Opinión

Climas del siglo XXI


Será difícil reconocer este planeta dentro de 100 años. Aun en el mejor de los casos, con una política inteligente de control de emisiones, el 20% de la superficie de la Tierra habrá sufrido tal cambio de temperaturas y de régimen de lluvias que tendrá un clima enteramente nuevo. Las selvas del África ecuatorial, la Amazonia y el sureste asiático irán pereciendo, y otras selvas irán devorando los trópicos, mientras los desiertos del Sahara, el Gobi, Nuevo México y Kalahari colonizan las actuales zonas templadas.
El Tíbet, los Andes y los Himalayas verán fundirse sus nieves perpetuas, como ya le empieza a ocurrir al Kilimanjaro, y treparán por sus laderas la flora y la fauna de los terrenos inferiores, empujando a los habitantes de las cimas. Tanto en los polos como en las alturas, las especies adaptadas a los climas más fríos desaparecerán con ellos. Otros nuevos climas surgirán por primera vez en el siglo XXI con unas cualidades impredecibles para la ciencia actual.
Ésta es una de las primeras aplicaciones de los modelos de calentamiento aprobados en la última reunión del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU, celebrada en París en febrero. Esos resultados, muy superiores a los del pasado, ya sirvieron entonces para despejar toda duda sobre la realidad del calentamiento global y su atribución a las emisiones de dióxido de carbono. Los científicos los usan ahora para proyectar unas predicciones sobre el clima futuro que son mucho más precisas y fiables. La conclusión general es que casi todas las predicciones se habían quedado cortas.


Todo lo anterior asume una política inteligente de contención de emisiones. En su ausencia --es decir, de seguir como hasta ahora-- las zonas con un clima enteramente nuevo no supondrán el 20% --lo que sirve de llamada a la preparación de políticas paliativas--, sino el 40% de la superficie de la Tierra, un nuevo y poderoso argumento para reducir las emisiones.

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