Opinión

América Latina vista desde Londres


Esta semana presenté la nueva estrategia del gobierno británico para América Latina. Algunos cambios recientes e importantes en América Latina y en el mundo significaban que ya era tiempo de darle una nueva mirada a nuestra relación con este continente.
El Reino Unido y América Latina han disfrutado de una amistad por más de 200 años. Esta amistad nos permite hablar abiertamente el uno con el otro, diciendo la verdad como la vemos sin buscar imponer nuestros puntos de vista sobre el otro. Y mientras el Reino Unido mantiene fuertes vínculos con cada país individualmente y reconoce las diferencias entre ellos, nuestra ubicación al otro lado del mundo significa que también podemos tomar distancia y mirar a América Latina como un todo.
Entonces, ¿cómo se ve a América Latina desde Londres? Dos procesos en los últimos años han llamado nuestra atención: la propagación de la democracia en América Latina y el creciente impacto que tiene la globalización sobre el continente. Ambos traen consigo oportunidades y desafíos sin precedentes.
El Reino Unido da la bienvenida con satisfacción al establecimiento de la democracia en Latinoamérica. No solamente es el sistema político más justo, sino que también es el mejor camino hacia el desarrollo social y la prosperidad para todos. Pero la democracia también significa que políticos como yo debemos trabajar aún más para satisfacer las demandas de nuestros electores. La democracia es, por supuesto, más que solamente elecciones. Una democracia saludable demanda instituciones cívicas efectivas y no corruptas, unas fuerzas del orden confiables y una prensa libre y activa. Debe generar verdaderas mejoras para la mayoría de la población, y no sólo para las elites.
Del mismo modo, la globalización presenta una cara positiva y otra negativa. Los intereses del Reino Unido en América Latina están cada vez más relacionados con las preocupaciones globales. Nos preocupa el impacto que lo que está sucediendo en este continente con relación al cambio climático y al narcotráfico internacional. Estos son temas que afectan gravemente tanto al Reino Unido como a AL.
Pero también buscamos nuevas oportunidades para el comercio generadas por la nueva economía global. La globalización es representada a veces como un imperialismo pasado de moda con un nuevo nombre, una forma que tienen las economías desarrolladas para explotar los recursos naturales de los países en desarrollo.
Esto no es verdad. Una de las lecciones de los últimos años ha sido que la globalización ofrece enormes oportunidades para los países que invierten en educación y construyen justicia social. Nada frena más el desarrollo económico que la pobreza y la inseguridad. China e India han reconocido esto, y hoy en día son dos de los mercados de más rápido crecimiento para las materias primas de América Latina. América Latina debería reconocer lo mismo, como lo hicieron el Reino Unido y Europa en el pasado, si quiere beneficiarse.
Para nosotros, en Londres, pareciera que América Latina se encuentra en una encrucijada. Puede capitalizar ahora las oportunidades que le ofrecen la democracia y la globalización, o corre el riesgo de ser dejada atrás por otras partes del mundo más competitivas. El Reino Unido no sólo quiere que América Latina tenga éxito, sino que también necesita la ayuda de este continente. Sin una buena relación con una América Latina fuerte no podemos protegernos contra el cambio climático o el crimen internacional, y perdemos oportunidades para el comercio y la inversión.
Yo quiero ver una creciente asociación con América Latina, no sólo para construir sobre nuestro compromiso común sobre la democracia, sino también para trabajar juntos en estos temas globales. Los temas podrán cambiar, pero nuestra amistad permanecerá.

* Ministro para América Latina del Ministerio Británico de Relaciones Exteriores.

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