Opinión

Nicaragua encarcelada


No es que se le amplió la zona de movilidad al reo, no es que se hizo más valetudinario y el presidente de buen corazón y con su eterna camisa blanca arremangada le extendió su propio chiquero, no es esa inocente interpretación la que debemos hacer de los privilegios del reo feliz. La realidad de la que a veces no nos queremos dar cuenta es que encarcelaron a toda Nicaragua, nos encerraron con el mayor corrupto y han condenado a la propia justicia.
Ya la soberbia se ha convertido en el lenguaje más usado de los políticos corruptos, el menosprecio a las instituciones es el equivalente al hazme reír de un payaso sin gracia cuyo público son los más inocentes de este pueblo. Los defensores de este degenere jurídico se han puesto un traje impenetrable. Nada tiene que ver aquella personalidad de un diplomático por Europa viviendo a costillas de nuestros impuestos y jactándose de un guerrillero “contra” que jamás pisó la montaña; ahora nadie lo aguanta con su petulancia insoportable y desmedida; después de ser el principal acusador del ex gobernante, ahora es el más mísero perro faldero que le viene limpiando la estela de podredumbre que deja en todo su irregular arrastre por nuestra santa tierra encarcelada.
Atrás quedaron aquellos grandes escenarios de honor y enseñanza jurídica que nos legaron nuestros maestros del derecho, aquel en que los ladrones iban a la cárcel y el derecho no era la izquierda retorcida del poder y culpable de encerrar en una celda llena de violadores a una niña llamada Nicaragua.
Mi pobre pueblo ha sido encarcelado por el solo hecho de clamar la aplicación de lo correcto, la mayoría ha sido sentenciada por el gobernante de las minorías que con su estilo dictatorial atropella a las mayorías; a quien se opone en este país ya no sólo se le cortan las manos, se le corta la cabeza y los sueños, lo que es peor que morir en vida. Nicaragua se convirtió en el pobre poeta que Darío lloró en su cuento del Rey Burgués, además de darnos atol con el dedo, nos dieron un manubrio que sólo hace tirirín… tirirín al compás de los desastres que se cometen en un lujoso circo llamado “Presidencia”.
Han silenciado hasta a los más feroces opositores, más que el perro que ladra y no muerde lo que hacen es mordernos a todos con sus mentiras y pantomimas de valientes opositores al régimen, en lo concreto sólo le ladran a las cámaras para no perder las apariencias, ya quedaron en la historia los legisladores con cerebros brillantes, ni los matizones abren la boca aunque sea para decir una broma de mal gusto, ya todos recibieron su dosis de tontería. Las leyes se han convertido en jeroglíficos que ni ellos mismos entienden, sólo sale aquello que cause un beneficio para su mañoso partido y engorde las tripas de sus parásitos políticos en grandes comilonas en pro de la unidad de mentira.
¿Qué hiciste mi pobre Nicaragua para ser encarcelada con los corruptos? ¿Qué canción inocente has cantado pidiendo que brille el sol de la justicia? ¿Por qué fuiste tan inocente al decir la verdad ante la jauría de serviles vestidos de togas? Ya nadie se salva de los vejámenes cometidos por los poderosos, se acabaron las esperanzas para aquellos que sufren verdaderamente tras las rejas, pero déjenme decirles que están más seguros allá adentro que nosotros en las calles con el riesgo de que nos choque una camionetota llena de nefastos obesos y voceros con fauces llenas de veneno que justifica en sus mentes su incapacidad de ganar una elección amañada por ellos mismos.
Nos encarcelaron sin cometer delito, extendieron la prisión a todo mi territorio para que el reo feliz vocifere su mensaje de paz y reconciliación que sólo entienden sus aliados fundidos en un pacto eterno que sólo daño le causa a mi gente. Ya no hay casi nada que enseñar en los templos de la justicia, los pilares de los valores han sido demolidos hasta sus cimientos, hemos entrado a la era de que lo malo es bueno y lo verdadero, la más humillante mentira para los dictadores eternos disfrazados de blanco y rojo por la sangre derramada por Temis.
El descaro y el sometimiento de las leyes a los gobernantes es la clave para este gobierno, ya hasta las ganancias del pago por tan bella canción de reconciliación se les acabaron a los músicos que la interpretaron, también se les acabaron las esperanzas de un país mejor, se les acabó al igual que todos la inspiración de amor cuando fueron engañados por sus contratantes electoreros.
Todo hace indicar que mi país no tiene derecho al indulto, las amnistías son sólo para aquellos que están dispuestos a dejar las críticas y afiliarse a las líneas de la familia del poder. Ya ni los jerarcas de la Iglesia velan por sus rebaños, puede más el poder de su ego y las ansias de poder al igual que una jauría de perros salvajes comiéndose la fe de todo un pueblo cristiano. ¡Qué les importan los llantos de los feligreses! Lo fundamental es el color del oro. Su eminencia no interpretó bien el poema “cantemos el oro”, no leyó la última frase de esa obra magistral de protesta contra los báculos de lujo, sólo le interesa el poder y que no salgan los secretos de su caja metálica robada por su antiguo sirviente.
La Nicaragua encarcelada no tiene los privilegios del reo utilitario, estamos en unas tierras donde las huelgas son mal vistas; para qué protestas si ya compraron sindicatos y sindicalistas, ya callaron a los más beligerantes con una jugosa tajada a cambio de amordazarse y traicionar a sus propios hermanos de lucha. Sindicalistas en los gobiernos jamás han sido buenos en ninguna parte del mundo.
Ya se abrió la caja de Pandora color chicha, ya los maleficios han comenzado a hacer efecto sobre los más nobles pobladores, sus propios seguidores ya han sido atontados a tal grado de no reconocer ningún error del gobierno por muy evidente que éste sea; a fin de cuentas es duro decepcionarse tan pronto de quien te prometió el cielo y la tierra, sin saber estos seguidores que el cielo azul tiene una dirección exacta en Managua.
Sólo nos queda esperar un milagro de no sabemos quién, sin justicia, sin oposición política, sin independencia judicial, sin un sistema penitenciario equitativo, sin nadie que diga basta, sin una voz verdadera que clame justicia, sin posibilidades de libertad. ¡Señor, qué esperas para poner tu mano de luz sobre las fieras! Ya ni el poeta se salvó del saqueo que bien paga el petróleo de los nuevos dictadores. No nos engañemos más por favor, no es que se le amplió la movilidad al reo eterno, por decir la verdad, ¡mi pobre Nicaragua fue encarcelada, y con ella todos sus buenos hijos que no alcanzan en un circo de impunidad llamado Asamblea!