desigualdad social que ha enfrentado la región latinoamericana a lo largo de su historia. Según Galeano, el esquema de producción implementado en la región a partir de la llegada de Colón ha favorecido el desarrollo económico de otras regiones del planeta y ha limitado en gran medida el desarrollo social de los pueblos latinoamericanos. Como bien lo ilustra el escritor uruguayo, la desigualdad social en América Latina no es un tema reciente, pero para desgracia de los miles de pobres que habitan en esta región continúa siendo un tema pendiente. Es así que en diversas ocasiones la Cepal ha señalado que América Latina es la región que presenta la distribución de ingresos más desigual a nivel mundial, la cual se manifiesta en que el 40 por ciento más pobre de la población acumula el 13.6 por ciento del ingreso total, mientras que el diez por ciento superior de la distribución de ingresos acumula el 36.1 por ciento de los ingresos totales de la región.
En la actualidad existe un amplio consenso respecto a la importancia que tiene la educación para explicar el nivel de ingresos de las familias, así como el desarrollo económico de los países. En este sentido, se considera necesario que los Estados utilicen sus sistemas escolares no sólo para potenciar el desarrollo económico, sino también para redistribuir riqueza y equiparar las oportunidades de bienestar de los más desprotegidos.
Sin embargo, en una reciente investigación que realizamos en colaboración con José Ramón Laguna y que contó con el patrocinio de la Academia para el Desarrollo Educativo (AED) y Usaid, demostramos que en Centroamérica nuestros sistemas escolares están replicando el patrón de desigualdad que caracteriza a nuestra región y que nuestros gobiernos en algunos casos están invirtiendo mayor cantidad de recursos públicos en la educación de estudiantes que provienen de las familias con mayores ingresos.
Al estimar la desigualdad educativa en los países miembros del CA-4 encontramos que en promedio el gini educativo de estos países es superior al observado a nivel latinoamericano. Destacándose Guatemala por ser el país más desigual en la distribución de escolaridad, seguido por Nicaragua y Honduras, en tanto que El Salvador presenta la mejor distribución de la educación en su población. Es así que en la región existe una significativa proporción de la población entre 25 a 45 años que no acumula ningún año de escolaridad (es decir, son personas sin instrucción), correspondiendo a un 30 por ciento en Guatemala, 21 por ciento en Nicaragua, 15 por ciento en El Salvador y 11.6 por ciento en Honduras.
Para visualizar el impacto de algunas variables en las probabilidades de asistencia escolar señalamos que en Nicaragua un niño del área rural, que trabaja y pertenece al 20 por ciento de las familias con menores ingresos, tiene 37 por ciento menos de probabilidades de asistir a la escuela, respecto a sus pares del área urbana, que no trabajan y que no pertenecen al 20 por ciento de las familias con menores ingresos.
A nivel regional se evidencia que habitar en el área rural y pertenecer al 20 por ciento de las familias con menores ingresos limita significativamente las posibilidades de adquirir el nivel del estudio mínimo que se requiere para salir de la pobreza. En cuanto a la equidad de género, El Salvador es el país con mayor equidad en la sobrevivencia escolar, mientras que Nicaragua y Honduras muestran un diferencial negativo en perjuicio de los niños, y Guatemala se destaca por ser el único país donde las niñas se encuentran en una situación de desventaja.
En cuanto a la inversión que los Estados realizan en la educación, el estudio demuestra que la inversión realizada es progresiva (beneficia en mayor medida a los sectores con menores recursos económicos) en Honduras, El Salvador y Guatemala, en tanto que para Nicaragua es altamente regresiva. Esto se debe a que en Nicaragua el Estado dedica una significativa proporción de recursos a la educación superior de las familias con mayores ingresos económicos. En 2001 más de 25 millones de dólares fueron destinados para brindarle educación superior a estudiantes pertenecientes a las familias del quintil superior de ingresos. Con este dinero se hubiera podido ofrecer educación primaria a unos 240 mil alumnos pobres.
Sin lugar a duda, los países del CA-4 tienen que enfrentar el reto de avanzar hacia sociedades más equitativas, al hacerlo deberían realizar transformaciones a sus sistemas educacionales y aumentar y mejorar la inversión que realizan en ellos.
El autor es Máster en Gestión y Políticas Públicas del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile.
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