Opinión

Construyendo huelgas desde los periódicos


Ciertamente, los medios de comunicación son un poder para informar o desinformar con efectividad, son creadores de opinión e influyen en gran medida en los lectores. En el caso de la autonomía escolar y el incremento salarial de los maestros, me da la impresión que ha habido un inadecuado o mal intencionado manejo de la información y una intención de sobredimensionar una situación de reducida expresión y politizar el mismo.
La autonomía escolar se introduce a la educación en 1993 como un modelo impuesto por el Banco Mundial para reducir el presupuesto educativo trasladando costos de la educación a los padres de familia a través de los “cobros voluntarios”, un modelo que ya había sido impuesto en Chile y otros países y que tal como en Nicaragua no produjo el mejoramiento de la calidad de la educación como se promocionaba, no democratizó la educación, sino más bien se convirtió en un lastre para los padres de familia, directores y maestros.
La escuela pasó de ser un lugar donde se hacía educación a un centro de negocio de la educación, la escuela mercantilizada, se cobraba por todo: un arancel llamado “cuota voluntaria”, exámenes, uso de pupitres, uso de libros, uso de computadoras, uso de servicios higiénicos, cursos de rescate a aplazados, cursos de atención a niños con problemas de aprendizaje, etc., además, el comercio de puntos regalados por materias a cambio de venta o compra de bonos para paseos, excursiones, rifas, kermeses, veladas y otros. Aunado a esto, el Banco Mundial crea un incentivo económico que se traslada a los centros autónomos sobre la base del parámetro de retención de matrícula, centro que reducía matrícula se le reducía el incentivo, esto generó indudablemente información no fáctica. Efectivamente, algunos centros autónomos, por no decir la mayoría, eran negocios atractivos.
Al ser desmontada la autonomía escolar, esto iba a causar un malestar fuerte en los que usufructuaban este modelo, iba a causar un violento resquemor hacia las nuevas autoridades, aunado a esto se elucubra “la mentira de los 30 dólares” promovida por seudodirigentes que durante 16 años apoyaron y respaldaron la actitud inhumana, insensible, grosera y neoliberal de los gobiernos anteriores, dirigentes que han hecho de su sindicalismo un negocio personal y aprovechan como caldo de cultivo el descontento de los desautonomizados, que como bandera no se puede sostener y capitalizan el descontento para asumir la bandera del “incremento salarial”.
Lo que está claro es que los maestros iban a recibir un ajuste de 308 córdobas, más el reajuste del valor por títulos y diplomas, o sea que el trasfondo de la base de la “crisis en la educación”, como lo llaman lo periódicos, es otro, es la reacción en dos vías: una, la pérdida de los beneficios económicos de la autonomía escolar y, otra, la pérdida de los privilegios que les daba el MECD a los “dirigentes” de la mal llamada Unidad Magisterial por sus servicios sindicales prestados.
A varias semanas de suscitada esta situación los periódicos han hecho de esto noticia de primera plana y han provocado una huelga de periódico, y como ratones sobre el queso descuidado han surgido “defensores del magisterio” que ayer nunca abrieron su boca para respaldar la justa demanda de los maestros; son los oportunistas de siempre, las pirañas políticas que destrozan lo que está en contra de sus intereses.
Hermanos y hermanas maestros, no nos dejemos engañar y fijémonos bien quiénes hoy quieren levantar nuestras banderas? ¿Por qué ayer no lo hicieron? ¿Por qué no nos apoyaron durante los 16 años anteriores? ¿Por qué no llamaron a la Asamblea Nacional a los ministros anteriores, que violaron los derechos de los maestros? Sigamos nuestras luchas por nuestra dignificación, no apoyemos pleitos ajenos a nuestros intereses y demandas.