Opinión

El trasfondo de la huelga magisterial


En Nicaragua no se deben realizar análisis políticos sólo desde un punto de vista, es necesario tomar en cuenta el entorno en que se desarrollan los acontecimientos, mezclar luego los intereses de por medio, el papel de los partidos políticos, la mediatización de las demandas de acuerdo con la coyuntura y calcular los posibles réditos políticos de quienes toman una u otra posición en un conflicto determinado. Una vez que tomamos en cuenta todos estos elementos, es necesario avanzar en otro sentido: establecer las actitudes de los diferentes actores involucrados en determinadas crisis. En el caso concreto de este análisis me referiré a la crisis en el sistema educativo nacional, partiendo de elementos históricos con los cuales coinciden las diferentes partes en el conflicto.
Una demanda justa
Es inobjetable que la demanda salarial de todos los profesores nicaragüenses es justa intrínsecamente, en otras palabras, la propia naturaleza de la desgracia económica de este sector requiere una solución permanente. El sector educativo, junto con el de la salud, ha sido el más golpeado en todos los gobiernos, y lo digo tajantemente, ya que tampoco podemos decir que en el tiempo del que fue gobierno revolucionario, estos sectores de trabajadores vivieran mejor que ahora y además gozaran de un salario justo, pues asegurar este tipo de cosas sería una ofensa a la inteligencia de los mismos maestros. Por ello, desde cualquier punto de vista, tanto el Ejecutivo como los gremios siempre han coincidido en que es necesario resolver este problema aumentando el salario a los apóstoles de la educación.
La partidarización gremial
Partiendo de la justeza de la propia demanda, el reclamo se contamina cuando entran en juego los intereses partidarios de los gremios docentes. Hasta la fecha los nicaragüenses no hemos sido capaces de juntar esfuerzos que nos beneficien a todos independientemente de la simpatía política o partidaria que cada uno de nosotros prefiere, un ejemplo palpable de ello son las huelgas, las cuales son justificadas por cada sindicato dependiendo de quién esté en el gobierno. Veamos los hechos irrefutables: --para no ir más atrás en el tiempo sólo tomaremos los últimos años-- desde el año noventa, el otrora sindicato revolucionario y oficialista Anden tomó un papel beligerante frente a los gobiernos de derecha y los argumentos del aumento salarial no han variado ni un solo milímetro a través de la historia, la lucha en las calles estaba a la orden del día y hasta los morteros fueron el tono típico para exigir las justas reivindicaciones. En tanto, los sindicatos de derecha se convirtieron en sindicatos blancos, y lejos de apoyar estas huelgas se convirtieron en chivatos que denunciaban a sus propios colegas, esto obviamente era recompensado con prebendas económicas y puestos gubernamentales.
Con el triunfo de Ortega en las elecciones pasadas los papeles gremiales se han invertido, el tema de demanda es exactamente el mismo, pero Anden recupera automáticamente su papel oficialista y los demás sindicatos el papel beligerante de reclamo de las justas demandas. Para el ahora sindicato oficialista no hay condiciones económicas para reclamar aumento, pero hace tan sólo cuatro meses sí era necesario realizar huelgas, a pesar de que existían menos recursos de los que ahora es posible gestionar para este gremio. Este juego político todo el pueblo nicaragüense lo sabe, ¿entonces no funciona el dicho aquel de lo que es bueno para el ganso debe ser bueno para la gansa?, esa respuesta la deben dar los propios gremios.
Los únicos perdedores
Frente a todo este juego de intereses los únicos que pierden son la mayoría de los maestros y los propios estudiantes. Lo único que les queda son los salarios de hambre, sufren las consecuencias de este conflicto entre los mismos colegas y al final de cuentas, esa desunión es la causante del fracaso de las demandas, pues el poder de cada gremio dependerá de que ofrezca una solución más concreta a esta justa lucha. En este punto del conflicto el tema sindical en realidad es lo menos relevante, ya que lo fundamental es el surgimiento de un nuevo liderazgo que no se venda ni por un sobresueldo debajo de la mesa ni por una diputación regalada representando a quienes traicionarán a la vuelta de la esquina por sus intereses partidarios.
Un ministro soberbio y arrogante
Parece ser que el Ministerio de Educación se ha convertido en los últimos años en el referente de popularidad de los últimos gobiernos, o a lo mejor a éste envían a las personas más nefastas para atacar a sus propios colegas, los llamados matamamas. Primero fue el ex ministro Belli, de quien los maestros todavía recuerdan su aire autoritario y clasista, conservador y dictatorial; los docentes pensaban que eso era historia, pero ahora, como todo lo malo vuelve y la historia se repite, les fue asignado el ministro De Castilla para hacerles pagar todos sus males a aquellos que se atrevieron a reclamar lo que todos tachaban como justo.
Creo que mejor se hubiese quedado escribiendo artículos los domingos, pues al menos no le causaba daño a nadie y sus defectos sólo los conocía un reducido grupo de intelectuales universitarios. Lo peor es que hay una enorme diferencia entre un teórico de la educación y en teorético de la educación, y las actitudes del actual Ministro de Educación nos confirman que es un perfecto teorético. Su actitud soberbia y arrogante lo ubica en el primer puesto del personaje más despreciado e impopular dentro del gremio docente y más allá, y digo esto porque hasta los mismos miembros de su partido ya lo ven como un chivo expiatorio al que hay que volarle la cabeza, ni el mismo Presidente de la República ha caído tan bajo. Más que un funcionario público, parece un banquero escoltado por sendas escopetas.
El triste papel de un procurador
Al Procurador de los Derechos Humanos le conviene mejor quedarse callado, así gana más, pues está a punto de que una vez calmadas estas aguas se inicie su proceso de destitución, por ello trata de quedar bien con el gobierno y el partido que lo llevó a esa guaca llamada Procuraduría, como haciendo un intento desesperado para que le perdonen todos los desastres que hasta el momento le ha encontrado la Contraloría. Debería utilizar su tiempo para ir buscando algo en qué trabajar y ganarse el pan fuera del Presupuesto del Estado por primera vez en su vida.
En fin, de cualquier forma la demanda es justa y el éxito dependerá de que los maestros no se dejen manipular ni de unos ni de otros, al menos el apoyo de este pueblo ya lo tienen. Adelante con su lucha.